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                                  ADMA :  ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA  
       ADMA-on-Line         |       Mensaje mensual :  24  de marzo 2013   
 

María nos guía a la santidad

Viivmos tiempos especiales en la vida de la Iglesia: la renuncia del papa benedicto XVI y la elección del nuevo pontífice Francisco; el luminoso pontificado del Papa Ratzinger y el nombramiento de su Sucesor que los Eminentísimos Cardenales reunidos en cónclave, inspirados por el Espíritu Santo han elegido, después de haber examinado juntos los signos de los tiempos, de la Iglesia y del mundo. La invitación a la oración hecha por Su Santidad Benedicto XVI pidiendo ser acompañado en el momento de consignar el ministerio petrino en manos del Señor y de esperar confiados la elección del nuevo pontífice, es un hecho significativo para nuestra Asociación que contempla y venera a la Auxiliadora como Madre de la Igelsia, Auxilio de los Apóstoles y, en primer lugar, de Pedro.
En este tiempo de prueba en el que el pecado campa a sus anchas engulliendo todo como río desbordado, María está presente entre nosotros exhortándonos a no dejarnos envolver por las cosas terrenales, dirigiéndonos a las cosas de Dios. Es una lucha que pasa por el corazón de cada uno de nosotros, entre Dios y Satanás, entre el bien y el mal. Con la fuerza de la oración, la gracia de los sacramentos y el ejercicio cotidiano de la virtud, nuestra vida será un camino hacia Dios. María nos invita a orar para obtener la ayuda de Dios para decidirnos de una vez por todas a seguir al Señor y a hacer su voluntad, liberándonos del barro del pecado y de la mediocridad que nos paraliza y adormece espiritualmente. Se trata de superar una vida cristiana hecha de concesiones y compromisos que nos hace desperdiciar tiempo y energías sin resultado alguno, para vivir con la garcia de Dios la verdad de nuestras promesas bautismales que renovaremos en la vigilia pascual: renuncio al pecado y al mal y creo en Dios mi único bien. ¡Que gran regalo y qué responsabilidad tenemos en este Año de la fe!
Queremos manifestar nuestra alegría y nuestro asombro, al ver cómo la Auxiliadora está renovando neustra Asociación con el nacimiento y consolidación de grupos juveniles de ADMA, signo de esperanza y de futuro. Es consolador ver cómo estos grupos nacen de realidades y circustancias dieversas y cómo los jóvenes mismos son los que desean crecer y madurar, signo de esperanza para una Iglesia que despierta en las almas juveniles.
Finalmente, invitamos a toda nuestra Asociación a una campaña especial de oración por el Capítulo general 27 de la Congregación Salesiana que comenzará en febrero de 2014. Invitamos a todos los grupos a asistir a la Santa Misa y a rezar el Rosario con esta intención. Es un acontecimiento especial que atañe a toda la Familia Salesiana.

Sr. Lucca Tullio, Presidente
Don Pierluigi Cameroni SDB, Animador espiritual

Itinerario formativo 2012-2013: La gracia de la fe

7. La fe y las obras (don Roberto Carelli)
Casi es un lugar común decir que la fe crece en la medida en que se da, pero es una gran verdad: "La actitud distintiva de los cristianos es precisamente el amor fundamentado en la fe y por ella modelada" (DC 7). No existe una fe que sea un puro sentimiento privado, que no se convierta en testimonio y servicio en palabras y en obras: el cristiano está llamado no solo a "guardar la fe y vivir de ella, sino también a profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla" (CIC 1816). Creer no es solo participar en la sabiduría de Dios, ni solo confiar en Él, sino vivir y amar de su mismo Amor. Dios no se limita a revelarnos su amor, sino que quiere atraernos a su amor, y por esto la fe se convierte en "un nuevo criterio de inteligencia y de acción que cambia toda la vida del hombre: pensamientos y afectos, mentalidad y conducta" (Porta fidei 8).
Los primeros cristianos lo tenían muy presente y lo testimoniaban hasta en los saludos de las cartas que se escribían. En la introducción a los Tesalonicenses Pablo recuerda "la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor" (1Tes 1,3), y en otra carta da gracias a Dios porque "vuestra fe crece vigorosamente y sigue aumentando el amor mutuo de todos y cada uno de vosotros" (2Tes 1,3). En el Mensaje para la Cuaresma de Benedicto XVI ha puesto acertadamente en evidencia tanto la dimensión operativa de la fe, como la raíz ceyente de las obras: "la fe consiste en conocer la verdad y adherirse a ella; la caridad es caminar en la verdad. Con la fe se entra en amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad. La fe nos hace asumir el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos aporta la felicidad de ponerlo en práctica" (Benedicto XVI).
La fe está tan inseparablemente unida a las demás virtudes teologales que casi se identifican: son las dimensiones de la vida divina en nosotros, y Dios hace milagros en quienes creen en Él: para nosotros, en efecto, como suele decirse, del dicho al hecho hay un gran trecho, mientras en la fe "es Dios quien activa en nosotros el querer y el obrar" (Fil 2,13). La fe enciende una mirada de esperanza y produce obras de caridad. En resumen, quien cree espera y ama: agradece las propias raíces, mira confiado el futuro, realiza con valentía el presente. Las unidad de las virtudes teologales es tan grande, que la esperanza cristiana no se reduce a una simple espera, sino "a una espera cierta": "hoy estarás conmigo en el paraíso", asegura Jesús al buen ladrón (Lc 23,43), y la fe, antes de convertirse en obras, es ella misma la primera obra: "la obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado" (Jn 6,299. De todos modos, "privada de la esperanza y de la caridad, la fe no une plenamente el fiel a Cristo" (CIC 1815).
La relación entre la fe y las obras ha sido siempre objeto de grandes discusiones, desde los tiempos de Pablo hasta Lutero. Frente a los judíos que buscaban la salvación en la observancia de la Ley, Pablo se ve obligado a aclarar que no es la ley la que salva, sino la fe, no los ritos antiguos, sino el amor efundido en los sacramentos: "porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor" (Gál 5,6). Del mismo modo, ante las objeciones de Lutero, que acusaba a la Iglesia de oscurecer los méritos de Cristo considerando meritorias las buenas obras, el Concilio de Trento tuvo que aclarar que es cierto que la gracia de Cristo merece la salvación, y el hombre es justificado no por las obras sino por la fe, y sin embargo, la obras no puden ser descalificadas: representan el fruto de la gracia y expresan la autenticidad de la fe. Por esto Santiago, recordando la fe y el sacrificio de Abrahán, afirma tajantemente: "ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe" (Sant 2,24).
En la escritura abundan sobremanera los pasajes que nos invitan a no separar la fe y el amor, el creer y el obrar. Jesús es clarísimo: no se puede conocer sin practicar, es de hipócritas decir y no hacer, de nada sirve invocar al Señor y no cumplir su voluntad, no es de recibo: escuchar la Palabra sin ponerla en práctica: "No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7,21). Lo mismo asegura Santiago: una fe que no vaya acompñada de las obras es insostenible, porque la fe suscita las obras y las obras manifiestan la fe (Sant 2,14-18); por lo tanto la fe "si no tiene obras está muerta" (Sant 2,17), y las obras si no van acompñadas por la fe, son ineficaces. Lo confirma la carta a los Hebreos, donde dice que si la fe sin obras está muerta, las obras sin la fe son "obras muertas" (Hb 6,1), tanto es así que los méritos de la sangre de Cristo consisten precisamente en el habernos "purificado nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo" (Hb 9,14). Pero tal vez el pasaje bíblico que mejor resume la correlación entre fe y obras -a juicio de Benedicto XVI- lo encontramos en la carta a los Efesios: por una parte recuerda que "por gracia estáis salvados mediante la fe. Y esto no viene de vosotros: es don de Dios. Tampoco viene de las obras para que nadie pueda presumir"; por otra parte añade inmediatamente que "hemos sido creados en Cristo Jesús por las buenas obras que de antemano dispuso él que practicásemos" (Ef 2,8-10).
Las relaciones entre fe y caridad han sido admirablemente expuestas por los teólogos medievales y continuamente empleadas por el magisterio eclesial. Será útil, ante todo, tener presente que "las virtudes humanas hunden sus raíces en las virtudes teologales", en cuanto orientan las facultades humanas a su destino sobrenatural. En efecto, ¿para qué sirve una vida virtuosa si no nos hace semejantes a Dios? ¿Qué utilidad tiene ser fuertes y temperantes, si no hay amor? ¿Que serían la prudencia y el sentido de justicia si obstaculizasen la más grande justicia que se realiza en la misericordia? (CIC 1812-1813). Se entiende bien en este sentido las invitaciones de Benedicto XVI en su primera encíclica a no reducir la caridad a la solidaridad: "la caridad no es para la Igelsia una especie de actividad asistencial... la caridad es siempre más que una simple actividad... los cristianos no deben inspirarse en las ideologías del mejoramiento del mundo, sino dejarse guiar por la fe que actúa en el amor" (DC 25.34.33).
En segundo lugar, la Iglesia enseña que entre fe y caridad existe una relación dinámica: es verdad que "la caridad es la forma de la fe" (Santo Tomás), pero es también verdad que "el amor cristiano encuentra su fundamento y forma en la fe" (Benedicto XVI). De manera más sintética pude hablarse de la "prioridad de la fe y primado de la caridad" (Benedicto XVI), en el sentido que el amor es el contenido profundo de la fe, pero es la fe quien dice verdaderamente qué es el amor: "la fe sin caridad no da fruto y la caridad sin la fe sería un sentimiento en presa de una duda constante" (Porta fidei 14), y " al igual que la fe se manifiesta en la caridad, así la caridad sin la fe sería mera filantropía" (Instr, Lab. Sin. Nuova Ev. 123). Positivamente Benedicto XVI sintetiza en el mensaje cuaresmal la relación fe-caridad en una espléndida analogía con la relación Bautismo-Eucaristía: "el Bautismo (sacramentum fidei) precede a la Eucaristía (sacramentum caritatis) pero está orientado a ella como plenitud del itinerario cristiano. De modo análogo, la fe precede a la caridad, pero se revela como genuina solo si va coronada por ella". Estas precisiones son muy importantes para la vida cristiana, porque si "es limitante la actitud de quien acentúa tan fuertemente la prioridad e importancia decisiva de la fe hasta el punto de desvalorizar y hasta casi despreciar las obras concretas de caridad y reducir esta a un genérico humanitarismo", es por otra parte " igualmente limitante defender una exagerada primacía de la caridad y de la operosidad, pensando que las obras pueden sustituir a la fe". Las dos cosas son necesarias: las obras de caridad son aquellas que están movida y guiadas por la fe, y la máxima obra de caridad es anunciar el Evangelio para conducir a la fe.
¿Cómo vivir bien este tiempo penitencial de Cuaresma en vistas a la alegría de la Pascua? Pensándolo bien, "la unidad de la fe y de las obras que hemos meditado se fundamenta en el ser mismo de Dios, unidad perfecta de amor y de vida. La vida de Dios, al igual que la nuestra, es trabajo y descanso, acción y contemplación. Se nos ha revelado en los seis días de la creación y en el reposo del séptimo día; lo vemos en el ejemplo de Jesús, que pasa la noche en oración y de día recorre las aldeas para realizar las obras del Reino de Dios; lo percibimos en las palabras del Señor que dice: "mi Padre obra y yo también", pero dice a los apóstoles: "permaneced en mí"; lo encontramos en el corazón manso y humilde y, al mismo tiempo decidido y resuelto de Jesús que afronta virilmente su pasión y se recoge en oración en la Cruz; lo confirma la vida de los santos y santas, que realizan cosas grandes con una paz imperturbable. Deducimos de todo esto dos sugerencias para la vida que nos ayuden a "transformar la plata de los afectos humanos en el oro de la caridad divina: 1. Procuremos trabajar e la presencia del Señor, con diligencia, sin titubeos ni afanes, conservando la paz del corazón que procede de la fe; 2. Actuemos de tal modo que nuestras acciones sean actos de caridad,que broten del amor de Dios y testimonien su amor, tratando de encontrar a Jesús en los otros y a los otros en Jesús.


Gracias Benedicto XVI: un papa todo de María

"Sigamos e imitemos a María" y "toda nuestra vida será un Magnificat". El amor a la Madre de Dios es uno de los rasgos distintivos de la dimensión espiritual del Pontificado de Benedicto XVI. Un papa mariano, como su recordado predecesor Juan Pablo II. Un amor filial que viene de lejos. En efecto, si en la vida y el Pontificado de Karol Wojtyla ha tenido una gran influencia el Santuario mariano de Czestochowa, otro tanto podemos afirmar de Joseph Ratzinger con el Santuario de Altötting, corazón mariano de Baviera. En todos las audiencias, discursos, y homilías Benedicto XVI confía siempre a los fieles a la Virgen. Ella es, con toda humildad, nos repite en miles de ocasiones, quien nos indica el camino para llegar al corazón de su Hijo. María y su Hijo, con su "incansable protección" -nos dice- son quienes vencen el "estruendo de los poderes del mundo". "La gloria de Dios no se manifiesta con el aparato y el poder de un rey, no resplandece en una ciudad importante, en un palacio suntuoso, sino que habita en el seno de una Virgen, se revela en la pobreza de un Niño. La omnipotencia de Dios, también en nuestra vida, actúa con la fuerza, con frecuencia silenciosa, de la verdad y del amor" (Audiencia general del 19 de diciembre de 2012). Benedicto XVI visita como peregrino los principales santuarios marianos del mundo. Desde el familiar de Altötting a los Santuarios de Lourdes, Fátima, Czestochowa, Mariazell en Austria y La Aparecida en Brasil. Ora ante la Virgen en Pompeya y en Loreto. El Papa subraya que estos Santuarios no son "catedrales en el desierto", sino oasis del espíritu insertos en el territorio como ejemplos de "una civilización del amor". María, nos recuerda el Papa, fue la primera en acoger a Cristo y vive también una especial relación con el Espíritu Santo y la Iglesia: "En Pestecostés, la Virgen Madre aparece de nuevo como Esposa del Espíritu Santo, para una maternidad universal para con todos aquellos que son engendrados de Dios por la fe en Cristo. Por eso María es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia, que con el Espíritu Santo camina en el tiempo invocando en retorno glorioso de Cristo: 'Ven, Señor Jesús'"(Clausura del mes mariano, 31 de mayo de 2009). Benedicto XVI invita a todos los fieles, en especial a los jóvenes, a invocar a María, especialmenete con el Rosario que, subraya, "nos hace recorrer los acontecimientos de la vida del Señor, en compañía de la Santísima Virgen, para conservarlos como Ella, en nuestro corazón". Nos recuerda, pues, que el "sí" de María ha derrotado al mal. Por esta razón también en las pruebas de la vida que nos hacen vacilar, podemos encontrar en Ella un ayuda segura: "Queridos amigos, ¡qué alegría más grande tener por madre a María Inmaculada! Cuando experimentemos nuestra fragilidad y la sugestión del mal, dirijámonos a Ella y nuestro corazón recibirá luz y consuelo" (Angelus, 8 de diciembre de 2009). A la Virgen María confía el Año de la Fe, en el 50 aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II. Es significativo que su último viaje pastoral en Italia haya sido un Santuario mariano, el de Loreto. La tradición dice que el corazón de este lugar es la casa en la que ha vivido María. Pero Benedicto XVI habla de otra casa, que va más allá de las paredes de un edificio. María "es la casa viviente" que acoge a Jesús: "Donde Dios habita, tenemos que reconocer que todos nos encontramos 'en nuestra casa': donde habita Cristo, sus hermanos y hermanas ya no son extranjeros. María que es la Madre de Cristo, es también la nuestra, y nos abre la puerta de su Casa, nos guía para penetrar en la voluntad del Hijo" (Visita a Loreto, 4 de octubre de 2012).
Somos hijos, hasta el útimo dia de nuestra vida.
Presentamos la sugestiva reflexión de uno de nuestros socios
Con la premura de llenar de palabras -como queriendo exorcizar la historia que se está escribiendo precisamente ante nosotros- el vacío anunciado por Benedicto XVI, he oído y presenciado muchas banalidades y superficialidad, que por desgracia son la nota de nuestro tiempo. Ahora en la confusión del corazón he hecho el único gesto que nunca se equivoca, me he refugiado en María, como habrá hecho tantas veces él, antes de decidir qué hacer, como anunciarlo y cuándo.
Él, que ama la Palabra, ciertamente las habrá pensado una a una cientos de veces, antes de tomas en su mano esas veinte líneas. Y ha dicho que la Iglesia, que estos tiempos, que la cátedra de Pedro necesitan el vigor del hombre no solo la fuerza del Espíritu. Esta Iglesia, no otra. Estos tiempos, no ya los pasados. Pedro era vigoroso, un hombre en plenitud de vida, se impuso con su persona a los Doce, antes aún de que Jesús le eligiera. Pedro ha fundado la Iglesia con el vigor del hombre y con la fuerza del Espíritu. Benedicto XVI desea un nuevo Pedro
Haber elegido el día de la fiesta de la Virgen de Lourdes no ha podido ser casual. Un hombre peude tener 86 años y seguir pidiendo ayuda y consuelo a la Madre. Somos hijos, hasta el último día de nuestra vida. Aprovechar la ocasión del anuncio de la canonización de los Mártires de Otranto y como día de la despedida la conmemoración de los Mártires de Alejandría, no puede ser casual. Se habla de una cristiandad asediada, inerme y martirizada, pero que sigue creyendo en Cristo, hasta el punto de entregar la vida.
Quisiera poder encontrarme con el papa Benedicto y abrazarlo, con delicadeza, pero efusivamente, como a un hermano anciano. Agradecerle todo el testimonio que nos ha dado con sus libros y con su vida. Decirle que le amo y que quiero empeñarme en ser un hombre mejor. Que su presencia es y continuará siendo importante en mi vida ¡Que no tengo miedo! (Cristian).

CRÓNICA

PRIMERAS INDICACIONES PARA ADMA JUVENIL
Nos llegan cada vez más peticiones de orientaciones y líneas para iniciar o dirigir grupos juveniles de ADMA. Ante todo queremos reconocer en las experiencias ya en marcha la mano de María Auxiliadora que desea estos grupos. Por tanto invitamos:

1.- A reflexionar y poner en orden la experiencia vivida y la actual, comunicándonos las experiencias y los itinerarios presentes en las diversas partes del mundo.
2.- ADMA Juvenil se configura como una propuesta de vida cristiana para los jóvenes vivida con el espíritu de D. Bosco en la práctica del sistema preventivo. En particular estamos reelaborando la exhortación apostólica de Juan Pablo II Novo Millennio Ineunte, haciendo una lecturta salesiana y juvenil.
3.- Algunos elementos calificativos:
" Las dos columnas "Jesús Eucaristía y María Inmaculada y Auxiliadora",
" La relación entre Pastoral juvenil y Pastoral familiar.
" Presentación y valoración de testimonios de santidad juvenil.
" Compromiso de servicio y animación

DOCUMENTO HISTÓRICO ADMA EN HUNGRÍA
En la exposición preparada en el castillo de Budapest en el centenario de la llegada de los salesianos a Hungría destaca el diploma de erección y agregación de ADMA de Borsodnadasd (diócesis de Agrien) al ADMA Primaria de Turín, con fecha 24 de febrero de 1941, firmada por el entonces Rector Mayor D. Pietro Ricaldone. La casa salesiana en el territorio de Borsodnadasd-Lemézgyar se abrió el 8 de diciembre de 1929. Surgía junto a una fábrica metalúrgica con unos 4.000 trabajadores. La dirección del complejo industrial edificó en 1934 un templo convertido posteriormente en parroquia autónoma. Con la ayuda de los fieles se construyó después un espacioso salón cultural. Los hijos de D. Bosco iniciaron un vasto proyecto de educación religiosa, de cultura y de sensibilización social entre los jóvenes y las familias de los obreros allí residentes. Que este descubrimiento sea signo de una renovada primavera, de la devoción a María Auxiliadora y de nuestra Asociación en Hungría.

PRIMARIA TORINO - CURSO SOBRE LA EDUCACIÓN DEL CORAZÓN PARA JÓVENS Y ADOLESCENTES DE 13 A 16 AÑOS
En el primer encuentro dirigido por D. Roberto Carelli han participado más de 100 adolescentes, signo de una demanda muy sentida entre los muchachos y muchachas de hoy.

"Dios no se cansa nunca de perdonarnos; nunca. Es Padre. ¿Dónde está el problema? El problema está en que nos cansamos nosotros, no queremos, nos cansamos de pedir perdón. Él nunca se cansa de personarnos, pero nosotros, muchas veces nos cansamos de pedirle perdón. No nos cansemos nunca; Él es Padre amoroso que tiene misericotdia de todos nosotros. Y así también nosotros aprendemos a ser misericordiosos con todos. Invoquemos la intercesión de la Virgen que ha tenido entre sus brazos la misericordia de Dios hecha hombre" (Papa Francisco)

A todos los socios y miembros de ADMA del mundo deseamos que con la ayuda de la Auxiliadora podamos dar testimonio de la fuerza innovadora de la Pascua del Señor (ADMA torino-Valdocco)

Confiamos al amor misericordioso de Jesús al Sr. Juan, padre de D. Pierluigi Cameroni, nuestro Animador espiritual, a quien el Señor ha llamado junto a sí el 15 de marzo. Ofrezcamos nuestras oraciones y la Santa Misa en sufragio de su alma, invocando la intercesión de María Auxiliadora y de S. José.


 **  Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
           La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.

            Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
            Edición Hispana    /   TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377
          Web Site: www.revistamariaauxiliadora.com -
          Directora Edición Hispana: Josephine Modesto - Email:josephinemodesto@gmail.com


             INFO ADMA       -        INFO ADMA       -        INFO ADMA       -      INFO ADMA    

ADMA Primaria, Torino-Valdocco:

ADMA PRIMARIA | Santuario di Maria Ausiliatrice
Via Maria Ausiliatrice 32 / 10152 TORINO-VALDOCCO / ITALIA
Tel.: 0039-011-5224216 / Fax.: 0039-011-52224213 |
E-mail: adma.torino@tiscali.it 
                  Presidente ADMA:
                  
Señor LUCCA TULLIO (encargo hasta 2014) | E-mail:  Tullio.Lucca@gmail.com  
    
Animador Espiritual ADMA

    Don Pier Luigi CAMERONI |Istituto Salesiano / Via S. G. Bosco 1 - 25075 NAVE / Brescia / Italia
   TEL. 030-2530262 - FAX 030-2533190|CELL. 3401452349
E-mail: pcameroni@salesiani.it
                                   Internet:  www.donbosco-torino.it/spa/adma 
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