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                         ADMA: ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA 

            ADMA-on-Line         |    Mensaje mensual :  24 de mayo2015   

María nos invita a volver a Dios y a la oración

María en su solicitud maternal ve que con frecuencia nosotros estamos en el pecado y vivimos en el pecado. Estamos en el pecado y muchas veces no nos damos cuenta, nos excusamos y decimos que no es pecado aquello que lo es, lo que es aun más doloroso. Dios quiere que seamos felices en el tiempo y en la eternidad y lo que nos roba la alegría de la vida y la esperanza del paraíso es el pecado, sobre todo cuando es justificado y difuso. Si estamos en pecado y teneos hábitos pecaminosos, debemos salir de este estado con la conversión, con la confesión y con el propósito de no volver a pecar. Tenemos que tomar conciencia de que vivir en pecado significa vivir en el mal y en la infelicidad y que el primer paso que tenemos que dar es el de la confesión.
La Virgen está presente y camina con nosotros para invitarnos y guiarnos, avisándonos de que si estamos en el pecado, permanecemos en la tristeza y en la perdición, no solo del alma sino también del cuerpo. Ella nos exhorta a volver a Dios y a la oración, para sr felices en la tierra y después en la eternidad. La Virgen no desea que estemos tristes; quiere nuestra felicidad. Por desgracia hoy, el hombre moderno se centra en sí mismo: yo, yo, y siempre yo. La Virgen nos exhorta continuamente a poner a Dios en el primer lugar de nuestra vida.
La vida es breve y debemos aprovechar este tiempo para hacer el bien, porque al hacer el bien a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos. Tenemos que ser fieles a la oración porque la oración nos lleva a ser mejores, más santos y más cercanos a Dios. Es como un secreto y este secreto es la oración que nos acerca a Dios y a la Virgen. Vivir bien, dar testimonio del bien, transmitir el bien se convierte en paz, serenidad, gozo y esperanza. Nos sentimos bien cuando estamos con Dios
Con nuestra vida, con nuestro ejemplo, con nuestro testimonio, debemos ser hijos de María, ser su gloria. Mas para ser su gloria, hemos de volver a la oración, volver a Dios, para que la felicidad y la alegría vuelvan a reinar en nuestra tierra. Tomemos a María como ejemplo, imitémosla y contemplémosla. Ella en todos los momentos de la vida ha mantenido la esperanza, se ha mantenido firme, incluso cuando estaba al pie de la cruz y cuando su Hijo había muerto. Ella ha reunido a los apóstoles, huidos, descorazonados y temerosos; los ha llamado a reunirse en oración, hasta Pentecostés. Hoy, la Virgen nos sigue llamando para orar y dar un nuevo Pentecostés al hombre de hoy, cansado, deshecho, perdido, desesperado y enfermo no solo espiritual sino materialmente; desconcertado entre tantas ideologías que lo están llevando por el mal camino.
Como en el cuadro de Valdocco, coloquémonos alrededor de María Auxiliadora, poniéndonos bajo su protección para ser testigos ardorosos del Evangelio. Vivamos en nuestra Asociación un verdadero Pentecostés. Convirtamos nuestros grupos y nuestras familias en pequeños cenáculos en escucha de la Palabra y en la oración continua y en familia del Rosario.
A todos los socios y grupos de ADMA nuestro recuerdo fraterno en la fiesta de nuestra Madre y Auxilio, el 24 de mayo.


Sr. Lucca Tullio, Presidente / Don Pierluigi Cameroni SDB, Animador Espiritual



Con María y como María. Regenerados en su Misericordia
/ Sor Linda Pocher FMA

9. La misericordia de Dios se prolonga a través de nuestras obras

Redescubrir las obras de misericordia

Desea el Papa Francisco que, en este Año santo, los cristianos puedan redescubrir las obras de misericordia corporales y espirituales, para despertar la conciencia "muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina". No hemos de pensar en que se trata de obras difíciles, que exigen mucho tiempo o una particular disponibilidad económica. Se trata, por el contrario, de gestos muy sencillos, diarios, y al alcance de cualquiera. El Señor ha sido el primero en darnos ejemplo de estos gestos concretos de amor, en la predicación, y hasta nos ha dado una "lista" de obras, para que "podamos saber si vivimos o no como discípulos suyos" (Cfr. Mt 25,31).. En base a estas obras seremos juzgados al final de nuestra vida: "si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero. Igualmente se nos preguntará si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza; si fuimos capaces de ser cercanos a quien estaba solo y afligido; si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Señor en la oración a nuestros hermanos y hermanas. En cada uno de estos "más pequeños" está presente Cristo mismo. Su carne se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga ... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado (MV 15).
Para encontrar a estos pobres, a los que sufren, no tenemos que ir muy lejos. Habitan en una periferia que no es geográfica, sino existencial, como repite con frecuencia el Papa. Por primera cosa, entonces, es necesario abrir los ojos, para reconocer a Jesus desamparado en un familiar o en un pariente abandonado a sí mismo; en el emigrante que pide limosna a la puerta de casa o a la entrada del rumoroso supermercado; en los vecinos en paro que no llegan a fin de mes; en el insistente muchachito que atrae las miradas de todos y no es ayudado por ninguno; en la pareja de amigos en crisis matrimonial; en el párroco frustrado por los fracasos pastorales, sobrecargado de trabajo y de preocupaciones.
"¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy!... No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio… Que su grito se haga nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo" (MV 15).
Me tomo tiempo para hacer una primer "examen de la vista": ¿mis ojos descubren la presencia de Jesús en el pobre, en el que sufre, en el abandonado?

Amar de hecho, no de palabra

En su exhortación apostólica sobre el amor en la familia, comentando el himno a la Caridad de San Pablo (1 Cor 13), el Papa escribe que "Pablo quiere insistir en que el amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe entender en el sentido que tiene el verbo "amar" en hebreo: "hacer el bien". Como decía San Ignacio de Loyola, "el amor se debe poner más en las obras que en las palabras". Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir" (Amoris Laetitia 94). Desde el momento en que abrimos los ojos para contemplar la misericordia de Dios con nosotros y a reconocer la presencia de Jesús que nos espera en los hermanos y hermanas más pequeños y más pobres, comenzamos también a sentir que crece en nosotros el deseo de amar no "de palabra, y de boca, sino de verdad y con obras" (1Jn 3,18). Y si además, hacemos que siga a este buen deseo, inspirado por Dios, la firme decisión de la voluntad de nos echarnos nunca para atrás ante quien espera nuestra ayuda, entonces crecerá en nosotros, poco a poco, el hábito de la caridad: ¡nos será dulce amar al prójimo en esta tierra, incluso en el sacrifico y obtendremos un gran premio en el cielo!
Esta ha debido ser la experiencia de María. Aunque los evangelios no nos la cuentan con detalles, su vida ha estado entretejida por una multitud de pequeños y grandes gestos de caridad. Comenzando por la atención a su familia de origen, como lo demuestra al encaminarse a toda prisa para asistir a su prima Isabel, durante su gravidez. Precisamente en aquella ocasión la Virgen, abriendo su corazón en el canto del Magnificat, nos revela que era consciente de ser un instrumento de la misericordia de Dios, que "de generación en generación… se extiende a todos aquellos que le temen" (Lc 1,50). Podemos también imaginar, sus tiernos cuidados de madre y de esposa con Jesús y José en los felices años de Nazaret. Alimentar, vestir, consolar, son toda ellas acciones bien conocidas para una mujer que tiene familia: pequeñas cosas, que sin embargo, marcan el futuro de los hijos, que imprimen un estilo de vida, que construyen, en el secreto de la vida doméstica, los fundamentos de un futuro mejor y de una sociedad más atenta y solidaria. ¿Cómo no reconocer en la delicadeza de Jesús la marca de su Madre? ¿Cómo no reconocer en María a la mujer que amasa el pan, metiendo un poco de levadura "en tres medidas de harina"? (Lc 13,21) ¿Cómo no pensar en las manos de María, que diariamente con paciencia y amor lavan y secan los pequeños pies de Jesús, al ver al Maestro que se inclina para lavar los pies de los discípulos? (Jn 13).
Pero la caridad de María no se detiene en los muros domésticos. El episodio de las Bodas de Caná, nos da una pista. Los ojos de María estaban bien abiertos para darse cuenta de las necesidades de los vecinos y estaba siempre pronta para ofrecer su ayuda y, si fuese necesario, invitar a Jesús mismo a intervenir. ¡No olvidemos, que también la oración de intercesión es una obra de misericordia! María, en fin, estaba desde siempre acostumbrada a preocuparse del prójimo, por lo que era natural que se la confiase, precisamente a Ella, la Iglesia naciente: sus discípulos desconcertados y espantados, todavía débiles en la fe, renacieron en Pentecostés por el Espíritu y por el cuidado materno de María. Precisamente como nos sucede hoy a nosotros: hemos sido confiados al cuidado de María y de la Iglesia, donde somos asistidos y alimentados por la Palabra y la Eucaristía, hasta alcanzar la plenitud de conformación con Cristo, la plenitud de la caridad.
Esta precedencia de Jesús y María, que nos abren el camino y nos muestran que es posible hacer de la misericordia el punto fundamental de nuestra vida, es a lo que se refiere San Pablo, cuando escribe que estamos salvados "por gracia" y "mediante la fe". La buenas obras, las obras de misericordia que nos hacen activamente partícipes de la acción de Dios en favor de los pobres y de los que sufren, no proceden de nosotros, sino que son don de Dios que ha predispuesto que nosotros las practicásemos" (Ef 2,8-10). Las obras de misericordia están ya preparadas para cada uno de nosotros, están ahí, al alcance de la mano, en las circunstancias de la vida cotidiana de cada uno: ¡solo falta ponerlas en práctica!
Me pregunto: ¿qué obras de misericordia tengo al alcance de la mano en este momento de mi vida? ¿Soy capaz de aprovechar las ocasiones para ponerlas en práctica, o me dejo vencer por la pereza, la indiferencia, los malos hábitos?

Perseverar en el amor, incluso con sacrificio

Margarita, la santa madre de Don Bosco, ha caminado toda su vida tras las huellas de María. Como María, también Margarita ha sembrado su vida de pequeños gestos de caridad con su familia y con todos. Comenzando por la opción de aceptar la propuesta de matrimonio de un joven viudo, Francisco Bosco que significó para ella, que entonces tenía 24 años, hacerse cargo de la suegra paralizada, y del pequeño Antonio hijo del anterior matrimonio. A la muerte del marido, solo cinco años más tarde, se encuentra en la miseria, sola, con tres hijos y la suegra. A pesar de la dramática situación, Margarita es para sus hijos la presencia viva de María: madre tierna, educadora atenta y firme, dotada de voluntad resuelta y gran sentido práctico, experta sobre todo en el arte de introducir a sus hijos en la justa relación con Dios Padre Creador, providente y misericordioso. La extrema pobreza en que vivía, no la impedía socorrer al que era aún más pobre que ella. Por la noche dejaba una porción de menestra en la ventana, para que el vagabundo que merodeaba por los alrededores pudiese calmar su hambre y nunca negaba un poco de polenta a quien venía a llamar a su puerta.
Su vida toma una giro decisivo en 1846, cuando Don Bosco la invita a ir a Valdocco a "hacer de mamá" con los muchachos del naciente Oratorio. Tenía entonces 58 años y en I Becchi era una reina entre sus hijos y nietos. Sostenida por la certeza de que en la invitación del hijo se revelaba la voluntad de Dios, Margarita acepta. En Valdocco se encuentra con una casa pobre y desnuda, con muchas bocas a las que quitar el hambre, con corazones a los que consolar y ropa que remendar. Al estallido de los movimientos revolucionarios de 1848, también los jóvenes del Oratorio no sabían hacer otra cosa que jugar a la guerra. Don Bosco dejaba hacer y, para evitar peligros, invita a un amigo que había sido bersagliere, pidiéndole que forme entre los muchachos un regimiento en miniatura, que pueda ejercitarse en las maniobras militares. Un domingo por la tarde, el ejército acaba por invadir el huerto de Mamá Margarita. Los muchachos todo lo destruyen. La pobre mujer no da crédito a sus ojos, y la gota hace desbordar el vaso.
Por la noche, cuando los muchachos han ido a descansar, margarita va, según costumbre, a la cocina a remendar la ropa, mientras Don Bosco, sentado a la misma mesa, arregla los zapatos rotos. A cierto punto la madre se desahoga y dice a Juan que se vuelve a I Becchi: "Soy una pobre vieja -dice -, trabajo de la mañana a la noche y estos rapazuelos siempre me echan todo a perder". Don Bosco no la cuenta un chiste para levantarla el ánimo, y ni siquiera le dice una palabra. Hace solo un gesto: le indica el crucifijo colgado en la pared. Margarita comprende y, en aquel momento, su maternidad se alarga, como la de María al pie de la Cruz. Inclina la cabeza sobre los calcetines agujereados y las camisas rotas y continúa cosiendo. No volverá a decir que se marcha a I Becchi. Gastará sus últimos años entre aquellos muchachos alborotadores y maleducados, pero que necesitaban una madre. Solo, de vez en cuándo, levantará la vista al crucifijo para coger fuerza y continuar impartiendo las enseñanzas de su fe sencilla y profunda, el buen sentido práctico y la dulce bondad de la madre.
Si queremos amar como Jesús y María es normal recoger rosas y espinas. Los pobres, de los que nos hacemos cercanos, no corresponden a nuestras expectativas y esto forma parte de su pobreza. Y precisamente por eso, la experiencia de la ingratitud, del aparente fracaso, del sacrificio inútil, puede agrandar poco a poco nuestro corazón, según la medida de la paciencia y de la misericordia de Dios.
Me pregunto: ¿Soy capaz de perseverar en el amor, incluso cuando me pide sacrificio?

CRÓNICA DE FAMILIA

Roma - Primer seminario para la promoción de las causas de beatificación y canonización en la Familia Salesiana.
Un seminario especial: una Gracia que compartir - Santidad salesiana: "Contemplemos y conozcamos la acción del Espíritu que realiza maravillas"

Se ha celebrado en Roma, en el Salesianum, del 6 al 10 de abril el primer seminario para la promoción de las causas de beatificación y canonización en la Familia Salesiana con la participación de 120 personas (entre las cuales un nutrido grupo de laicos) provenientes de todos los continentes.
El curso - coordinado por el Postulador General, don Pierluigi Cameroni - ha sido rico en contenidos y denso en líneas de reflexión por parte de los participantes: entre los objetivos del seminario, se contaba precisamente el de valorizar el patrimonio espiritual, pastoral y educativo de la santidad salesiana.
Han sido muchos los aspectos de la santidad subrayados por los relatores: el Card. Angelo Amato (Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos) ha puesto de manifiesto la importancia pastoral y espiritual de los santos en la Iglesia, Mons. Sarno (Oficial de la Congregación de las Causas de los Santos) ha disertado sobre el argumento del milagro entre ciencia y teología; otros expertos han desarrollado otros temas despertando gran interés.
Enriquecedora ha sido la comunicación de algunas experiencias de promoción de las causas de beatificación y canonización: se presentaron casos de milagros (también por parte de otros postuladores generales, entre los cuales capuchinos y dominicos).
Ha sido, pues, un verdadero y propio momento de fraternidad entre los participantes: digna de nota - y al mismo tiempo "típicamente salesiana" - ha sido la presencia y la participación de la Madre Yvonne y del Rector Mayor don Ángel: este último ha invitado a recorrer juntos la aventura del Espíritu en compañía de nuestros santos, ha exhortado a conocer y a dar a conocer a estos gigantes de la fe y de la caridad, invocándoles y haciendo que se les invoque, sobre todo imitándoles en su voluntad de hacerse santos.
Estimuladores han sido también los trabajos de grupo y la comunicación de experiencias e iniciativas entre los participantes: ha sido un momento de intercambio constructivo que ha permitido a todos volver a las propias casas con un buen bagaje de experiencias, sin duda de mucha riqueza.
Se ha delineado la figura del santo como aquel que con fe camina por las sendas (a menudo oscuras) del mundo, porque él mismo es luz, afrontando con amor (pensando más en hacer el bien que en estar bien) las cosas ordinarias de la vida, con el propósito de cumplir la voluntad de Dios, a pesar de todas las dificultades y eligiendo siempre la esperanza: el "verdadero" milagro no es, pues, (solamente) una enfermedad que se cura inexplicablemente, sino un corazón que cambia, como demostración de la grandeza y de la potencia de la gracia divina.
El que esto escribe, en el viaje de vuelta a casa, ha ocupado su puesto junto la ventanilla y ha dado - mientras el avión volaba sobre las nubes- una inédita mirada al cielo, meditando en la "comunión de los santos", y ha sonreído pensando en la muchas figuras de santidad que lo pueblan, y también en la luz de tantas y tan bellas provocaciones -para un cambio interior personal- presentadas en el seminario. (Alessio Sodano, miembro de ADMA participante en el Seminario).

SICILIA - PEREGRINACIÓN REGIONAL
El domingo 17 de abril de 2016 se ha celebrado la décima Peregrinación Regional de ADMA, en la ciudad de Adrano, donde se alza el Santuario dedicado a María Auxiliadora, que guarda una preciosa estatua de la Virgen, donada por el Beato Miguel Rua, primer sucesor de Don Bosco.
Los Centros implicados eran: Adrano, Barcellona Pozzo di Gotto, Calatabiano, Canicatti, Capaci, Casteltermini, Catania San Francesco, Catania María Auxiliadora, Catania Canalicchio, Floridia, Gela, Marsala, Messina, Misilmeri, Modica Alta, Palagonia, Palermo, San Cataldo y Siracusa, con un total de 470 Socios.
Tras el saludo del Presidente Regional, Giuseppe Auteri, comienza la jornada con la oración "María Madre de Misericordia y de Ternura", animada por la Animadora Inspectorial Sor Carmelina Cappello. A continuación, la relación a cargo del Inspector de los Salesianos, Don Pippo Ruta, sobre la misericordia de María, inspirada en la obra de Don Bosco "Las Maravillas de la Madre de Dios" y a la luz del Reglamento de ADMA. Se agradeció mucho también el saludo del Arzobispo de Catania Mons. Gristina.
Por la tarde el Rector del santuario, con el grupo local de ADMA, organizó un momento de oración con el rezo del Santo Rosario por la calle mayor de Adriano, llevando procesionalmente, después de 13 años, la estatua de María Auxiliadora desde el Santuario a la Iglesia Madre de Adrano. Finalmente se celebró la Eucaristía presidida por el Animador Inspectorial Don Angelo Grasso.
Finalizada la Eucaristía, los Grupos han acompañado a la Virgen de vuelta al santuario, agitando pañoletas blancas y azules, como signo de saludo a María Auxiliadora, seguido de fuegos artificiales.
¡Todos hemos vuelto a casa contentos y enriquecidos, cada vez más conscientes de tener con nosotros a una Madre que tanto nos ama! (Giuseppe Auteri, Presidente Regional).

FILIPINAS NORD - ENCUENTRO DEL CONSEJO REGIONAL
El 24 de abril de 2016 los miembros de ADMA de Filipinas han tenido el encuentro del Consejo Inspectorial en la St. John Bosco Hall, Don Bosco Technical Institute de Makati City. Han participado representantes de 13 Consejos del distrito de Metro Manila, Pasay, Laguna y Pampanga. Este es el encuentro anual de todos los miembros de los Consejos locales, en los que se da cuenta de situación del grupo, de las actividades más importantes y de la situación de los socios. Además, la Presidenta Nacional, Sra. María Juniper Maliglig, presenta una relación sobre ADMA en Filipinas.
Esta ha sido también una ocasión para conmemorar y celebrar el 147 aniversario de la fundación de ADMA y para recordar en la Santa Misa a los socios enfermos y a los socios difuntos. La Santa Misa ha estado presidida por el P. Néstor Impelido, SDB, animador espiritual inspectorial. Finalizada la Santa misa, los socios han renovado su compromiso.

Inspectoría CAMPO GRANDE (BRASIL) - VISITA DE DON CAMERONI
El Animador espiritual mundial de ADMA y Postulador General de las Causas de los Santos de la Congregación Salesiana, don Pierluigi Cameroni, ha visitado el 25 de abril la Inspectoría salesiana de Campo Grande / Misión salesiana de Mato Grosso para conocer la historia y la identidad de esta inspectoría misionera y para encontrarse con los 11 grupos de ADMA y los demás grupos de la Familia Salesiana.
En el aeropuerto de Campo Grande fue recibido por los presidentes locales de ADMA, por un grupo de postnovicios salesianos, acompañados por el Vicario Provincial P. Adalberto Alves de Jesús y por el director del postnoviciado, P. Elías Roberto.
El P. Cameroni visitará Campo Grande, Cuiabá, Bar Aironi, Meruri, Araguaiana, Poxoréu y Primavera do Leste.

ROVIGO (ITALIA) - EN COMUNIÓN CON LA ASOCIACIÓN "VIRGEN DE LOS DOLORES"
El carisma de las Siervas de María Reparadora, Congregación de la Familia servitana, es un don del Espíritu a la Iglesia que se comparte con los laicos en su vida familiar, laboral, de relaciones, de compromiso social y pastoral. También por su medio, el carisma iniciado por la Madre M. Elisa y las primeras hermanas, se renueva y difunde y alcanza cada vez más amplios espacios de comunicación y evangelización de las realidades eclesiales y sociales donde se hallan presentes. Son numerosos los laicos pertenecientes a la Asociación "Virgen de los Dolores", forma renovada según el Concilio Vaticano II. La Asociación "Virgen de los Dolores" ha sido aprobada por el Dicasterio para la Vida Consagrada y las Sociedades de vida apostólica como Obra de la congregación, el 3 de marzo de 2014, y en los días del 31 de marzo al 3 de abril de 2016 ha celebrado la 2ª Consulta internacional de la Asociación en Rovigo, eligiendo el nuevo Consejo. La internacionalidad ha sido una conquista… y ahora se marca como objetivo reforzarla y consolidarla… ¡En comunión con vosotros, para que la Virgen sea reconocida, amada y alabada! (Sor Maria Grazia Comparini, Asistente General).

Intención misionera
Por las comunidades salesianas de toda Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Samoa, Fiji, Papua Nueva Guinea e Islas Solomon) para que la oración común del Rosario lleve la alegría del Evangelio a nuestras obras, a nuestros jóvenes y a los colaboradores laicos.

Testimonio de santidad salesiana
Recordamos al Siervo de Dios Don Carlo Crespi (1891-1982), misionero en Ecuador. Imitó a Cristo en su amor preferencial por los pobres, acercándose a los pequeños, preocupándose por los pecadores, desinteresándose de sí mismo y todo ello con gran humildad, manifestada en la sencillez de sus actos. Escribe en una carta en 1929: "Rvdo. Don Ricaldone estoy dispuesto al trabajo, al sacrificio, a todo: cada día el Señor me manifiesta las ternuras de su amor y me guía al sacrificio. Quiera el cielo que pueda corresponder y trabajar siempre para su gloria".


 
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Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
  La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.
  Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
  Edición Hispana / TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377 | Web: www.revistamariaauxiliadora.com
  Directora Edición Hispana:
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Animador Espiritual ADMA
- Don Pier Luigi CAMERONI sdb
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