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                         ADMA: ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA 

            ADMA-on-Line            |         Mensaje mensual :  24  de mayo 2015   

María nos invita a rezar al Espíritu Santo para que nos transforme

La solemnidad de María Auxiliadora coincide este año con la de Pentecostés, como para indicar que María Auxiliadora es Madre de la Iglesia y Auxilio de los cristianos ya desde los comienzos, cuando con los Apóstoles vivió en la oración ardiente e intensa del Cenáculo la venida del Espíritu Santo. También hoy, María está viva y quiere llevarnos a la salvación, en un mundo donde las personas tienen el alma intranquila, el espíritu débil y cansado de todas las cosas terrenas. María nos invita a pedir al Espíritu Santo que nos transforme y llene con su fuerza de fe y de esperanza, para permanecer firmes en la lucha contra el mal.
María Auxiliadora está con nosotros e intercede por nosotros ante su Hijo Jesús, y en un mundo marcado por el odio y la violencia y por una creciente persecución a los cristianos, nos forma para ser apóstoles decididos del Evangelio, como Don Bosco la ha querido representar en el gran cuadro de Valdocco: Auxiliadora de la Iglesia y de los apóstoles, significativamente representados teniendo en su mano los instrumentos de su martirio. María nos escoge y nos pide que le ayudemos a llevar la fuerza de la Pascua de su Hijo a nuestro tiempo. Nos invita a reconocer lo bueno que hay en cada persona, a comunicar nuestra experiencia del amor de Dios, que encuentra en la Eucaristía la fuente del amor de Jesús que da la vida por nosotros y la fuerza para amar como él nos ama.
"De la casa de María a nuestras casas": el lema elegido para el VII Congreso Internacional de María Auxiliadora que se celebrará en Turín del 6 al 9 de agosto de 2015, y en particular sintonía con el camino de la Iglesia que dedica dos sínodos a la familia y a la que el Papa Francisco está dedicando, desde hace unos meses, las catequesis de los miércoles.
También la Familia Salesiana con este acontecimiento del bicentenario del nacimiento de Don Bosco se siente interpelada e implicada en este reto antropológico, pastoral y educativo al que la Iglesia universal está dedicando particular atención. En la opción por la familia, con sus desafíos inéditos y los grandes recursos, la Iglesia respira a pleno pulmón por sí misma y por la humanidad entera: en ella la Familia Salesiana capta la urgente necesidad de hacer dialogar a la pastoral juvenil y a la pastoral familiar
El evangelio sobre la familia proclama la buena nueva del amor divino a cuantos viven esta fundamental experiencia humana personal, de pareja y de comunión abierta al don de los hijos, que es la comunidad familiar. El magisterio de la Iglesia sobre el matrimonio está representado y ofrecido de modo comunicativo y eficaz, para que llegue a los corazones y los transforme según la voluntad de Dios manifestada en Cristo Jesús.
También la Familia salesiana, por medio del VII Congreso Internacional de María Auxiliadora quiere expresar su compromiso de acoger y promover hoy el designio de Dios sobre la familia, confiando esta causa a la potente intercesión de María Auxiliadora de los cristianos y de la familia.
Para información e inscripciones pueden dirigirse el sitio www.mariaausiliatrice2015.org o escribir a congresso@admadonbosco.org.
¡Deseamos una feliz fiesta de María Auxiliadora a todos nuestros socios y grupos de ADMA!

Sr. Lucca Tullio, Presidente
Don Pierluigi Cameroni SDB, Animador espiritual


VII Congreso Internacional de María Auxiliadora
Turín-Valdocco /Colle Don Bosco / 6-9 de agosto de 2015

Hic domus mea, inde gloria mea
De la casa de María a nuestras casas: su misericordia de generación en generación

9. María, casa de Dios - Don Roberto Carelli

Estamos en el mes de mayo: no podemos no hablar de María, de Ella, nuestra tierna Madre, como la llamaba Don Bosco. Lo hagamos con cariño y sin temor, sabiendo que contemplando a María no se quita nada a Jesús. Una santa de nustro tiempo como Clara Lubich, ha observado con mucha agudeza que no vale solo el ad Jesum per Mariam, sino también el per Jesum ad Mariam! Porque María ¡es la obra de arte de Dios, el primero y mejor fruto de la gracia! ¡Jesús mismo nos ha indicado y regalado a su Madre como Madre nuestra" ¡Contemplar el rostro de Ella es exaltar la obra de Él!
Por otra parte, es cierto que al hablar de María hay que poner siempre una doble atención para evitar exageraciones y vulgaridades, es decir, hablar demasiado o demasiado poco. Por una parte hay que tener presente que en el designio de Dios María es una criatura del todo singular: es Madre de Dios y de la Iglesia, y nos precede en todo sentido, porque es la primera en orden temporal y en el orden de la santidad. Por otra parte hay que contemplar a María con una mirada fija en toda la realidad de la Iglesia, en los dones y carismas que la enriquecen como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Esposa del Señor.
Ahora bien, en la Familia salesiana, tenemos bien presentes algunas cosas. Ante todo, María ha sido la guía materna de Don Bosco, ha sido determinante en su crecimiento, en su vocación, en su misión: Don Bosco ha nutrido por Ella un profundo afecto filial y en Ella ha puesto una confianza ilimitada. María ha sido siempre la inspiradora y el sosstén de la obra salesiana: no podemos dejar de recurrir a Ella en nuestra vida de oración, en el estilo de relaciones, en la orientación de las iniciativas. Don Bosco, además, nos ha enseñado a ver en Ella a la Virgen Inmaculada, que preserva a los jóvenes del mal y les conserva en la pureza sin la que no se percibe a Dios ni se gusta su presencia; y ha promovido la devoción a la Madre Auxiliadora, que socorre a la Iglesia en las batallas de la historia haciendo cosas maravillosas para con todos aquellos que recurren a Ella con corazón de hijos. Finalmente, nosotros, socios de ADMA, como escribia don Viganó a don Sangalli, Rector del Templo de María Auxiliadora, contemplamos el esplendor de María como "primera creyente,Cooperadora en la redenciñon, Madre de la Iglesia, Estrella de la evangelización". Nosotros la admiramos: es la más santa de las criaturas; somos agradecidos: es la gran Madre de Dios; la queremos: es nuestra Madre celeste. Estos sentimientos nos llevan a la entrega filial, a la imitación de sus virtudes, a la pasión apostólica-educativa.
Pero abordemos el tema del mes. María realiza el misterio del Templo de la manera más excelsa. Las letanías la celebran abundantemente. Ella es la "Sede de la Sabiduría", el "Templo del Espíritu", el "Tabernáculo de la eterna gloria", la "Morada toda ella consagrada a Dios", la "Torre de David", la "Torre de marfil", la "Casa de oro", el "Arca de la alianza". María, humilde esclava, ha sido la casa de Dios en la Tierra, y ahora, Reina del cielo, es la casa ante Dios. Dios es el paraíso de María y María es el paraíso de Dios. Ella es el paraíso terrestre antes de la caída, y gracias a Ella, el Hijo de Dios ha puesto su tienda en medio de nosotros. Ahora, después de haber morado en Ella en la tierra, el Hijo no podía menos de hacerla habitar en Él. Y todo esto nos implica a nosotros: como dice el teólogo P. Coda "Como ha habido necesidad de María para que el Hijo de Dios tomase carne, así ahora, se necesita a María para que Jesús resucitado nazca, crezca y llegue a la madurez en cada uno".

Con su modo de hospedar a Jesús y su modo de morar con Él, María nos enseña a no vivir sin misterio" (E. Ronchi), a captar la presencia de Dios en las cosas, a captar las cosas a la luz de Dios. Con María es como se crece como cristianos, y se madura como Iglesia: el Papa Benedicto decía que en Nazaret, "en aquella casa, en aquella atmósfera, están las raíces escondidas de la Iglesia". Y allí ¿qué se aprende? Se aprende la "ley de la casa", la ley del Templo, la lógica de la Alianza, el estilo del amor de Dios: Dios hace cosas grandes haciéndose pequeño, y todo amor se hace grande cuando acepta ser pequeño. Está claro: para dejarse habitar por otros hay que ser humildes, y para habitar en otros hay que hacerse pequeños. Y es, al mismo tiempo, misterioso: en María, en la Iglesia, en el cristiano Dios está presente, Dios habita, Dios obra.
Verdaderamente es un gran misterio. Detengámonos unso instantes. En el seno y en la casa de María Dios asume medidas humanas y precisamente así, es como se abre de par en par la desmesura de Dios: un misterio de grandeza y de pequeñez. "Dios es grande en sí, infinitamente grande -dice Coda - pero para poder ser grande también fuera de sí, en lo creado y en medio de nosotros, tiene necesidad de que María lo manifieste. precisamente así, con Él es. María hace grande a Dios, porque Dios hace grande a María". "María - sigue diciendo Coda - lleva en sí la Vida. Y por esto Ella "hace grande" al Señor". Ese Jesús que toma forma en Ella es el Señor, y el Señor se digna nacer de la sierva. El hijo de María es el Hijo de Dios, pero el Hijo de Dios quiere hacerse Hijo del hombre. Dios mantiene las distinciones, pero anula las distancias porque esta es obra del amor : "¡tú te haces yo -continúa Coda- para que yo pueda ser tú! Ya nada es como antes. Para María, pero también para Israel, y para todos: los pueblos, los hombres y las muejres, el pasado y del futuro. Porque Dios ha entrado en la carne de la humanidad, la ha hecho suya. Para siempre... Ella canta la grandeza de Dios porque Dios ha sido el primero en hacerse pequeño ante Ella".
María nos engendra en la fe porque ninguna criatura ha tenido una experiencia de Dios tan íntima como Ella. Nadie puede engendrarnos en la fe mejor que Ella, que con su primer sí ha sido Madre de Jesús, y después, con otros tantos síes de su historia con Jesús -recuérdese el Temeplo, Caná, al vida públcia, la cruz - ha sido discípula perfecta, modelo de nuestra fe. En efecto, gracias a María, Dios Padre revela en Jesús su rostro, pero, después, gracias a Jesús, María conoce el rostro de Dios Padre. Oigamos una vez más a Coda: "Jesús aprendió de María a hablar, a rezar, a amar. Ahora María debía aprender de Jesús. Entre Jesús y María está el Padre. La mirada de María, que antes estaba todo y solo vuelta hacia Dios, ahora debe fijarse en el rostro de Jesús: 'quien me ve a mí, ve al Padre'. No para detenerse en él, sino para dirigirse, junto con él, hacia el Abbá: 'nadie viene al Padre sino por mí'. En esto, María, que es Madre de Dios -parafraseando a Dante - se hace en verdad hija de su hijo. Recibe de Jesús el don de la filiación que él vive en su relación con el Padre". Para llegar, finalmente, al Gólgota, donde el Padre en el cielo y la Madre en la tierra pierden al Hijo, pero precisamente así, gracias a su sacrificio, todos nosotros recobramos la paternidad de Dios y a María se le da una nueva maternidad grande como la Iglesia, grande como el mundo.
Desde aquel momento, a partir de la entrega que Jesús hace de la Madre al Apóstol Juan y de Juan a la Madre, nuestras casas se cconvierten en las casas de María, y las casas de María se cocnvierten en nuestras casas. ¡Cuántos Rosarios hemos rezado y cuántos Santuarios hemos visitado o frecuentado! ¡Y sobre todo, cuánta gracia y cuántas gracias pasan por los cuidados maternales de María! ¡Confiémonos, pues, a Ella con confianza y afecto filial! Como Don Bosco, cuya experiencia mariana era tan intensa que siempre era capaz de arrastar a sus hijos e hijas. Estos son los estribillos que repetía gustosamente con la máxima convicción y devoción: "En María he puesto toda mi confianza. La Virgen nunca deja las cosas a medias,,, Nuestra confianza está puesta en la ayuda de María Auxiliadora... Quien confía en María no quedará nunca defraudado... Quien hace una novena a la Virgen tiene derecho a esperar un milagro... Yo os recomiendo que invoquéis siempre el nombre de María, especialmente con esta jaculataoria: María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros. No es una oración muy larga, pero se ha mostrado muy eficaz... El Señor y su divina Madre no permitirán que se repia en vano: ¡María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros!".

LA ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO A LA SAGRADA FAMILIA

Jesús, María y José,
a vosotros, Sagrada Familia de Nazaret
hoy, dirigimos nuestra mirada
con amor y confianza;
en vosotros contemplamos
la belleza de la comunión en el amor verdadero;
a vosotros encomendamos todas nuestras familias,
para que se renueven en ellas las maravillas de la gracia.

Sagrada Familia de Nazaret,
escuela atrayente del santo Evangelio:
enséñanos a imitar tus virtudes
con una sabia disciplina espiritual,
danos una mirada limpia
que sepa reconocer la obra de la Providencia
en la realidad cotidiana de la vida.

Sagrada Familia de Nazaret,
guardia fiel del misterio de la salvación:
haz renacer en nosotros la estima por el silencio,
haz a nuestras familias cenáculos de oración
y transfórmalas en pequeñas Iglesias domésticas,
renueva el deseo de la santidad,
sostén la noble fatiga del trabajo, de la educación,
de la escucha, del a comprensión recíproca y del perdón.

Sagrada Familia de Nazaret,
despierta en nuestra sociedad la conciencia
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
bien inestimable e insustituible,
que toda familia sea morada acogedora de bondad y de paz
para los niños y los ancianos,
para quien está enfermo y solo.
para quien es pobre y necesitado.

Jesús, María y José
a vosotros acudimos con confianza, en vosotros con gozo confiamos.

Bicentenario de la institución de la fiesta litúrgica de María Auxiliadora

El 15 de septiembre de 2015 se cumplen doscientos años desde que el santo y atribulado Papa, el monje benedictino Bernabé Chiaramonti, emanaba el decreto de la institución de la fiesta en honor de María Santísima bajo la advocación de Auxilio de los Cristianos.
Pío VII gobernó el timón de la Iglesia en un momento histórico de los más difíciles de su historia, desde 1800 a 1823, y fue liberado, por intervención de María, de la cautividad napoleónica, entrando en Roma el 24 de mayo de 1814, entre el júbilo de toda la cristiandad, para reemprender el libre ejercicio de su ministerio pastoral. Como signo de reconocimiento hacia la Madre de Dios, Pío VII, en 1815, instituía la fiesta en honor de María Auxiliadora, que había de celebrarse en Roma y en todos los Estados Pontificios. El Papa estaba firmemente convencido de que los tiempos de la persecución de la Iglesia y de su jefe habían terminado gracias a una intervención prodigiosa de la Madre de Dios, como declaró el mismo Pontífice a los cardenales el 26 de septiembre de 1814: "A ti, ahora, Virgen Madre de Dios, a cuya eficacísimo patrocinio atribuimos nuestra liberación… dirigimos nuestra plegaria". El pontificado, que había comenzado en oración ante la estatua dedicada a la Auxiliadora en la iglesia abacial de San Jorge el Mayor, en Venecia, reconocía en la ayuda prodigiosa de la Auxiliadora, la propia defensa y el seguro patrocinio.
Además, hace doscientos años, el mismo Pío VII visitó la ciudad de Turín, después de haber coronado la imagen de la Virgen de la Misericordia en el santuario del mismo nombre en Savona, cumpliendo un voto hecho durante su cautiverio en aquella misma ciudad. La tarde del 19 de mayo llegaba a la metrópoli del Piamonte y el 21 de mayo exponía, personalmente, la preciosa reliquia de la Sábana Santa en la logia del Palacio Madama, permaneciendo en Turín hasta la tarde del 22, huésped del Rey Víctor Manuel I, entre el alborozo de toda la ciudad y de todo el Piamonte.
Como en 1571 San Pío V había añadido a las invocaciones de las Letanías Lauretanas la invocación Auxilium Christianorum, ora pro nobis, para recordar a los fieles la prodigiosa victoria de Lepanto, conseguida por intercesión de María, así Pío VII confirmó esta invocación con una fiesta, que recuerda todas las gracias y todas las victorias obtenidas por el patrocinio de la Santísima Virgen, y anima a recurrir constantemente a Ella y pedirle ayuda en cualquier necesidad de orden público y privado, tanto para la Iglesia como para toda la humanidad.
El título de María Auxiliadora y la liturgia que lo acompaña evidencia el rol de María en la Iglesia, como "perenne auxilio para defensa del pueblo cristiano…". peregrino en el tiempo y en la historia. María Auxiliadora es Reina de las Victorias que defiende a la Iglesia, sobre todo en la hora de la prueba y de la persecución, liberándola de todo mal y de todo peligro y protegiéndola en su misión evangelizadora. Pero, si María es la Auxiliadora e la Iglesia y del pueblo cristiano guiado por el Papa, lo es también de los cristianos, tomados individualmente: María les da la fuerza para resistir los asaltos del enemigo, que se renuevan diariamente, asegurándoles la capacidad de salir victoriosos en la vida y en la muerte, después de haber combatido con su valioso auxilio.

El apóstol de la Auxiliadora

La fiesta litúrgica de María Auxiliadora se celebró solemnemente por vez primera en Roma, el 24 de mayo de 1816, extendiéndose después también fuera de los Estados Pontificios, hasta alcanzar las dimensiones católicas actuales. En efecto, María Auxiliadora es patrona de varias naciones, diócesis, congregaciones.
Una vez instituida la fiesta de María Auxiliadora, se requería el Apóstol que difundiese su devoción por todo el mundo. Y María misma se lo procuró. En el mismo año 1815 nacía Juan Bosco, enviado por Dios para difundir por todas partes el nombre, la invocación y la devoción a María Auxiliadora, y para tener propicio el auxilio de María a la Iglesia y a su jefe visible, el Papa, en los tiempos difíciles, que con frecuencia jalonan la vida de la Iglesia.
Y en efecto, María Auxiliadora ha continuado hasta nuestros días manifestando, de modo maravilloso, su poderosa intervención en favor de la Iglesia y del pueblo cristiano. Es conmovedor constatar que el bicentenario de la institución de la fiesta litúrgica de María Auxiliadora coincida con el bicentenario del nacimiento de aquel que había de ser su apóstol y que, por medio de sus hijos e hijas, habría de hacer popular en todo el mundo el amor a María Auxiliadora de los Cristianos. En efecto, desde el santuario de Turín, la devoción a María Auxiliadora se ha difundido por todos los ángulos de la tierra, con preciosos frutos espirituales: alegría, reconocimiento, fervor, frecuencia de sacramentos, adhesión al Papa y a la Iglesia, obras apostólicas y educativas.
Don Bosco, preguntado en Roma, en abril de 1884, sobre el porvenir de la Iglesia, dio esta respuesta: "Nadie, excepto Dios, conoce el porvenir; sin embargo, humanamente hablando, hay motivos para creer que el porvenir será difícil. Un poeta latino dice que son inútiles los esfuerzos por ascender, cuando se está en la pendiente de un precipicio, por donde necesariamente se va resbalando hacia el fondo. Mis previsiones son muy tristes, pero nada temo. Dios siempre salvará a su Iglesia y la Virgen que visiblemente protege al mundo contemporáneo, sabrá muy bien hacer que surjan redentores".
El peregrino que visita la Basílica de María Auxiliadora puede observar, entre las columna laterales de la fachada, dos grandes bajorrelieves, uno de los cuales, el de la derecha, representa a Pío VII, coronando a la Virgen Santísima en el santuario de Savona, mientras que en los frescos que decoran la cúpula mayor, el último grupo que cierra el círculo, representa a Pío VII con la Bula de institución de la fiesta de Maria Auxilium Christianorum.

CRÓNICA DE FAMILIA

MONREALE (PALERMO) - PEREGINACIÓN REGIONAL DE ADMA SICILIA
El domingo 19 de abril unos 400 miembros de ADMA provenientes de Marsala, Alcamo, Capaci, Palermo, Lercara Friddi, Canicattì, Messina, Taormina, Calatabiano, Catania, Gela, Floridia, Modica y Siracusa han realizado su peregrinación regional. Por la mañana se han encontrado en el S. Paolo Palace Hotel de Palermo para un momento de reflexión sobre "María lo ha hecho todo", presentado por sor Gina Sanfilippo, Vicaria Inspectorial FMA, y de fraternidad y ágape compartido; por la tarde se han acercado a Monreale para visitar la maravillosa catedral dedicada a María "Odigitria", con sus estupendos mosaicos bizantinos. La celebración de la Eucaristía estuvo presidida por don Angelo Grasso, concelebrando don Giuseppe di Leonforte y don Calogero Ferrera. Gracias a sor Carmelina y a sor Ausilia por la incansable animación y por los grupos de Capaci y de Palermo que han organizado la acogida. Gracias a María por su amor maternal y a Don Bosco, nuestro padre y Maestro.

PAQUISTÁN - UN ANTIGUO ALUMNO MUERE POR SALVAR LA VIDA A VARIAS PERSONAS
El guardia-héroe, que el domingo 15 de marzo de 2015, en Lahore, Paquistán, ha impedido al terrorista kamikaze del grupo "Jamaat ul Ahrar" entrar en la iglesia católica de "St. John", repleta de fieles para la misa, se llamaba Akash Bashir y era un joven antiguo alumno de la escuela técnica salesiana, situada en el barrio de mayoría cristiana de Yuhannabad. Abrazó al terrorista, haciendo escudo con su cuerpo; ha perdido su vida, salvando la de muchas otras personas. Cumpliendo su oficio de "security guard" (guardia de seguridad), Akash estaba con un compañero a la puerta de la iglesia controlando las entradas, Cuando el kamikaze se ha acercado a la entrada, intentando pasarse violentamente el control de los dos jóvenes guardias, ha sido detenido por él: percatándose de la carga explosiva que llevaba escondida bajo un abrigo, lo ha abrazado. La explosión le destrozó la parte inferior del cuerpo. Gracias a él el balance de víctimas no ha sido tan terrible como los organizadores esperaban. "Como minoría cristiana hay momentos en los que nuestra esperanza está solamente en la ayuda de Dios y de su Madre, María", comentan los Salesianos de Lahore.


 
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