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                               ADMA :  ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA  
       ADMA-on-Line         |       Mensaje mensual :  24  de Marzo 2011   

 María desea que trabajemos por convertirnos

El santo tiempo de Cuaresma es tiempo fvorable para nuestra conversión, para renovar nuestra vida cristiana, para que fructifique la semilla de gracia sembrada en nuestros corazones por el bautismo. Del mismo modo que la naturaleza renace en este tiempo de primavera, también nosotros, cuiados y estimulados por María Auxiliadora, estamos llamados a vivir una primavera del Espíritu para dar gloria a Dios y dar testimonio a nuestros hermanos de la gracia y de la alegria de la vida nueva.
La palabra de Dios resuena con fuerza en nuestro interior: "A los que se arrepienten les permite volver, y conforta a los que han perdido la esperanza. Conviértete al Señor y abandona el pecado, ora en su presencia y deja de ofenderlo. Vuelve al Altísimo y apártate de la maldad; [en efecto, él te sacará de las tinieblas a la luz de la salvación]. Detesta la iniquidad con toda el alma. Pues, ¿quién alabará al Altísimo en el abismo si los vivos no le rinden homenaje? El muerto, como quien ya no existe, ignora la alabanza; sólo el vivo y el sano glorifican al señor. ¡Qué grande es la misericordia del Señor y su perdón para los que se convierten a él! (Eclo.17, 24-29). Frecuentemente nos comportamos de un modo extraño: queremos vivir en paz con Dios, pero sin renunciar a nuestras costumbres pecaminosas. Queremos a Dios como amigo, pero no queremos renunciar a cuanto nos aleja de él. No se puede servir a dos señores: si queremos servir a Dios y amarlo con todo el corazón debemos odiar la única cosa que él aborrece, el pecado. ¡Cuántas cosas buenas conseguiríamos si comenzásemos, de verdad, a cultivar esta clase de odio en nuestra vida, sin tener miedo a todo aquello que dejamos a nuestras espaldas! Resumiendo: el itinerario cuaresmal, en el que estamos invitados a contemplar el Misterio de la Cruz, consiste en "compartir los padecimientos y la muerte de Cristo" (Fil. 3, 10), para conseguir una profunda conversión de nuestra vida: dejarse transformar por la acción del Espíritu Santo, como S. Pablo camino de Damasco; orientar decidídamente nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, venciendo el institnto de dominio sobre los demás y abriéndonos al amor de Cristo. El tiempo de Cuaresma es un momento favorable - para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera renovación de vida, la gracia renovadora del sacramento de la Reconciliación y caminar decidídamente hacia Cristo... El camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos ha dado en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Todos los días estamos llamados a vivir cuanto el Sacramento significa y realiza, en un seguimiento de Cristo cada día más auténtico y generoso. En este nuestro itinerario nos ponemos en manos de la Virgen María, que ha engendrado al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como Ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y alcanzar la vida eterna" (Benedicto XVI - Mensaje para la Cuaresma 2011)-
Deseo finalizar este mensaje invitando a todas nuestras Asociaciones locales a vivir el 24 del mes como una apremiante llamada a la comunión espiritual con toda la Asociación, valorando en especial los momentos de oración para pedir todos juntos el auxilio de María en todas las necesidades de la Iglesia y del mundo. En especial, queremos pedir este año para obtener dignas y santas vocaciones.
Deseo expresar, en nombre de toda la Asociación un gracias muy sentido a todos los redactores, traductores y animadores de ADMAonline y de la pág. Web de nuestra Asociación. Damos un gracias muy especial a D. Rafael Casasnovas SDB de Barcelona (España) que cesa, por motios de salud, en su servicio como traductor al castellano. María bendiga y recompense a todos aquellos que, en modos diversos, difunden su devoción en el mundo.

                                                        Don Pier Luigi Cameroni SDB , Animador Espiritual

      CAMINO HACIA CZESTOCHOWA 2011


7. María es la Cooperadora del Redentor (don Roberto Carelli)


El confiarnos al amparo de María tuvo su origen al pie de la Cruz. Forma parte de la obra de la Redención como uno de sus bienes "Cristo, a punto de expirar en la cruz, se confió a tus cuidados y nos entregó a todos nosotros, como hijos, a la Virgen María" (Postcom. Affidamento a Maria). No es pues un acto de devoción, sino antes que todo teologal: antes de ser un acto cristiano, es un gesto de Cristo. Y es un gesto culminante, un testamento de amor, una herencia preciosa, un regalo personal: el don de sí mismo y el don de la Madre. Nos confiamos a la Madre porque Jesús mismo, en Juan que nos representaba, nos la ha confiado y nos ha confiado a Ella. Y la acogemos en nuestra casa como la cosa más querida, porque era la cosa más querida que tenía Jesús y la herencia más preciosa que nos ha legado. La Iglesia ora de este modo: Te alabamos y bendecimos por el perenne vínculo de amor, instaurado al pie de la Cruz entre los discipulos y la Virgen María, como supremou testamento de tu Hijo. Él nos la dio como Madre; ellos la recibieron como herencia preciosa del Maestro. A ella, constituída para siempre en madre de los creyentes, recurrirán siempre los fieles como seguro refugio. En sus hijos adoptivos, María reconoce y ama a su Hijo: ellos, obedeciendo las instancias de la Madre, guardan la Palabra del Señor (Pref. Affidamento a Maria).
Éste es el hecho según la narración de Juan. Jesús está solo. Todos le han traicionado. Sólo están María y Juan. Jesús, a la hora de la entrega, los confía el uno al otro. Juntos conservarán la memoria del Señor, el uno apostólicamente, la otra maternalmente, intercambiándose sus dones respectivos: "Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Después dijo al discípulo:"Ahí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discipulo la recibió como suya. Después, Jesús, sabiendo que todo se había cumplido, para que también se cumpliese la escritura exclamó: "Tengo sed". Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en la punta de una caña una esponja empapada en el vinagre y se la acercaron a la boca. Jesús gustó el vinagre y dijo: "Todo está cumplido". E inclinado la cabeza, entregó el espíritu. Como era el día de la preparación de la fiesta de la pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz aquel sábado, ya que aquel día se celebraba una fiesta muy solemne. Por eso pidieron a Pilato que ordenara romper las piernas a los crucificados y que los quitaran de la cruz. Los soldados rompieron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando se acercaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto; por eso no le rompieron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y, al punto, brotó del costado sangre y agua" (Jn.19, 25-34).
En la cruz, el Padre entrega al Hijo y el Hijo se entrega a sí mismo y a su Espíritu. A la misma hora, también la Madre entrega al Hijo y el Hijo, al mismo tiempo que a sí mismo, nos entrega a la Madre. Al sacrificarse a sí mismo en obediencia al Padre, el Hijo devuelve a los hombres a la paternidad de Dios. Análogamente María dando su consentimiento al sacrificio del Hijo y obedeciendo su mandato, extiende a todos los hombrs su maternidad. De ahora en adelante ya no es sólo Madre del Señor, sino también nuestra madre.
De este juego de entregas nace la nueva humanidad: ¡De la muerte de Jesús nace la Iglesia! Nace del don de la Sangre y del Agua y del don de la madre. Con estos dones y presencias, la Iglesia, Pueblo santo de Dios, nace como Cuerpo de Cristo y como Esposa del Señor, signo e instrumento de salvación para todo el género humano y como madre de los hombres en orden a la gracia.
Tenemos que señalar que estos dones y entregas son el punto de llegada de un itinerario de fe de mucho empeño y exigencia tanto para el Hijo como para la Madre, que lleva a ambos a aquella madurez que es el fundamento de su autoridad, que es la capacidad de suscitar y hacer crecer la vida de los creyentes en el amor: el Hijo, en efecto, "aprendió, sufriendo, a obedecer" (Heb. 5, 8) y María perfeccionó su sí siguiendo al Señor hasta los pies de la cruz. Sobre el fundamento de la obediencia del Hijo, el itinerario de la fe de la Madre se convierte en ejemplo y norma para toda la Iglesia. El Concilio nos habla de ello con palabras sencillas y solemnes: También la Santísima Virgen avanzó y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz, junto a la cual, no sin dessignio divino, se mantuvo erguida (Cfr. Jn. 10, 19-25) sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de madre a su sacrificio consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado; y, finalmente, fue dada por el mismo Cristo Jesús agonizante en la cruz como madre al discípulo con estas palabras: "Mujer, he ahí a tu Hijo" (LG 58).
D. Bosco ha escrito una página estupenda sobre María a los pies de la cruz. El sacrificio cruento del Señor y el holocausto espiritual de María se nos presentan como testimonio del amor de Dios y en la perspectiva de la fecundidad del dolor crucificado, dos secretos específicamente cristianos, que sólo encuentran su explicación en la fe y su fecundidad en la caridad. La compasión de María es puesta por D. Bosco como fundamento teológico del título mariano de "Auxiliadora" y como el estímulo más eficaz para confiarse a ella: La mayor prueba de que María es auxiliadora de los cristianos la encontramos en el monte Calvario. Mientras Jesús agonizaba en la cruz, María, superando la natural debilidad, lo asistía con inaudita fortaleza. Parecía que nada faltaba ya a Jesús para demostrarnos cuánto nos amaba. Pero su amor hizo que encontrara todavía un don que debía ser como el broche de oro del conjunto de todos sus beneficios... María, dice S. Bernardino de Siena, con su cooperación amorosa al misterio de la Redención nos ha engendrado verdaderamente en el Calvario para la vida de la gracia; en el orden de la salvación todos hemos nacido de los dolores de María al igual que del amor del Padre eterno y de los padecimientos de su querido Hijo. En aquellos preciosos momentos María se convirtió en sentido riguroso en madre nuestra... María, al convertirse en nuestra madre, en el monte Calvario, no sólo adquirió el título de auxiliadora de los cristianos, sino que adquirió el oficio, el magisterio, el deber. Tenemos, pues, el sagrado derecho de acudir al auxilio de María. Este derecho está consagrado por la palabra de Jesús y garantizado por la ternura maternal de María .

1. LA PASIÓN DEL HIJO Y LA COMPASIÓN DE LA MADRE
La Iglesia nace de la Pasión del Hijo y de la compasión de la Madre. Jesús y María están allí presentes. No huyen, no se escabullen. Es la "hora" del Hijo, y también la hora de la madre (Cfr. Jn. 2, 4). Es la hora para la que Jesús se ha preparado y a la que María ha sido conducida: éste es el profundo sentido de la encarnación del Verbo y el sentido último del sí pronunciado por su Esclava. Escribe Balthasar: El terrible deber del amor de estar de acuerdo con la muerte, el "martirio incruento" de María, es el motivo fundamental del que nace la Iglesia. Es la fecundidad de la "mater dolorosa", de la mujer a punto de dar a luz del Apocalipsis. El grito del parto coincide con el grito mudo de muerte de la Madre a la muerte del Hijo: pero el grito de muerte no es otra cosa que la radical consecuencia del asentimiento de Nazaret, que ha dejado las manos libres a Dios para todas las realidades, divinamente incalculables, que transcienden sobremanera las posibilidades humanas. Aquel asentimiento era ya de por sí mortal, lo sospechase o no María. Era, en efecto, un asentimiento sin límites (¿quién puede poner límites a Dios?), que por tanto incluía lo extremo, el morir y el matar: y precisamente como suceso aceptado, si es "según tu palabra" .
Confiarse a María es, pues, tener por Madre a aquella que antes de ser auxilio de los cristianos ha sido auxilio de Cristo. Confiarse a ella es gustar el misterio de la Iglesia en su origen, en su carácter nupcial y materno, es aprender a sentir con la Iglesia y como Iglesia, es experimentar la Iglesia como la comunidad donde se vive y se madura en el amor hasta las últimas consecuencias.
Desde sus orígenes, la Iglesia interpreta la escena de la Cruz como renovación y rescate de la creación. Es el nuevo Adán, que con su obediencia y entrega rescata al primer Adán, y es la nueva Eva, que con su obediencia y acogida rescata a la primera Eva. Es la soledad del nuevo Adán y la solicitud de la nueva Eva. Se realizan unos nuevos desposorios y una nueva fecundidad, que rescata el amor y la fecundidad natural del hombre y de la mujer poniéndolos al servicio del amor de Dios y de su fecundidad, fecundidad que ya no engendra con vistas a la muerte sino únicamente para la vida.
El punto clave, que conmociona y llena de gratitud el corazón de los creyentes, es que el Redentor, y la Madre del Redentor, nos salvan ciertamente por su amor y su obediencia, pero todo pasa por el dolor y la muerte: el precio de nuestro rescate es el desamparo del Hijo y la desolación de la Madre. Todo se transfigura, todo cambia de signo. La muerte de Adán, que es pérdida de la vida, es rescatada por la muerte del Nuevo Adán, que es don de vida, y la muerte inducida por el pecado de Eva, es superado por la muerte espiritual de la Nueva Eva: María se convierte en la Esposa Iglesia, fruto y ayuda de Cristo Esposo, pero no abrazándolo sino sacrificándolo; y se convierte en la Iglesia Madre, la madre de los vivientes, pero no generando al Hijo, sino perdiéndolo, no dándolo a luz, sino viéndolo precipitarse en las tinieblas de la muerte.
El entrelazamiento del amor y del dolor se convierte en el intercambio de vida y de muerte, de esterilidad y fecundidad más intenso y fecundo. Si ya el convertirse en padres y madres en el orden de la creación exige un contributo de fatiga y de dolor, inmenso es el dolor que ha traspasado el corazón del Hijo, e inconmensurable el dolor que ha traspasado el alma de la Madre. El dolor se abate sobre ellos de manera inconcebible, porque ellos son totalmente inocentes, totalmente ajenos a aquella herencia de sufrimiento, de mal y de muerte propia de la condición y suerte de los pecadores: El choque del mal es en ellos violentísimo, un dolor que castiga al cuerpo, entero, penetra en el alma, afecta al espíritu, es decir, a su vocación y misión, sin que ni siquiera pueda evitarse y atenuarse en lo más mínimo. ¡Nadie ha sufrido más que Jesús por nuestra salvación, y nadie ha sufrido más que María por nuestro amor! De este dolor padecido por amor brota una fecundidad desmedida: La Virgen María que había dado a luz sin dolor a su divino Hijo, padeció indecibles sufrimientos por nuestra regeneración. Por este misterio de dolor y de amor, unidos a los ángeles y santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria (Pref. Maria presso la Croce II).
En el Calvario María se convierte en Esposa y Madre, porque Jesús la asocia a su dolor, cuyo sentido es amar al hombre hasta el extremo, haciéndose cargo hasta de su rechazo. En aquella hora María dilata su maternidad, al convertirse en "consorte" del Hijo: ¡para hacerla cooperadora de su obra, el Hijo la hace partícipe de sus tinieblas! Del mismo modo que el Padre entrega al Hijo, así el Hijo entrega a la Madre; como el Hijo experimenta el abandono del Padre, así la Madre experimenta el abandono del Hijo; como el Hijo se ofrece por los hombrs que lo crucifican, así María ofrecerá sus cuidados maternales a los hombres que ahora matan al Hijo. Bodas admirables y maravillosa fecundidad, la del Gólgota; bodas y fecundidad virginales y sacrificiales: ¡Jesús y María, unidos en el único sacrificio, se unen también en la separación!
En este mundo marcado por el pecado, en todo caminar cristiano, y de manera específica en toda vocación se deberá aprender que la luz de la fe tiene sus tinieblas. Se experimentará que cuando el amor quiere ser perfecto, también será grande el sacrificio; que cuando el don de sí es auténtico, se perderá su control; que igual que existe un intervalo entre la semilla que caee en tierra y el fruto que madura (Cfr. Jn. 12, 24) e igual que hay un Sábado entre el Viernes de Pasión y el Domingo de Resurrección (Cfr. Mt. 20, 19), también sucede en todo don de amor: entre el trabajo de la siembre y la alegría de la recolección existirá siempre un tiempo de prueba y de pasión, o también de silencio y de oscuridad (Cfr. Sal. 125, 6).

2. IL DOLOR DE LA MADRE Y SU FECUNDIDAD
Igual que tenemos un redentor que sabe compadecerse de nuestras debilidades, porque ha querido pasar por ellas personalmente (Cfr. Heb. 4, 15), del mismo modo tenemos una Madre capaz de tomar parte en todas nuestras pruebas y de educarnos para soportarlas. La Madre a la que nos confiaamos es totalmente fiable, por haberlas experimentado ya en la dolorosa participación en los dolores de su Hijo, dolores específicamente encaminados a nuestra salvación, a rcuperar nuestra vida de gracia, la adquisición de los bines y sensibilidad espiritual. ¡Por esto resulta agradable y necesario confiarse a Ella! Son bellísimas las palabras con las que Juan Pablo II, al explicar la entrega confiada a María, presenta a la Madre no como una referencia ideal y anónima, sino como una Madre que nos conoce personalmente y nos trata de manera única, capaz de suscitar toda nuestra confianza filial. Es sencial a la maternidad la referencia a la persona. La maternidad determina siempre una relación única e irrepetible entre dos personas: la de la madre con el hijo y la del hijo con la madre. Aún cuando una misma mujer sea madre de muchos hijos su relación personal con cada uno de ellos caracteriza la maternidad en su misma esencia. En efecto, cada hijo es engendrado de un modo único e irrepetible, y esto vale tanto para la madre como para el hijo. Cada hijo es rodeado del mismo modo por aquel amor materno, sobre el que se basa su formación y maduración en humanidad. Se puede afirmar que la maternidad "en el orden de la gracia" mantiene la analogía con cuanto "en el orden de la naturaleza" caracteriza la unión de la madre con el hijo...El Redentor confía María a Juan, en la medida en que confía Juan a María. A los pies de la Cruz comienza aquella especial entrega del hombre a la Madre de Cristo, que en la historia de la Iglesia se ha ejercido y expresado posteriormente de modos diversos... Y ya que María fue dada como madre personalmente a él, la afirmación indica, aunque sea indirectamente, lo que expresa la relación íntima de un hijo con la madre. Y todo esto se encierra en la palabra "entrega". La entrega es la respuesta al amor de una persona y en concreto, al amor de la madre. La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios, iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, acoge "entre sus cosas propias" a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su "yo" humano y cristiano: "La acogió en su casa" (RM 45)
Y si además se tiene en cuenta que la entrega a María tuvo su origen al pie de la Cruz, la urgencia de la entrega a ella se hace aún mayor. Ninguna madre mejor que ella está en grado de consolarnos en las pruebas, de confortarnos en las contrariedades, de enseñarnos a llevar cada día nuestra cruz, de ejercitarnos en la fe aunque no veamos los resultados, de guiarnos a las cimas de la santidad, donde el dolor es aceptado, ofrecido y transfigurado en el amor, donde se aprende el valor salvífico, donde se experimenta la unidadd misteriosa de la Cruz y la Gloria.

PARA LA ORACIÓN Y LA VIDA

- Contemplo la desolación de María al pie de la Cruz; imagino su dolor de Madre, y su amor hasta el extremo al decir sí al sacrificio de su Hijo, su prontitud en acoger a Juan como hijo, el principio de su maternidad eclesial y universal. ¿Cómo afronto el misterio de la cruz? ¡De modo vital o intelectual, abstracto o concreto?¿Actúo solo o pido ayuda a María? ¿Sé afrontar con dignidad y fortaleza las pruebas de la vida o me rebelo, me irrito, me lamento, me desanimo con faciclidad?¿Abrazo las cruces o las evito? ¿Comprendo que el amor tiene sus exigencias, sus leyes, su precio y que en este mundo no hay amor si dolor?
- Ofrezcamos oraciones y sacrificios por cuantos sufren en el cuerpo, en el alma o en el espíritu. Confiemos a María a quien está alejado de Dios, a quien es un iluso por su presunción o está tentado de desesperación, a quien es insensible a los reclamos del amor de Dios o guarda resentimiento contra Él.
- Confiemos a la Madre a quienes están pasando duras pruebas en su fe, o afrontan grandes trabajos al anunciarla, o sufren persecuciones por ella: Que María les consuele y conforte y les dé aquella paciencia y fortaleza que ella ha sabido practicar a los pies de la Cruz de su Hijo.


Bienaventurada ALEJANDRINA MARÍA DA COSTA (1904-1955)
La fecundidad del "…cetera tolle"

Un sábado santo, en una aldea llamada "Calvario" del ayuntamiento de Balasar (Portugal), marca la vida de esta mujer extraordinaria que resplandece entre las mayores almas místicas en la historia de la Iglesia de nuestro tiempo. Ese día Alejandrina, su hermana Deolinda y una chica aprendiz están entregadas a su tarea de costura, cuando se dan cuenta que tres hombres tratan de penetrar en su cuarto. Pese a que las puertas estén cerradas, los tres logran forzarlas y entran. Alejandrina, para salvar su pureza amenazada y su dignidad de mujer y de hija de Dios, no titubea en lanzarse por la ventana desde una altura de cuatro metros. Las consecuencias, aunque no inmediatas, son terribles. Cuando Alejandrina se mete a la cama para no levantarse más durante los treinta años de vida que le quedan, es el 14 de abril de 1925. Hasta 1928 no deja de pedir al Señor, por intercesión de la Virgen, la gracia de la curación, prometiendo que, de curarse, irá misionera. Pero en cuanto comprende que el sufrimiento es su vocación, acepta con prontitud: "Nuestra Señora me ha hecho una gracia todavía mayor. Antes la resignación, después la conformidad completa a la voluntad de Dios, y finalmente el deseo de sufrir". Remontan a este período los primeros fenómenos místicos, cuando Alejandrina inicia una vida de grande unión con Jesús en los Tabernáculos por medio de María Santísima. Un día en que se encuentra sola, se le ocurre de repente este pensamiento: "Jesús, tú eres prisionero en el Tabernáculo y yo en mi cama por tu voluntad. Nos haremos compañía". Desde entonces comienza la primera misión: ser como la lámpara del Tabernáculo. Pasa sus noches como peregrinando de Tabernáculo en Tabernáculo. En cada Misa se ofrece al Eterno Padre como víctima por los pecadores, junto con Jesús y según sus intenciones. Crece en ella siempre más el amor al sufrimiento, a medida que la vocación de víctima se hace sentir en forma más clara. Emite el voto de hacer siempre lo que sea más perfecto.
Desde 1935, con el jesuita Padre Mariano Pinho, su primer director espiritual, es el portavoz de Jesús ante el Santo Padre para que el mundo, amenazado por la segunda guerra mundial y por la difusión del ateísmo, sea consagrado a la Virgen Madre. "Como Yo pedí a S. Margarita María la consagración del mundo a mi Corazón divino, así pido a ti que sea consagrado al Corazón de mi Madre santísima". El signo dado por el Señor para apoyar el origen divino de esta petición es su Pasión vuelta a vivir en Alejandrina desde el viernes 3 de octubre de 1938 al 24 de marzo de 1942, es decir, 182 veces. Alejandrina, superando el estado habitual de parálisis, baja de la cama y, con movimientos y gestos acompañados por dolores agudísimos, reproducedurante tres horas y media los diversos momentos del Via Crucis. "Amar, sufrir, reparar" es el programa que le indica el Señor. Cuando Pío XII ya consagra el mundo al Corazón Inmaculado de María, cesa en Alejandrina la Pasión de Jesús en forma visible, para continuar interiormente durante toda su vida. En la semana santa del mismo año, 1942, inicia el ayuno total que se prolonga hasta su muerte, acaecida el 13 de octubre de 1955. Su vida es un milagro eucarístico viviente. Jesús le dice: "…Hago que tú vivas solo de Mí, para probar al mundo lo que vale la Eucaristía y lo que es mi vida en las almas: luz y salvación para la humanidad".
En 1944 el nuevo director espiritual, el salesiano adre Humberto Pasquale, la inscribe en la Unión de los Salesianos Cooperadores y ella hace colocar su diploma de Cooperadora "en un lugar que le permita tenerlo siempre ante los ojos", para colaborar con su dolor y oraciones a la salvación de las almas, especialmente de los jóvenes. El 12 de septiembre del mismo año el pPadre Humberto la inscribe en la Asociación de los devotos de María Auxiliadora.
Pese a los sufrimientos continúa su interés y entrega a los pobres, al bien espiritual de los feligreses y de muchas otras personas que a ella acuden. El 13 de octubre de 1955, aniversario de la última aparición de la Virgen en Fátima, la oyen exclamar: "Estoy feliz porque me voy al cielo". En su tumba se leen estas palabras que ella quiso fuera grabadas allí: "Pecadores, si las cenizas de mi cuerpo pueden ser útiles para salvaros, acercaos, pasadles encima, pisadlas hasta que desaparezcan. Pero no pequéis más; ¡no ofendáis más a nuestro Jesús!". Es la síntesis de su vida gastada exclusivamente en salvar almas. En Oporto, en la tarde del día 15 de octubre, los kioskos de flores se quedan sin rosas blancas: todas vendidas. Un homenaje para Alejandrina, que ha sido la rosa blanca de Jesús.

VI Congreso Internacional de María Auxiliadora - TOTUS TUUS
Czestochowa (Polonia) 3-6 agosto 2011.

CONGRESO DE LA FAMILIA SALESIANA
PROMOVIDO POR EL ADMA Y LAS INSPECTORÍAS FMA Y SDB DE POLONIA.
Para conocer el programa, para información e inscripciones
               
http://www.kongresadma.pl./

     CRONICA DE FAMILIA


AVISO IMPORTANTE:

Al finales de marzo termina el tiempo de inscripciones para el Congreso. Cfr sito web www.kongresadma.pl. Para más información escribir a pcameroni@sdb.org.

TORONTO CANADÀ -


Nuestro grupo de la Asociación de María Auxiliadora ha gozado de un fecundo y santo 2010, continuando su proceso de crecimiento, mejora y comprensión espiritual para actuar y amar como Jesús nos ha enseñado. Continuamos reuniéndonos mensualmente y tenemos dos retiros al año para renovar y caldear nuestro espíritu. En nuestras reuniones recitamos el Rosario, tenemos un tiempo de formación espiritual, humana, cristiana, mariana o salesiana y tiempo para compartir la Palabra y nuestra fe. Nuestro director espiritual, D. Giuseppe Occhio, sdb, concluye nuestra reunión con la Bendición de María Auxiliadora. Este año hemos decidido comenzar nuestras reuniones con una oración específica del grupo, implorando el auxilio y la bendición de nuestra Madre, que deseamos compartir con todos vosotros.

Plegaria ADMA:
Gracias, Padre, por el tiempo que compartimos para crecer en el amor y en la alabanza.
Santa Madre de Dios, enséñanos a llevar el amor de Jesús a todos aquellos con los que nos encontramos.
Guíanos para entregarnos totalmente a Él,
y ser sus instrumentos aquí en la tierra.
Bendice y guía a ADMA y a nuestras familias,
danos salud y conversión,
concédenos nuevos miembros
y la gracia de aceptar nuestro compromiso de vida por ti.
Protégenos y líbranos de todo mal.
Guíanos y santifícanos en el camino que Dios ha elegido para cada uno de nosotros. Amén.

El 25 de enero de 2011 hemos renovado la promesa solemne en la celebración de la misa el día de la conversión de S. Pablo y a continuación hemos tenido una recepción festiva. Ha sido un momento agradable en unión y alegría en el que todos hemos puesto de manifiesto nuestro compromiso de vida y la promesa solemne a nuestra bendita Madre . Este año no hemos tenido ningún nuevo miembro que hiciese la promesa, pero tenemos una que se prepara para hacerla en enero de 2012. El Señor bendiga a D. Occhio y le dé fuerza para continuar como nuestro director espiritual. Es para nuestro grupo una verdadera inspiración y bendición. Su visión espiritual es una fuerza que nos guía en nuestra formación en la fe. Rezamos para que tenga la energía y fuerza necesaria para llevar adelante todas las acciones apostólicas que tiene entre manos. Ruego a nuestra querida Madre que continúe siguiéndonos, protegiéndonos y guiándonos para continuar creciendo en fuerza y en número, para poder extender la verdadera devoción y el amor a la Auxiliadora de los Cristianos. (Margaret Pupulin - Coordinadora, ADMA Toronto).

SAN JUAN (ARGENTINA) - El 4 del pasado mes de febrero de 2011 se ha celebrado en San Juan la Asamblea extraordinaria para elegir al nuevo Consejo local de ADMA, según el nuevo Reglamento. Nos ponemos en manos de la Virgen Auxiliadora del pueblo de Dios, para poder desempeñar la tarea que se nos ha confiado.

CHILE - LA IGLESIA DE CONCEPCIÓN ERIGIDA EN SANTUARIO DE MARÍA AUXILIADORA - Poco tiempo antes de asumir el cargo de pastor de Santiago, mons. Ricardo Ezzati SDB, como arzobispo de Concepción, ha promulgato un decreto en la archidiócesis, por el cual la iglesia del colegio salesiano Irarrázaval ha sido formalmente erigida como Santuario, dedicado a María Santísima bajo el título de "Auxiliadora". La noticia se ha publicado el 31 de enero. Como signo, durante la misa, dos representantes de ADMA han llevado al altar el documento oficial firmado por mons. Ezzati. Como reza el documento, "la finalidad de erigir en Santuario la iglesia es la de promover la devoción a María Auxiliadora y conseguir que los hombres y mujeres que acuden al templo, y en especial los jóvenes, puedan encontrarse con su Divino Hijo, Redentor de todos los hombres". Entre las motivaciones señaladas en el decreto, destaca en primer lugar la devoción a María Auxiliadora que profesan muchos fieles, a partir de la llegada de los Salesianos a Concepción, en el 1887.


 **  Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
           La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.

            Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
            Edición Hispana    /   TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377
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          Josephine Modesto - Directora Edición Hispana - Email:josephinemodesto@gmail.com


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ADMA Primaria, Torino-Valdocco:

ADMA PRIMARIA | Santuario di Maria Ausiliatrice
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Tel.: 0039-011-5224216 / Fax.: 0039-011-52224213 |
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                  Presidente ADMA:
                  
Señor LUCCA TULLIO (encargo hasta 2014) | E-mail:  Tullio.Lucca@gmail.com  
    
Animador Espiritual ADMA

    Don Pier Luigi CAMERONI |Istituto Salesiano / Via S. G. Bosco 1 - 25075 NAVE / Brescia / Italia
   TEL. 030-2530262 - FAX 030-2533190|CELL. 3401452349
E-mail: pcameroni@salesiani.it
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