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                         ADMA: ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA 

            ADMA-on-Line         |    Mensaje mensual :  24 de diciembre2015   

María nos exhorta a ser portadores de paz y esperanza

Este mensaje nos llega en este tiempo de gracia del Año Santo de la Misericordia, proclamado por el Papa Francisco y abierto el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción. El año jubilar es un gran don de esperanza y de paz en un tiempo muy difícil en el que la paz está en gran peligro en muchas partes del mundo y la inquietud invade la vida de tantos hombres y mujeres que tienen el corazón oprimido por las disipaciones, los afanes y las preocupaciones.
Llama la atención, en especial, la devastadora fuerza del odio y del mal que se extiende como una nube tóxica sobre la faz de la tierra produciendo tanto sufrimiento y creando nuevas formas de pobreza e injusticia. Todos los días, ante nuestros ojos vemos guerras, terrorismo, maldad, que producen muerte y ruina. Sobre todo el Papa Francisco pone alerta contra el mal tan expandido de la corrupción. "Esta llaga putrefacta de la sociedad es un grave pecado que clama al cielo, porque mina desde sus fundamentos la vida personal y social. La corrupción impide mirar al futuro con esperanza, porque con su prepotencia y avidez destruye los proyectos de los débiles y aplasta a los más pobres. Es un mal que hace su nido en los gestos cotidianos para invadir después los escándalos públicos. La corrupción es una obstinación en el pecado, que pretende sustituir a Dios con la ilusión del dinero como forma de poder. Es una obra de las tinieblas sostenida por la sospecha y la intriga... Si no se la combate abiertamente, pronto o tarde nos hace cómplices y destruye la existencia" (Misercordiae vultus 19).
Detrás de todo esto se adivina la acción fraudulenta y homicida de Satanás que con la mentira y el odio desea la destrucción de la humanidad y del mundo con un orden perturbador y aparentemente imparable.
María, Inmaculada y Auxiliadora, nos exhorta a estar firmes en la fe y perseverantes en la oración, y ser portadores de paz y esperanza, conscientes de que Ella ora con nosotros y por nosotros y está en primera línea en la lucha contra Satanás, desde el principio de la historia. "Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar sola y en poder del mal a la humanidad. Por esto ha pensado y querido a María santa e inmaculada en el amor (Cfr. Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia será siempre más grande que el pecado, y nadie puede poner un límite al amor de Dios que perdona" (Misericordiae vultus 3). Unidos en la oración, todo el resto, la división en las familias, los errores del clero, las guerras y todo lo que lleva al mundo a una ruina aparente, será aniquilado.
Deseamos a todos nuestros socios y grupos de ADMA, una Feliz Navidad, vivida en la escuela de María como portadores de paz y esperanza en nuestras familias y en los lugares en los que vivimos.
También os deseamos un feliz y próspero 2016, orientados por el Aguinaldo del Rector Mayor, don Ángel Fernández Artime, ¡CON JESÚS, recorramos juntos la aventura del Espíritu!

Sr. Lucca Tullio, Presidente
Don Pierluigi Cameroni SDB, Animador Espiritual


Con María y como María. Regenerados en su Misericordia / Sor Linda Pocher FMA

Ponerse en camino

El 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, el Papa ha abierto el Jubileo de la Misericordia. "Esta fiesta litúrgica, en efecto, nos recuerda el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr. Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre". Como el primer hombre, Adán, había sido formado de la "tierra virgen", todavía sin cultivar (Gén 2,5.7), así en la "plenitud de los tiempos", Cristo, el nuevo Adán, ha sido formado por el Padre y el Espíritu en el seno virginal de María (Gál 4,4) y todos aquellos que se unen a Él por el Bautismo, aun siendo descendientes del primer Adán, se convierten en nuevas creaturas" (2 Cor 5,17). "Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona" (MV 3).
Esta renovación, aun habiendo tenido en la muerte y resurrección de Jesús su momento decisivo, no se ha concluido todavía: los hombres y mujeres de todo tiempo, en efecto, están llamados a participar. Cada uno debe elegir, personalmente, acoger el don de Dios y ser "hijo de la luz", o permanecer en las tinieblas (Ef 5,6-20). El hecho de que la puerta de la misericordia haya sido abierta de una vez por todas, por María, para que entrase Dios en el mundo, no significa que ya todo esté hecho. En necesario, en primer lugar, reconocer que "yo estoy dividido dentro de mí mismo", que en mí habita ciertamente el Espíritu de Dios, como en María, pero al mismo tiempo, de alguna manera, estoy también envenenado por la serpiente, y que precisamente por eso, "toda la vida humana, individual y colectiva, presenta los caracteres de una lucha dramática entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas (Gaudium et Spes 13). Se trata en efecto de una dialéctica continua, cuyas dimensiones - escribe Moioli - "están siempre presentes y operantes. Por esto la conversión nunca es de un momento solo. Cuanto más profunda es la experiencia de Dios, más verdadera es la percepción de cuanto Dios ha debido hacer para atraer a un extraño y ponerlo en comunión con Él y más agudo es el sentido de la petición de perdón… Por esto la conversión es una actitud espiritual que nunca es de un momento solo, sino de toda la vida": un camino de lo "antiguo" a lo "nuevo", de las "tinieblas" a la "luz", de Eva a María. Nos preguntamos: ¿Siento la exigencia de tener una actitud de continua disponibilidad a la conversión? ¿Cómo vivo el sacramento de la Confesión?

Las tinieblas del pecado

El paralelo Eva-María puede ayudarnos a entender más en profundidad lo que somos a causa del pecado y lo que podemos ser si, como María, nos abrimos sin reservas a la acción del Espíritu Santo. Para hacer esto nos vamos a guiar por una miniatura, de un misal del siglo XIII, que representa a las dos mujeres con el gesto que más las caracteriza: Eva alarga la mano para coger el fruto prohibido que le ofrece la serpiente; María levanta los brazos para acoger directamente de Dios, el fruto del amor del Padre, el Niño Jesús. En ambos casos se trata de la relación con un fruto, es decir, del misterio de la fecundidad, del origen de la vida y de su fin: ambas mujeres son llamadas a elegir la modalidad más adecuada para participar en ella. La diferencia está precisamente en esta opción: ¿coger inmediatamente o acoger en el tiempo oportuno? Tras el diverso gesto de la mano hay una diferente actitud ante Dios y ante sus dones, del que se derivan consecuencias de vida o de muerte para toda la humanidad: los descendientes de Eva, orgullosos e ingratos, están destinados a "volver al polvo", los de María, humildes y agradecidos, a la resurrección y a la vida.
Pero podría objetarse que la opción de Eva había sido causada por la prohibición de Dios: En efecto, ¿a qué fin, crear para prohibir después, un fruto que aparece "tan bueno", "tan agradable" y "deseable"? (Gén 2,16-3,13) La misma pregunta resuena con frecuencia en nuestro corazón: ¿Por qué prohibirnos controlar nuestra propia vida? ¿Por qué no eliminar todo lo que sabe a renuncia y optimizar todo que es placer o bienestar? La disponibilidad de los frutos del árbol es, en realidad, polivalente: podría ser protectora (los frutos no están maduros, o se necesitan "manos hábiles" para recogerlos); podría preparar para un don más grande, una sorpresa, como se hace con los niños, cuando se quiere evitar que presenten exigencias y aprendan a ser agradecidos y generosos (está ya preparada una cesta llena de frutos, pero hay que tener paciencia); podría, en fin, ser el comienzo de la deshonestidad del Creador, que reserva solo para sí las mejores cosas. Ante semejante conflicto de interpretaciones a la pareja humana se la pone a prueba: ¿fiarse o no fiarse del Creador? Precisamente en este espacio en el que es necesario hacer una opción, se introduce el tentador, que induce a ver en el precepto divino una prohibición insoportablemente injusta. Y así, Eva "toma" y "come" y arrastra tras de sí a Adán. ¡San Ireneo describe a Adam y Eva como a una pareja de adolescentes que, por su fragilidad e inexperiencia, caen fácilmente en el engaño de la serpiente! ¿No nos sucede lo mismo a nosotros, cuando siendo frágiles y espiritualmente inmaduros nos consideramos capaces de juzgar todo por nosotros mismos, incluso en contra de la Palabra de Dios o de la doctrina de la Iglesia? Después de haber comido el fruto, los ojos de Adán y Eva "se abren" verdaderamente, como lo había dicho la serpiente, pero, gran desilusión, no se hacen "como Dios", sino al contrario, se perciben improvisamente conscientes de estar "desnudos", o sea, frágiles y vulnerables. En consecuencia experimentan vergüenza en verse mutuamente así como son y tienen miedo de que Dios les vea. Ese Dios que ha formado sus huesos, ha tejido sus vísceras y les ha infundido el soplo de la vida, es visto ahora como una amenaza a su libertad y, cuando finalmente, los encuentra, ninguno de los dos tiene el coraje de asumir la responsabilidad de lo sucedido: Adán culpa a la mujer y la mujer a la serpiente. La armonía entre ellos se ha perdido: las consecuencias de la rotura consumada con Dios repercuten miserablemente en la relación de pareja, en sus descendientes y sobre toda la creación. Pero lo que más interesa es el hecho de que el pecado prácticamente ha "apagado la luz": porque el amor ha sido sustituido, primero por la ilusión de poder ser como Dios, y después por la desilusión de no haberlo logrado. Adán y Eva son sí, culpables, pero no son capaces de admitirlo y por lo mismo, no están en condiciones de pedir ni de aceptar la misericordia de Dios.
Ahora bien, esta es la situación de partida de cada uno de nosotros, es mi situación de partida: yo me resisto a reconocer y admitir haber pecado. Por esto san Juan repite con fuerza a los primeros cristianos que "si decimos que no hemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros" y, encima, hacemos a Dios que nos amonesta, "mentiroso", demostrando así que la "su palabra no está nosotros" (1 Jn 1,8.10). Precisamente por esto ataca Jesús tanto a los fariseos que se "tienen por justos" (Lc 16,15; 18,9). En el corazón de todo cristiano practicante habita, más o menos escondido, un fariseo, uno que quiere aparecer justo, ¡pero sin trabajo, sin convertirse! Nos preguntamos: ¿Tengo pecados que me resisto a admitir, que nunca he confesado, o que no quiero confesar, por orgullo o porque, al fin y al cabo no va a cambiar nada?

Abrirse a la luz, como María

Edith Stein, comentando la condena a la serpiente (Gén 3,15), subraya cómo, a través de ella, se le confía precisamente a Eva, y por consiguiente a toda mujer, la tarea particular de luchar "contra el mal, y por ello la obra de preparación para la reintegración de la vida. "Dios me ha dado un hijo", dijo Eva, cuando dio a luz al primer niño: es como el presentimiento de una bendición dada en el hijo. A raíz de esto las mujeres de Israel vieron su vocación en esto: en dar vida a una posteridad que habría de contemplar el día de la salvación". En esta posteridad se encuentra María. Ella, en efecto, además de haber recibido de Dios el gran privilegio de la concepción inmaculada - que significa no haber sido tocada por las consecuencias del pecado original- ha sabido también hacer tesoro de la experiencia madurada por su Pueblo: Dios, a pesar de todo, permanece fiel , no pone dificultades, no engaña. Enraizada en esta certeza, María se hace cada vez más dócil a la acción del Espíritu y, al contrario que Eva, persevera en la confianza en el Creador, aun en medio de la prueba en situaciones aparentemente "injustas" (Mt 1,18-19; Mc 3,31-35;…). Juan Pablo II presentando a María "como la primera aliada de Dios contra Satanás y contra el mal", anima a las mujeres que, "como Eva, podrían ceder a la seducción de Satanás", a descubrir en solidaridad con María "una forma superior para combatir al enemigo, convirtiéndose en las primeras aliadas de Dios en el camino de la salvación". Colaboración que puede hacerse de muchas maneras: "con la asiduidad de las mujeres en la oración personal y en el culto litúrgico, con el servicio de la catequesis y el testimonio de la caridad, con las numerosas vocaciones femeninas a la vida consagrada, con la educación religiosa en familia". La mujer, en fin, que siendo en la tierra el seno y la guardiana de la vida, fue la primera en ser atrapada en la trampa del enemigo, ¡no debe temer ser también la primera en afrontar, la el trabajo de la conversión! Misteriosa, pero eficazmente, el Señor hará que sirva para la conversión del mundo, los frutos de cualquier sacrificio suyo, pequeño o grande.
Los medios concretos para caminar por esta senda son dos sobre todo: la oración cotidiana con la Palabra de Dios - del que procede la luz para reconocer nuestros pecados - y la celebración puntual de la Confesión- al menos mensualmente. Escuchando la Palabra y confesando los pecados, ponemos concretamente en las manos del Espíritu las llaves de nuestro corazón, para que pueda, finalmente, ser libre para entrar, iluminar, sanar y reordenar nuestra casa interior con el dulce poder de su Misericordia. ¡El miedo a poner al desnudo nuestra miseria es una tentación con la que el enemigo intenta tenernos alejados del amor de Dios! También en esto María Inmaculada nos facilita el camino: ella que está sin pecado, no tiene miedo de estar desnuda ante Él, y nos muestra así que, aun cuando las apariencias pueden parecer contrarias, a la acción de Dios y a su mirada sobre nuestra desnudez, ¡no puede venirnos de ello, más que bien! Madre Mazzarello, que inicialmente experimentaba una profunda "repugnancia" hacia la confesión, es testigo de esta verdad. Apenas comprendió que la confesión frecuente es "el medio más eficaz para conocer los efectos, corregirlos y progresar en la virtud", con gran determinación comenzó - ¡en contra de la propia repugnancia! - a confesarse regularmente con don Pestarino. A pesar de su carácter orgulloso e impetuoso, gracias a la dirección del sabio sacerdote, y ayudada por la gracia de Dios, llegó muy pronto al pleno dominio de sí y de sus actos. Y comenzó a vivir con toda pureza de conciencia", evitando todo aquello que podía herir el corazón de Dios y el del prójimo.
Un pequeño "ejercicio espiritual" para poner las llaves del corazón en manos de Dios: ¡Diariamente, en la oración, daré a Dios permiso para que entre y lleve su luz, cueste lo que cueste, hasta los rincones más oscuros de mi corazón!

CRÓNICA DE FAMILIA

TURÍN - CONSEJO DE ADMA PRIMARIA (PRIMERA PARTE)
El domingo 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos, los miembros del Consejo de ADMA Primaria, con las respectivas familias, se han reunido para un día de convivencia. A la luz de la gracia del Congreso de María Auxiliadora, celebrado el pasado mes de agosto en Turín, y reflexionando sobre la experiencia compartida en estos años, cada uno ha tratado de responder a estas preguntas:
- ¿Qué ha significado para mí, para nuestra familia, el formar parte de ADMA?
- ¿Qué aspecto considero que debe cuidarse más en la vida de la Asociación?

Don Pierluigi: observando el camino recorrido, se presenta inmediatamente a nuestra vista que no se han hecho grandes programaciones en los despachos, sino que se ha tratado de permanecer a la escucha de la voluntad de Dios… Y, en efecto, no parece sino que precisamente la Virgen nos ha ido inspirando poco a poco el camino que teníamos que recorrer.
Don Bosco fue profeta, ha fundado ADMA porque veía que la fe en Dios estaba en crisis. Veía que la Iglesia estaba pasando por un momento muy difícil.
ADMA se ha renovado con la familia, con las familias: ha sido un mandato específico del Rector Mayor don Pascual Chávez, a raíz del Congreso de México, y poco a poco se ha tratado de responder a este deseo del Rector Mayor, confirmado también por don Ángel Fernández Artime.
Ahora necesitamos dar otro paso: crecer más en las relaciones de verdad, con nosotros mismos y en nuestras relaciones. Todos sabemos muy bien que cualquier relación que no esté inspirada en la verdad, antes o después, estalla: sea en la vida de pareja, o en la dirección espiritual, o en el camino de grupo. No debemos detenernos en una situación cómoda. En las cosas de Dios debemos estar siempre en camino y en movimiento, de otro modo se recae en una "derivación funcional", nos convertimos en burócratas, incluso en óptimos organizadores y gestores, pero sin llegar al corazón, sin amor. Tenemos que clarificar nuestras relaciones con procesos de verdad, que es el fermento que da sentido a todo. Vemos a nuestro alrededor demasiados casos de corrupción, mentira, disgregación… y no queremos caer en la misma trampa.
Otro subrayado es la dimensión apostólica que está en la base del Reglamento escrito por Don Bosco: ADMA está al servicio del pueblo de Dios. Debemos preguntarnos cómo hacer para animar y acompañar a los grupos, en Italia y en todo el mundo. La referencia fundamental es el Reglamento y la Carta de Identidad de la Familia Salesiana; pensemos por ejemplo, cómo presentarlos en forma gráfica atrayente, para poderlos ofrecer a todos los nuevos socios el día del ingreso en la Asociación. Valoremos más ADMAonline, instrumento providencial de formación y comunión.

Rocco: Ingresé en ADMA, al faltar mi mamá. María ha sido mi mamá y es siempre mi referencia y mi consuelo en toda circunstancia. Valdocco es mi referencia para el camino de oración y para vivir mi entrega a María.

Bárbara: María es la casa a la que se vuelve siempre. ADMA es camino apostólico de fe con el auxilio de María. Me consuela mucho el pensamiento de una vida vivida bajo el manto de María.

Juan: para mí ADMA es fuente y meta final de lo cotidiano. Me agrada la sencillez con el que se puede proponer el camino de ADMA a las familias, como la "puerta de entrada" en la gran Familia Salesiana. La pertenencia se vive en círculos concéntricos, respetando el paso de los tiempos de cada uno. Un ejemplo de ingreso puede ser el Rosario de las familias, Un paso adelante para nosotros ha sido la participación en las jornadas de Espiritualidad en Roma.
Una de las grandes riquezas de ADMA es que se viven de verdad todas las generaciones de una familia y todos los estados de vida, en un intercambio y fraternidad riquísima de dones, valorando la presencia de sacerdotes, consagrados y laicos en una experiencia de fraternidad y de complementariedad vocacional.
Simonetta: yo vivo mi pertenencia a ADMA como una llamada, como un modo de responder a la voluntad de Dios. Ha sido una respuesta puntual del Señor a tantas preguntas que nos estábamos planteando. Recibo muchos dones porque trato de estar totalmente disponible a Dios, intentando vivir bien la familia dentro de una familia de familias, con un recorrido de fe sencillo, adaptado a todos y al quehacer ordinario. María me ayuda a levantar la mirada y a no anclarme en los problemas. Me alegro de la presencia de los abuelos, del testimonio de tantas personas, de los continuos dones que recibimos como grupo y como individuos. En estos años se ha ido creado entre nosotros una red de relaciones que nos une y nos sostiene. Es hermoso compartir la vida, las gracias, las alegrías de todos que son las alegrías de cada uno. Es hermoso tener tantos amigos que nos sostienen a nosotros y a nuestros hijos en las etapas de su crecimiento: ¡qué importante es en este punto la presencia de las familias que pertenecen a ADMA joven! Día a día crece en nuestros corazones el deseo de llevar este don a otros, sobre todo a quien más sufre. Se da uno cuenta de que das y recibes siempre.

Tullio: pertenecer a ADMA es para mí como la realización de un sueño, de un deseo profundo que con Simonetta anidaba en el corazón… ¡Ahora entendemos mejor lo necesaria que es la santidad! No te imaginas formar parte de este designio de Dios, y sin embargo Dios te llama precisamente ahí.
Una de las características que aprecio mucho en ADMA es que se programa, sí, pero no demasiado, porque intentamos confiarnos a María: queremos dar una respuesta cuando el Señor llama. Poco a poco entra la presencia de María en nuestro modo de pensar, y esto sucede en cada uno de nosotros. Las dos columnas, María y la Eucaristía, son el Don que Dios quiere hacer a nuestras familias.
Aprender a construir relaciones menos banales, centradas en la Verdad. Recordar en cada uno de los encuentros personales qué es la pregunta y la respuesta que queremos llevar: ¡Nosotros estamos juntos por Jesús! Aumentar así nuestra conciencia: el deseo de Don Bosco era aumentar la fe del pueblo, la santidad de los laicos. San Francisco de Sales nos invita a recuperar el significado moderno de devoción, el 'da mihi animas'.

María Adele: hemos llegado a ADMA a través del itinerario para universitarios. Vemos crecer día a día la fe y las relaciones. Estamos contentos de compartir los valores fundamentales y de descubrir que no estamos solos en las cosas importantes.

Andrea: Hemos aprendido qué significa decir entrega generosa en los momentos difíciles, pero también en los momentos de alegría. Nos hemos sentido acogidos y pensamos que es útil mantener diversos grados de acercamiento: muchas veces las personas no saben bien, ni siquiera qué es lo que buscan, se plantean una pregunta profunda pero sin manifestarla. Una gran oportunidad de proponer una realidad que nos hace bien e invita a pensar: "yo, para mis hijos, quisiera esto". El principio básico de todo apostolado es aprender a vivir con un estilo de vida profundamente cristiano.

SAN PAOLO (BRASIL) - ECOS DEL CONGRESO
Mi nombre es Dinéia; he coordinado el grupo de 11 personas de la Inspectoría de San Paolo (Brasil), en el Congreso Internacional de ADMA. A petición del P. Edmilson, presento las consideraciones del grupo.
Queremos felicitaros por la espléndida organización del Congreso.
Hemos tenido alguna dificultad para inscribirnos en la página web, pero se nos ha facilitado por la buena comunicación con el equipo de organización del Congreso.
El espacio físico en el que se ha desarrollado el Congreso era excelente, el sistema acústico muy bueno, aunque el primer día no ha funcionado la radio para las traducciones, pero la organización requirió nuevos apartaos y todo se resolvió de manera eficiente.
La acogida por parte de los jóvenes a los diversos grupos de todos los países fue muy calurosa.
El programa el Congreso ha sido maravilloso, muy expresivo, bien organizado en todos los momentos.
Los testimonios muy incisivos para nuestra fe.
La programación en los Social Network ha sido fantástica; que todo el mundo estuviera unido al Congreso ha sido muy positivo.
¡El trabajo de los voluntarios, maravilloso!
Seguramente este Congreso ha sido muy significativo para nuestra Asociación en todo el mundo.
Muy hermoso estar con grupos ADMA de todo el mundo.
Don Cameroni, Tullio y su mujer Simonetta, muy atentos y carismáticos.
No podemos olvidar la presencia del Rector Mayor y de Madre Ivonne durante todo el congreso: ¡Muy positivo!
¡Las celebraciones eucarísticas inolvidables!
Todo en acción de gracias a nuestro Padre y Maestro Don Bosco en su Bicentenario,

PINEROLO (TURÍN)
El sábado 24 de octubre de 2015, el grupo "Adma Pinerolese" ha tenido el placer de recibir la visita del Obispo de Pinerolo Mons. Debernardi Piergiorgio. Después de la cena compartida en los locales del Oratorio, hubo un momento de oración en común recitando el Santo Rosario meditado. El Obispo ha animado a las familias presentes a no cansarse de rezar juntos. Ha sido un momento de comunicación y de fraternidad. Estaban presentes una decena de familias con sus hijos, el Obispo de Pinerolo y el Párroco de Villar Perosa don Roberto Comba.

ADMA Filipinas. Consejo de Animadores, SDB & FMA y Delegados con D. Vaclav Klement, SDB.


 
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Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
  La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.
  Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
  Edición Hispana / TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377 | Web: www.revistamariaauxiliadora.com
  Directora Edición Hispana:
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      Presidente ADMA: Señor Tullio LUCCA (encargo hasta 2014) | E-mail: tullio.lucca@gmail.com
Animador Espiritual ADMA
- Don Pier Luigi CAMERONI sdb
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