María
nos trae la esperanza
"¡Velad!".
Esta es la exhortación de Jesús en el evangelio
de hoy. Lo dice no solo a sus discípulos, sino a todos:
"¡Velad!". (Mt 13,37). Es una llamada saludable
para recordarnos que la vida no tiene solo una dimensión
terrena, sino que se proyecta hacia un "más allá"
como una pequeña planta que germina en la tierra y se
alza hacia el cielo. El hombre es como una pequeña planta
pensante, dotada de libertad y responsabilidad, por lo que a
cada uno de nosotros se le pedirá cuentas de cómo
ha vivido y cómo a empleado sus cualidades: si se las
ha guardado para sí o las ha hecho fructificar para el
bien de los hermanos. También Isaías, el profeta
del Adviento, nos hace hoy reflexionar con una oración
confiada, dirigida a Dios en nombre del pueblo. Él reconoce
los pecados de su pueblo y, en determinado momento dice: "Nadie
invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para acercase
a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder
de nuestra culpa" (Is 64,6). ¿Cómo no conmoverse
ante esta descripción? Parece que está hablando
de ciertos panoramas del mundo moderno: de las ciudades donde
la vida es algo anónimo y horizontal, en las que Dios
parece ausente y el hombre el único señor, como
si él fuese el amo y planificador de todo: la construcción,
el trabajo, la economía, el transporte, la ciencia, la
técnica, todo parece que depende solo el hombre. Y a veces,
en este mundo que parece casi perfecto, suceden cosas desconcertantes,
o en la naturaleza, o en la sociedad, por las que nosotros pensamos
que Dios se ha retirado, y por así decirlo, nos ha dejado
abandonados a nosotros mismos. En realidad, el verdadero "amo"
del mundo no es el hombre, sino Dios. El tiempo de Adviento nos
lo recuerda todos los años, para que neustra vida encuentre
su justa orientación, hacia el rostro de Dios. No el rostro
de un "amo", sino el de un Padre y un Amigo. Con la
Virgen María que nos guía en el camino del Adviento,
hagamos nuestras las palabras del profeta: "Señor,
tú eres nuestro padre; nosotros la arcilla y tú
nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano" (Is 64,7)
(Benedicto XVI, Angelus 27 noviembre 2011).
En un mund cada vez más en crisis y preocupado porque
experimenta la fugacidad y pobreza de las cosas terrenas, María
nos da la esperanza para vivir este tiempo de Adviento y la alegría
de la Navidad como tiempo de gracia en la que hacer verdadera
la experiencia de su Hijo Jesús. En verdad, solo Jesucristo
puede satisfacer al corazón del hombre hecho para la vida
eterna. En Jesús estamos llamados a ser hijos de Dios,
a no estar abandonados a nosotros mismos, sino a poder llamar
a Dios con el nombre de "Padre" y a sentirnos parte
de su familia. Pero este don no es solo para nosotros, sino que
debemos comunicarlo y regalarlo a los demás: solo así
seremos verdaderos seguidores de Jesús. La Navidad es
la gracia de la luz que resplandece en nuestro rostro, es ser
portadores de la luz de Cristo para los que no han conocido al
Padre, para todos aquellos que deambulan en las tinieblas del
pecado, de la desesperación, del dolor y de la soledad.
Navidad es dar testimonio del amor de Dios en un mundo herido
por el odio y por la guerra. María ruega para que en nuestro
corazón reine la paz de su Hijo, porque no tenenmos miedo
ni somos prisioneros del odio.
Nuestra Asociación de María Auxiliadora está
llamada a ser signo de esperanza y alegría para muchas
personas: queremos serlo con el testimonio de los grupos y consejos
locales caracterizados por un fuerte sentido de pertenencia y
de intensa comunión fraterna; con el nacimiento y la formación
de grupos de ADMA juveniles formados por jóvenes estusiasmados
con Jesús, enamorados de María, testigos del evangelio;
con la presencia de parejas y familias jóvenes donde se
vive el amor de Dios. Con estos sentimientos os deseamos a todos
una Feliz Navidad, con la seguridad de una oración especial
por vosotros y por vuestras intenciones.
Sig.
Lucca Tullio, Presidente
Don Pierluigi Cameroni SDB, Animador Espiritual
ITINERARIO
FORMATIVO 2011-2012
4. El cuadro
de María Auxiliadora (don Pierluigi Cameroni)
La Auxiliadora en el Palacio
Madama - En la primera reunión con el pintor Lorenzone,
que debía pintar el cuadro para la nueva Iglesia de María
Auxiliadora, dejó maravillados a todos los presentes con
la grandiosidad de sus ideas. Expresó así su pensamiento:
"En lo alto, María Santísima entre los coros
angélicos; en torno a Ella y más cerca los apóstoles,
después los mártires, los profetas, las vírgenes
y los confesores. En tierra, los emblemas de las grandes victorias
de María y los pueblos de las distintas partes del mundo
con las manos levantadas pidiendo auxilio". Hablaba como
de algo ya visto por él y precisaba todos los detalles.
Lorenzone lo escuchaba sin perder sílaba. Cuando D. Bosco
terminó, le preguntó: -"¿Y dónde
pondrá ese cuadro?" -"¡En la nueva iglesia!"
-"¿Cree Vd. que cabrá en ella?" -"¿Por
qué no?" -"¿Y dónde encontrará
la sala para pintarlo?"- "Eso va por cuenta del pintor"
-"¿Dónde quiere que halle un espacio capaz
para este cuadro? Haria falta toda la plaza Castillo. Salvo que
pretenda una miniatura para mirarla apor el microscopio".
Todos rieron. El pintor demostró su punto de vista, teniendo
en cuenta las medidas y reglas de la proporción. D. Bosco
quedó un poco contariado, pero no tuvo más remedio
que reconocer que el pintor llevaba razón. Se decidió
que el cuadro llevara solamente la Virgen, los apóstoles,
los evangelistas y algunos ángeles en la parte superior.
Al pie del mismo, bajo la gloria de la Virgen, iría el
Oratorio. Se alquiló un amplísimo salón
del palacio Madama y el pintor empezó inmediatamente su
trabajo; este le ocuparía casi tres años. "Cierto
día -cuenta un sacerdoe del Oratorio - entré en
el estudio del pintor para ver el cuadro. Era la primera vez
que yo me tropezaba con Lorenzone. Estaba él sobre una
escalerilla dando los últimos toques al rostro de la imagen
de la Virgen. No se volvió al ruido de mi entrada, continuó
su trabajo. Después de un rato descendió y se puso
a contemplar el efecto que daban los últimos retoques.
De pronto se percató de mi presencia: me agarró
de un brazo y me llevó a un punto desde donde pudiera
apreciar mejor el cuadro y, una vez alli, me dijo: -¡Mire
qué hermosa es! No es obra mía; no soy yo quien
pinta, hay otra mano que guia la mía. Y esta, a mi parecer,
pertenece al Oratorio. Diga, pues, a D. Bosco que el cuadro saldrá
como él lo quiere. Estaba locamente entusiasmado. Después
se puso nuevamente a su trabajo". Cuando se llevó
el cuadro a la iglesia y se colocó en su lugar, Lorenzone
cayó de rodillas derramando abundantes lágrimas.
(MBe VIII, 17-18)
Descripción hecha por D. Bosco - " Pero el monumento
más glorioso de esta iglesia es el retablo, o sea, el
gran cuadro que domina el altar mayor. Es también obra
de Lorenzone. Tiene más de siete metros de alto por cuatro
de ancho. Se presenta a la vista como una aparición de
María Auxiliadora de la siguiente manera: la Virgen campea
en un mar de luces y majestad, puesta sobre un trono de nubes.
La cubre un manto sostenido por un grupo de ángeles, los
cuales, formando una corona a su alrededor, le rinden honores
como a su Reina. Con la derecha sostiene el cetro, que es símbolo
de su poder, como aludiendo a las palabars dichas por Ella en
el Evangelio: Fecit mihi magna qui potens est. En la mano izquierda
sostiene al Niño, que tiene los brazos abiertos, ofreciendo
así sus dones y su misericordia a todo el que recurra
a su augusta Madre. En la cabeza tiene la diadema, es decir,
la corona con la que es proclamada Reina del cielo y tierra.
De la parte de arriba sale un rayo de luz celestial que, desde
el ojo de Dios, va a posarse en la cabeza de María. En
él están escritas estas palabras: "virtus
altissimi obumbrabit tibi" ("El poder del Altísimo
te cubrirá con su sombra", es decir, te cubrirá
y fortalecerá). Por la parte superior del otro lado bajan
otros rayos que parten de la paloma (Espíritu Santo) y
van a posarse también en la cabeza de María, teniendo
en medio estas palabras: "Ave gratia plena": ("Dios
te salve, María, la llena de gracia"). Este fue el
saludo dirigido a María por el arcángel S. Gabriel
cuando, en nombre de Dios, le anunció que iba a ser Madre
del Salvador. Más abajo están los santos Apóstoles
y los evangelistas san Lucas y san Marcos en tamaño un
poco mayor que el natural. Aparecen como transportados por un
dulce éxtasis exclamando: "Regina Apostolorum, ora
pro nobis" y mirando atónitos a la Virgen,que aparece
majestuosa sobre las nubes. Finalmente, en el fondo del cuadro
aparece la ciudad de Turín con otros devotos, que agradecen
a la Virgen los favores recibidos y le suplican que siga mostrándose
Madre de misericordia en los graves peligros de la vida presente.
En general, el trabajo está bien claro, proporcionado,
natural, pero el mérito que nunca perderá es la
idea religiosa que produce una imprsión devota en el corazón
de todo el que lo admira. (G. BOSCO, Maravillas de la Madre de
Dios, Auxiliadora de los cristianos. 1990, p. 73-74).
Lectura del cuadro. La fama de Tomás Andrés Lorenzone
(1824-1902) va unida sobre todo al cuadro de la Auxiliadora,
dominado por la figura de la Virgen que tiene en brazos al Niño.
María se nos presenta de pie, no sentada, como ordinariamente
se la representa en los cuadros, como Madre-Reina que presenta
al Niño para su adoración. Lorenzo, la presenta
de otro modo: María, de pie, en posición vertical.
Esta "verticalidad dominante", es un símbolo
mariano relativo a los elementos mesianicos y celestes, referidos
a la Inmaculada y a la Madre de Dios: luna, estrella, aurora,
trono, lugar elevado y santo, torre de David. La verticalidad
expresa así la ascensión hacia la esferra divina,
en la que la criatura es consagrada a Dios. No por casualidad,
la cabeza de María está realzada por la corona.
Solo que en nuestro cuadro se da una doble coronación:
la corona de estrellas y la diadema real.
Las estrellas indican la cercanía a la divinidad, y ya
se usaban en las antiguas civilizaciones, en Egipto y en Mesopotamia,
precisamente por la fascinación misteriora que de ellas
brota y por el grandioso testimonio que dan de su Creador, por
la belleza y la insodable armonía del universo, indicando,
además, la sabiduría y la perfección (Dn
12,3). Pero la referencia más célebre a las estrellas
colocadas en la cabeza de una mujer, la encontramos en el Apocalipsis:
"Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida
de sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas
sobre su cabeza" (Ap 12,1). De estas doce estrellas se dan
algunas posibles interpretaciones. Pueden indicar las doce tribus
de Israel, o los doce Apóstoles, con el signifiado de
la totalidad de los redimidos que hacen corona a la mujer; o
los doce signos del zodíaco, símbolo de la perfección
del cosmos que gira alrededor de la mujer. En nuestro cuadro
las estrellas tienen seis puntas. Este es un atributo mariano,
inspirado en los sarcófagos de los cristianos de los primeros
siglos. La estrella de seis puntas, que ya era símbolo
de la casa de David de la que desciende el Mesías, nos
remite al misterio de la Encarnación, también por
estar formada por la intersección de dos triángulos:
en la antigüedad era considerada como símbolo de
María lugar de encuentro entre el Cielo y la Tierra. Aunque
poco visibles, en la imagen ideada por D. Bosco, las doce estrellas
son un dettale que no hay que pasar por alto, porque es cuanto
queda de la iconografía de la Inmaculada; en este símbolo
el santo quiso recoger probablemente la espiritualidad unida
al dogna recientemente promulgado que, además de ser caracterísico
del tiempo, lo sentía profundamente. Él siempre
propuso tanto la espiritualidad de la Auxiliadora como la de
la Inmaculada, incluso superponiéndolas.
Otros signos presentes en el cuadro son la corona de oro y el
cetro que indican la soberanía. La corona ha adquirido
a lo largo de los siglos un intenso potencial simbólico,
convirtiéndose en atributo del soberano, imagen del pueblo
entero y por tanto, tesoro por excelencia. Existían diversos
tipos de coronas, todas ellas signo de dignidad y prestigio.
Por lo que se refiere al rito de coronar a María, aun
encontrando su arquetipo bíblico en la coronación
de la reina Ester (Est. 2,18-18) es, sobre todo, una tradición
cristiana de los primeros siglos, unida al dogma de María
Madre de Dios, declarado en el Concilio de Éfeso en el
año 431. La corona y el cetro pertenecían al tipo
Maríano de la "Basilisa", la emperadora de Oriente,
representada así también por los occidentales.
María es presentada como una reina adornada con los símbolos
del poder: vestida suntuosamente, ccoronada, con el cetro, seemejante
en todo en el vestido y en las joyas a una soberana del mundo.
En Roma, Santa María Antigua, en el año 550, se
encuentra un fresco en el que los arcángeles Miguel y
Gabriel, presentan una corona y un cetro a la Virgen. No fue,
pues, nueva la idea representada en las estatuas de los pináculos
de la Basílica de Valdocco, en los que Gabriel, desde
el de la derecha, ofrece a la Virgen de la cúpula una
corona de laurel, mientras Miguel, desde la izquierda, levanta
hacia ella el asta que despliega la bandera de la victoria. Tanto
la corona de María como la del Niño son rematadas
en el centro por una estrella. María es la Stella Maris,
la estrella del mar que guía a los navegantes, y en este
sentido, María es quien nos guía al puerto seguro.
Referida a Cristo, la estrella significa divinidad y cumplimiento
de la salvación porque Jesús es la "estrella
de la mañana", el sol que nace por el oriente llevando
la esperanza de un nuevo día (Ap 22,16; 2 Pt 1,19).
También el precioso cetro, es una insignia de poder y
de gobierno. La simbología del cetro unida al juicio y
a la investidura de los soberanos es amplísima y transversal
en las diversas épocas y culturas, pero siempre se refiere
a un poder efectivo. Es el instrumento mediante el cual aquello
que se decreta se hace operativo (Es 4,17-20). Este sentido activo
del signo, símbolo de quien realiza una obra, adquiere
un particular significado en la iconografía de la Auxiliadora,
que se manifiesta como reina que actúa concretamente en
favor de su pueblo. En el cuadro, pues, no aparece una Virgen
estática y fija, sino llena de poder, como Aquella que
está pronta a actuar, y encaja perfectamente en la espiritualidad
de D. Bosco y en su idea de la Virgen como Madre que guía,
protege y hasta combate por sus hijos, junto a los que siempre
está presente (PAOLA FARIOLI, en la revista "María
Ausiliatrice", mayo 2003).
La colocación de una referencia topográfica, en
la parte baja de la composición ( en este caso el edificio
del Oratorio), es un recurso grato a Lorenzone que lo utilizará
también en el cuadro de S. José. D. Bosco, sobre
su obra de Valdocco, tenía la "convicción
de una protección particular de Dios en favor de la salvación
de los jóvenes" (P. BRAIDO, Don Bosco prete dei giovani
nel secolo delle libertà, Roma 2003, p. 13). No ya, pues,
los "emblemas de las grandes victorias de María y
de los pueblos (...) en actitud de levantar las manos",
sino el Oratorio y en él la muchedumbre de jóvenes
asistidos, como poniendo el acento en el hecho de que la obra
por él iniciada era una victoria de María y los
jóvenes asistidos hacían las veces de "los
pueblos de las diversas partes del mundo".
Lectura actualizadora: El lienzo del ábside con la bellísima
imagen de la Virgen representa tanto la eclesiología como
la mariología de D. Bosco: María es figura de la
Iglesia, madre y modelo de ella, donde el rostro de la Madre
es igual al rostro del Hijo, y donde ella aparece sostenida por
Pedro y Pablo, y rodeada por los apóstoles y evangelistas.
En una palabra: una Iglesia apostólica y misionera. La
Virgen de D. Bosco es una reina, sí, coronada de doce
estrellas y vestida de sol, como la mujer signo del Apocalipsis,
aunque no preparada para abatir a sus enemigos, sino amorosa,
providente, con los brazos abiertos para proponer y ofrecer a
su Hijo. El Hijo, por su parte, según las palabras de
D. Bosco, "tiene los brazos abiertos, ofreciendo así
sus gracias y su misericordia a quien recurre a su Augusta Madre.
La Virgen de D. Bosco "está vestida de sol",
llena de poder, por estar inmersa en aquel mar de luz que es
Dios, inmersa en el misterio de la Trinidad, que ilumina su persona
y su misión. Así es como la quería D. Bosco,
y así logró pintarla en el lienzo Lorenzone, que
lleno de emoción exclamó: " No soy yo quien
pinto, es otra mano la que guía la mía". La
Virgen de D. Bosco es imagen de la Iglesia, la celeste que celebra
ya las Bodas del Cordero, y la terrestre que peregrina en este
mundo, inmersa por tanto, en el misterio de Dios y envuelta en
su luz, pero presente en nuestras vicisitudes históricas,
atenta a nuestras necesidades, presente y viva en nuestras familias,
como en todas las casas salesianas, idealmente representadas
en la Iglesia de Valdocco, que aparece en la parte inferior del
cuadro. He aquí la gran intuición que D. Bosco,
que ha unido el título de María Auxiliadora y Madre
de la Iglesia, situando el rol propio de Virgen en el corazón
de la misión de la Iglesia, que protege bajo su manto
a todos sus fieles, los nutre y los hace madurar hasta la plenitud
de vida en Cristo. Esto era lo que D.Bosco quería ofrecer
a sus muchachos en un momento de profundos cambios de época,
caracterizados por la nueva situación social y política,
por el paso de una sociedad agrícola de tipo patriarcal
a una sociedad nueva, lanzada a un proceso de industrialización,
que transformó gradualmene el orden social: la estructura
familiar, el modo de procurarse los recursos para la vida, y
en la que, como siempre, los jóvenes eran quienes más
sufrían las consecuencias, quedando en la ruina y expuestos
a la perdición. Hoy como ayer, hoy como en los tiempos
de D. Bosco, los profundos cambios sociales y culturales en curso
están teniendo un enorme impacto en la estructura familiar,
en el tejido social, en la concepción de la vida. La Iglesia,
y la Familia Salesiana en ella, está llamada a proponer
y a ofrecer a Jesús y su evangelio como lo hace María.
Como D. Bosco, nosotros miembros de la Familia Salesiana, renovamos
nuestra vocación en la Iglesia de "pastores de los
jóvenes" con la misión de conducirlos a Cristo,
el único que no defrauda sus aspiraciones más profundas
y apaga su hambre y sed de vida, de felicidad y de amor. En la
realización de esta misión no estamos solos. María
nos ha sido dada como auxilio poderoso contra el mal en la lucha
por la salvación de los jóvenes, Auxiliadora que
cuida con amor de madre a todos aquellos que se encuentran atravesando
ese mundo oscuro representado a sus pies".
(Pascual Chávez V., Ciudad de Mexico, 17 agosto 2007,
V Congreso Internacional de María Auxiliadora).
Oración ante
el cuadro de María Auxiliadora
¡Oh, María Auxiliadora,
Tu,que inmersa en el mar de luz de la Trinidad y sentada en un
trono de nubes,
coronada de estrellas como Reina del cielo y de la tierra,
sostienes al Niño, Hijo de Dios,
que con los brazos abiertos ofrece sus gracias a quien viene
a ti!
Tú, te encuentras circundada como corona humana
por Pedro, Pablo, Apóstoles y Evangelistas,
que te proclaman su Reina.
Tú unes cielo y tierra,
Tú, Madre de la Iglesia de la gloria celestial
y de la Iglesia peregrina en el mundo,
haznos constructores incansables del Reino,
llénanos de la pasión del "Da mihi animas",
haznos signos del amor de Dios para los pequeños y los
pobres,
protégenos del enemigo
y en la hora de la muerte llévanos a la vida eterna. Amén.
(Pascual
Chávez - Rector Mayor SDB)
CRONICA DE FAMILIA
ECOS DEL
VI CONGRESO DE MARÍA AUXILIADORA
"Soy inmensamente feliz
por todo lo que hemos vivido en el Congreso. Todo ha sido estupendo
y, sobre todo útil espiritualmente. Creo que esta experiencia
me ha dejado marcado para toda la vida. Habrá un antes
y un después. Durante esta maravillosa semana en Polonia
me he dado cuenta de ¡cuánto Dios nos mima con su
amor! ¡Y con cuánto amor y delicadeza nos acompaña
la Virgen en el camino! ¿Cómo no agradecer a Dios
y a María tantos dones y gracias recibidas? ¡Cuánto
amor despierta en mí esta maravillosa experiencia vivida
en Polonia! ¡Que amor y agradecimiento experimento por
la Virgen y por Jesús! Es una gracia de Dios haber ido
a Polonia. Me considero un privilegiado, y creo que todos cuantos
han estado allí no pueden menos de agradecérselo
a Dios" (Horacio Bidarra, Salesiano Cooperador de la Inspectoría
de León - España).
"Doy muchas gracias a
Dios por haber participado en esta inolvidable experiencia espiritual
organizada por la Asociación de María Auxiliadora
(ADMA). Si quisiese resumir el Congreso en una palabra, podría
decir que fue fantástico, perfecto, ¡como todos
los eventos organizados por los Salesianos! Todo superbien organizado,
hasta en los mínimos detalles: los horarios casi perfectos,
las intervenciones y los testimonios, profundos, los cantos de
los grupos juveniles italianos y cuando tocaba la pequeña
orquesta sinfónica y el coro polaco era una delicia. Todo
maravaillosamente dirigido. Todos los grupos han tratado de llevar
uno o dos jóvenes como deseaba el Rector Mayor, que pedía
animásemos a los jóvenes para formar parte de la
Asociación de María Auxilaidora, cuyos miembros,
en la actualidad, son casi todos adultos o mayores.
Hemos vivido un clima de fiesta
y de unidad. Un encuentro esperado, con momentos para cantar,
rezar, reflexionar, trabajar juntos, divertirse y relajarse.
Estoy plenamente convencido de que todos los participantes en
el Congreso lo han saboreado como yo y han salido llenos de energía
y de proyectos para el futuro. La armonía y la alegría
experimentadas fueron un signo de unidad, de comunión
y de fraternidad. Aquí se ha vuelto a vivir plenamente
la alegría salesiana y el amor a María Auxiliadora.
Los cantos y danzas han animado el Congreso en todo momento y
la nota juvenil la dieron los cerca de 80 jóvenes de Palazzolo
(Italia), miembros de la comunidad Shalom, fundada por sor Rosalina
Ravasio, que han presentado conmovedores testimonios de vida.
Están realizando y viviendo una maravillosa experiencia
apostólica, recuperando a los jóvenes con problemas
de droga, alcohol y otras cosas por el estilo. Allí sí
ha nacido un grupo de ADMA Juvenil. Entre los jóvenes
presentes, eran muchos los que habían sido salvados y
han presentado los testimonios más impactantes (Lilian
Via San Martino, La Serena, Chile).
CATANIA
(ITALIA) -
"El 4 de noviembre de
2011 ADMA de la Iglesia "S. Giovanni Bosco" de Catania
ha disfrutado de la visita de Don Pier Luigi Cameroni, animador
espiritual de nuestra Asociación. Nos acompañó
también ADMA de la zona del Etna. Después del rezo
del Santo Rosario, D. Pier Luigi ha celebrado la Santa Misa y
en la homilía nos ha recordado que pertenecer a ADMA es
una gracia de la Virgen, y, por nuestra parte, debemos vivir
con alegría los compromisos aasumidos al formar parte
de la Familia Salesiana. Recordó el sueño de D.
Bosco de las "dos columnas" en el que cláramente
le fue manifestado que la Iglesia, guiada por el Papa, se salvará
por la devoción a Jesús Sacramentado y a la Virgen.
Después de la Santa Misa, D. Cameroni nos ha recordado
el VI Congreso mundial de ADMA, celebrado en el mes de agosto
pasado en el santuario de la Virgene de Czestochowa y nos ha
presentado las conclusiones que de allí salieron. La visita
finalizó con un momento de fraternidad" (don Pennisi
Concetto, Animador).
CÓRDOBA
(ARGENTINA) -
Consejo Inspectorial Argentina
Norte. El 4 de noviembre de 2011 se reunió en el Colegio
Pío X de Córdoba el Consejo inspectorial de ADMA,
presidido por el Padre Aldo Tobares. Han participado: la Sra.
Stella Maris Correa de Recio (presidente), la Sra. Beatriz Acosta
de Sotti (secretaria), la Sra. Elena Muñoz de Castelli
(tesorera), Nicolás López Zamora, representante
de ADMA Juvenil. Se trataron diversos asuntos relativos a la
vida de la Asociación, y en particular, las visitas hechas
por el Padre Aldo a los grupos del Chaco, Corrientes y Salta,
además de los encuentros de las zonas de Río Tercero,
Córdoba y el encuentro de Familia Salesiana de Cuyo, en
San Juan. Se estudiaron la líneas y el proyecto de Encuentro
Nacional de María Auxiliadora previsto para los días
21-23 de septiembre de 2012, en el santuario nacional de Luján
(Buenos Aires) (Stella Maris Correa de Recio, Presidenta Inspectorial
ARN).
LUBIANA
(SLOVENIA) -
El 15 de noviembre de 2011
D. Pierluigi Cameroni ha encontrado tiempo para encontrarse con
el Consejo Inspectorial de Eslovenia que comprende cinco grupos
activos y algunos otros en fase de formación. Fue un encuentro
de fraternidad con la presencia de D. Tone Ciglar y de Sor Bernarda
Geric, en el que se revisó el camino de la Asociación
y el compromiso del Consejo Inspectorial en la animación
de los grupos.
TORINO-VALDOCCO:
ADMA JUVENIL.
El domingo 20 de noviembre
de 2011, fiesta de Cristo Rey, más de 30 jóvenes
de ADMA Juvenil de la PriMaría se reunieron en una jornada
de retiro, bajo la dirección de sus animadores Enrico
y Michela Fantino. D. Pierluigi presentó como tema de
reflexión, lo que D. Bosco decía a sus muchachos
presentando algunos textos del famoso libro escrito por D. Bosco
"Il giovane provveduto". En el diálogo se puso
de manifiesto la dificultad de vivir hoy los contenidos de la
fe, el desafñío de ir contra corriente al vivir
los valores cristianos, pero también la alegría
de compartir un camino de crecimiento humano y cristiano con
la satisfacción de estar bajo la mirada maternal de María
Auxilaidora.
** Invitamos calurosamente
a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir
La edición hispana de la
Revista María Auxiliadora.