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                                              ADMA :  ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA  
       ADMA-on-Line         |       Mensaje mensual :  24  de Febrero 2011   
 

María nos ayuda a vivir la gracia del bautismo

María nos acompaña cotidianamente en vivir la belleza de la vida cristiana, en su novedad y libertad, fruto del bautismo y de la fe en Jesús que nos injertan plenamente en él y por él en el dinamismo de la vida trinitaria. "Es realmente el Mesías, el Hijo del Altísimo el cual, saliendo de las aguas del Jordán, establece la regeneración del Espíritu y abre, a quienes lo desean, la posibilidad de llegar a ser hijos de Dios. No por casualidad, en efecto, todo bautizado adquiere el carácter de hijo partiendo del nombre cristiano, signo inconfundible que el Espíritu Santo hace nacer 'de nuevo' al hombre del seno de la Iglesia...

El Bautismo es el comienzo de la vida espiritual, que halla su plenitud por medio de la Iglesia. En la hora propicia del Sacramento, mientras la Comunidad eclesial reza y entrega a Dios un nuevo hijo, los padres y padrinos se comprometen a acoger al neo-bautizado acompañándolo en la formación y en la educación cristiana. ¡Es ésta una gran responsabilidad, que nace de un gran don! Por tanto deseo animar a todos los fieles para que vuelvan a descubrir la belleza de ser bautizados y pertenecer así a la grande familia de Dios, rindiendo gozoso testimonio de su fe, para que esta fe engendre frutos de bien y de concordia.

Lo pedimos por intercesión de la Bienaventurada Virgen María Auxiliadora de los cristianos, a quien confiamos los padres que se están preparando al Bautismo de sus niños, como también los catequistas. ¡Toda la comunidad participe a la alegría del nuevo nacimiento por el agua y el Espíritu Santo!" (Benedicto XVI, Ángelus, 9 de enero 2011).

Llegando a ser una sola persona con Cristo, participamos de su Espíritu y de todos su frutos, primero entre ellos el ser hijos de Dios. Bajo la guía del Espíritu y ayudados por María enfrentamos cada día el "buen combate de la fe" para poder rebatir todas las inclinaciones hacia el mal y vivir según la fe profesada en el bautismo. Para que el Espíritu Santo actúe, hace falta nuestra correspondencia, sobre todo a ese deber de los seguidores de Cristo que es cabalmente la negación de sí, la lucha contra el egoísmo en sus formas más diversas.

Pero es esta muerte a nosotros mismos que produce vida, de modo que todo corte, toda podadura, todo no a nuestro yo egoísta es fuente de luz nueva, de paz, de alegría, de amor, de libertad interior; es puerta abierta al Espíritu. Haciendo más libre el Espíritu Santo que está en nuestros corazones, él podrá otorgarnos con mayor abundancia sus dones y podrá guiarnos en el camino de la vida.

Bajo la mirada y con la bendición de María llegamos a ser testigos de esperanza y portadores de alegría, brotes de una nueva humanidad. Por tanto, aunque el mundo esté envuelto en la tiniebla del mal y en la presencia del pecado que abunda, siendo muchos los que han dicho sí a la llamada de Dios, muchos los que han contestado afirmativamente al Amor de Dios, muchos los que han acogido a María en su vida, Dios aplica su método: muchos son salvados por pocos, la pequeña grey opera a favor de todos.

Cabalmente por la muchedumbre de quienes han dicho que sí y se han abierto al Amor de Dios, la alegría reinará en el mundo. Y luego, naturalmente, como siempre en todos los caminos de conversión, está la Gracia y la correspondencia a la Gracia, está la obra del Espíritu Santo y nuestra libertad que coopera. Por tanto nosotros, los que hemos dicho sí, debemos mantener los corazones abiertos para que el Espíritu Santo nos transforme en antorchas ardientes de amor y de luz, nos haga sal y levadura.

                                                        Don Pier Luigi Cameroni SDB , Animador Espiritual

      CAMINO HACIA CZESTOCHOWA 2011


6. María es Madre admirable (Padre Roberto Cerelli sdb).


María no solo nos engendra y educa con vivo amor, no solo nos protege y ayuda con el poder de su amor, sino que es para nosotros también guía y modelo con la ejemplaridad de su amor, es "la criatura admirable por encima de todas las cosas admirables" (Aelredo di Rivaulx). Una entrega sin aprecio de las cualidades de la Madre y sin empeño por imitarla sería una entrega exterior u oportunista. Por supuesto, María no tiene inconveniente en obtenernos favores también temporales, pero a ella le importa sobretodo nuestro bien espiritual. No es suficiente entregarse una vez a María como esclavo; no es suficiente ni siquiera hacerlo cada mes y cada semana; sería una devoción demasiado fugaz y no elevaría el alma a la perfección a la que es capaz de llevar.

No se encuentran gruesas dificultades en inscribirse a cofradías, en abrazar esta devoción y en rezar ciertas oraciones diarias como ella indica. La grande dificultad está en entrar en el espíritu de esta devoción, que es el de hacer el alma interiormente dependiente y esclava de la santísima Virgen y de Jesús por medio de ella .
Por eso la tradición, con Montfort, recomienda la consagración a María como el camino más fácil, más breve, más perfecto y más seguro para llegar a la perfección cristiana: Se adelanta más en poco tiempo de sumisión y dependencia a María, que en años enteros de voluntad propia y confianza en sí mismos, porque un hombre obediente y sumiso a la divina María cantará victorias espectaculares sobre todos sus enemigos .

1. Admirar a María
Entregarse a María como hijos es, ante todo, reflejarse en ella como en un espejo, identificarse con ella, para dejar resonar los trazos del Hijo en vista del cual hemos sido creados y destinados. Entregarse a Maria es admirarla en su persona y en sus virtudes y desear ser como ella. Es contemplarla como a la criatura más bella, más buena, más verdadera, más misericordiosa, más gloriosa y desear hacer nuestras sus facciones. Es reconocer cuanto sea inimitable, y cabalmente por esto digna de nuestra imitación. Lo que pasa con la madre en la vida natural, debe verificarse con María en la vida sobrenatural. Muy claras y hermosas las palabras del padre Bertetto: Así un hijo, cuando con el uso de la razón toma conciencia de la relaciones filiales que lo unen a la madre que le ha dado la vida, no las crea él dichas relaciones en el momento en que adquiere conciencia; pero se siente obligado a reconocerlas, a respetarlas, a favorecerlas, para actuar como hijo. De la misma forma. reconociendo que María está asociada a Cristo en el plano de nuestra salvación - que tiene en su inicio la consagración bautismal - se impone el deber de entregarse a ella, es decir de reconocer su aporte salvador y de vivirlo y favorecerlo... En esta perspectiva, la entrega mariana se dilata y ahonda, el acto de devoción se transforma en iluminada y consciente adhesión al misterio cristiano de nuestra salvación .

Señalar las glorias de María a nuestra contemplación y recomendar sus virtudes a nuestra imitación es tal vez la acción que la Iglesia ejercita más constantemente a lo largo de la historia. La razón es que María es espejo purísimo del Evangelio: es la ilustración personal de la vida evangélica y su más perfecta actuación. Entre los elencos más bellos presentes en la enseñanza de la Iglesia está el de la Marialis Cultus: La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar los ojos a María, la cual brilla como modelo de virtud delante de toda la comunidad de los elegidos. Se trata de virtudes sólidas, evangélicas: la fe y la dócil aceptación de la palabra de Dios (cf. Lc 1,26-38; 1,45; 11,27-28; Jn 2,5); la obediencia generosa (cf. Lc 1,38); la humildad sencilla (cf. Lc 1,48); la caridad solícita (cf. Lc 1,39-56); la sabiduría reflexiva (cf. Lc 1,29-34; 2,19.33.51); la piedad hacia Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos (cf. Lc 2,2; 22-40. 41), agradecida por los bienes recibidos (cf. Lc 1,46-49), que ofrece en el templo (cf. Lc 1,22-24), que ora en la comunidad apostólica (cf. Hch 1,12-14); la fortaleza en el destierro (cf. Mt 2,13-23), en el dolor (cf. Lc 2,34-35.49; Jn 19,25); la pobreza llevada con dignidad y confianza en Dios (cf. Lc 1,48; 2,24); el vigilante cuidado hacia el Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz (cf. Lc 2,1-7; Jn 19,25-27), la delicadeza previsora (cf. Jn 2,1-11); la pureza virginal (cf. Mt 1,18-25; Lc 1,26-38); el fuerte y casto amor esponsal. De estas virtudes de la Madre se adornarán los hijos (MC 57).

La ejemplaridad de María no está delante de nosotros como cuando se admira una hermosa estatua; mientras le salimos al encuentro, ¡es ella que viene al encuentro nuestro! No se trata por tanto de ejemplaridad estática, sino de ejemplaridad eminentemente móvil porque es materna y, por lo mismo, sensible, que participa, ayuda, es atenta a toda exigencia de un corazón en crecimiento. Porque es claro que crecer y madurar como hijos en el Hijo no es un proceso lineal, sino una verdadera y auténtica hazaña, nunca libre de fatigas y obstáculos, de tentaciones y caídas, de ilusiones y delusiones, de seducciones y desalientos. Si hasta los pasos más elementales del crecimiento de una pequeña criatura a veces son tan difíciles, ¿cómo no serán obstaculizados de mil maneras y no tendrán necesidad de ayudas especiales estos mismos pasos vividos por los cristianos, expuestos por tanto al choque entre Cristo y satanás que siempre actúa en el alma y en la historia humana?

No por casualidad Jesús nos ha dado su Madre como Madre nuestra: lo ha hecho para proteger y acompañar, facilitar y hacer más seguro nuestro camino de conformación a Él: María está colmada de delicias y siempre alegrada por los cantos de los ángeles; pero goza también cuando los hombres la sirven, porque así se difunden mayormente la gloria de Dios y la salvación para muchos. Se conmueve ante las lágrimas de los pobres; se apiada ante los sufrimientos de los atribulados; socorre en los peligros a los que son tentados, escucha las oraciones de los devotos. Quien acuda a ella sin dudarlo y con humildad, invocando su nombre dulce y glorioso, no se alejará con la manos vacías .

2. Imitar a María
Ya lo hemos indicado: no basta admirar, hay que imitar. La admiración debe llevar a la imitación. Admirar es importante, pero su verificación está en vivir. Una vida sin la fascinación de la belleza es gris y aburrida, pero la fascinación sin el compromiso de la vida es estéril y no lleva a nada. No se puede oír sin obedecer, escuchar la Palabra sin ponerla en práctica: sería como construir una "casa sobre la arena" (Mt 7,26), sería "engañarse a sí mismos"(St 1,22).
Es bello pensar que lo que Jesús ha enseñado refleja perfectamente lo que de la vida de la Madre ha aprendido, es decir: la unidad de contemplación y de acción, de oración y de amor. Estar a los pies de Jesús y lavar los pies a los hermanos es el ideal y el corazón de la vida cristiana, y de este ideal María, que es Virgen y Madre, con su escucha y solicitud, es realización ejemplar (cf. Lc 1,38-39).

María nos lleva al corazón de la fe: quien se entrega a María es educado a observar la primacía de la Palabra y la práctica del Amor, a no perder la única cosa necesaria, sin descuidar lo demás. María es la doctrina de Jesús hecha carne: a ella pueden ser aplicadas todas las enseñanzas y las exhortaciones de Jesús: Una mujer de entre la gente dijo en voz alta: "¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!". Pero él dijo: "Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan"(Lc 11,27-28).
Evidentemente, contemplar e imitar a María nos lleva a contemplar e imitar al Señor, meollo de la vida cristiana quitado lo cual el amor, expuesto a demasiadas e imperfectas consideraciones humanas, se vuelve nombre y legitimación de ideas y conductas enteramente diversas y contradictorias. Hablando de la devoción a María, Tomás de Kempis explica con abundancia de particulares que la devoción debe ser imitación, exactamente como sucede en las enseñanzas de vida que una mamá ofrece al propio hijo con sus palabras y ejemplo, que día tras día plasman las actitudes profundas y la conducta externa del niño, llevándolo poco a poco de una imitación exterior a una apropiación personal siempre más convencida: Queridos hermanos, sed fieles servidores de Jesucristo y amantes devotos de su Madre Santísima, la Virgen María, si queréis ser eternamente felices con ellos en el cielo. Seréis aceptos a Dios y a su Bendita Madre si seréis humildes en el corazón, castos en el cuerpo; si seréis modestos en el hablar, prudentes, llenos de temor del Señor, controlados; si no daréis a nadie ocasión de escándalo o de justas quejas. Ayuda mucho a vuestra salvación, al honor de Dios y a la alabanza de la bienaventurada Virgen que seáis devotos en la oración, dedicados al estudio y al trabajo, mansos en los reproches, sobrios en el comer, controlados en el mirar y correctos en toda vuestra conducta. Por tanto, si deseáis alabar dignamente y venerar en modo debido a la Bienaventurada Virgen, actuad como hijos de Dios: con sencillez, sin malicia, sin maldad, sin mentiras, sin ira, sin contrastes, sin murmuraciones, sin sospechas; soportando por Jesús y María toda contrariedad con caridad fraterna, con humildad y paciencia imitando la vida de lo santos, para vuestra misma paz y para ejemplo de los demás. Pero sobre todo para gozar de la gloria de la Santa Trinidad .

Óptimos son los consejos prácticos del padre Livio Fanzaga para vivir cotidianamente en la óptica y en la gracia de la entrega. Él invita a entregar a María cada nuevo día, porque "la jornada es la medida evangélica del tiempo": No mires el nuevo día con el ojo de la carne, porque las fatigas y los problemas que te esperan te desalentarían y las seducciones con las que el enemigo trata de atraerte te echarían en sus fauces. Mira, por el contrario, el nuevo día con el ojo de la fe y piensa a las gracias que Dios te prepara y a las ocasiones que te presenta para servirlo y para donar a los demás tu amor. La Virgen conoce el arte de la santificación del instante presente y, si te dejas guiar por ella, hará de tu jornada un precioso bordado para la gloria de Dios. Serás laborioso y tú mismo te admirarás de los resultados obtenidos... A lo largo del camino de la entrega, que exalta pero compromete,la fe es puesta a prueba.

La Virgen es madre, pero es también educadora. Endulza las cruces, pero no las quita; ayuda en las tentaciones, pero no las extingue; sostiene en las adversidades para fortalecernos en la lucha, pero no nos vicia con excesivas ternuras... No raramente la Virgen Santa inspira a quienes se entregan a su corazón grandes hazañas que deben realizar para gloria de Dios y ventaja de los hermanos. Como la bimilenaria historia de la Iglesia demuestra, la Virgen escoge a sus siervos, con frecuencia personas despreciadas o consideradas muy poca cosa, para llevar a cabo obras asombrosas. Ella las guía en la humildad, en el desprecio de sí mismas, en la paciencia y en la constancia. Infunde en sus corazones la sabiduría y el valor. Las vuelve incansables en hacer realidad sus deseos e inquebrantables en las adversidades .

3. Entregarse a María
Aquí es necesario comprender que la vida de gracia no es desarrollo de cualidades innatas, sino libre y costoso desarrollo de un don. La vida cristiana es adueñarse de la obra de la Redención, y María, Aurora de la Redención y Madre del Redentor, es la primera y la mejor cooperadora en la empresa de nuestra vida nueva. Por estas razones, considerar irrelevante a María es hacer abstracta la fe, es quitarle su terreno familiar, es decir, eclesial.
Llegamos así a ilustrar los requisitos y las dimensiones de la entrega, que corresponden a los trazos fundamentales de la conversión cristiana:
- La abertura del corazón es la decisión de entregarse a María pese a los pecados, esclavitudes, pasiones, debilidades que todavía dominan el alma. El alma se siente indigna, pero se abre a María, es liberada de la opresión del corazón y ayudada a levantarse nuevamente. La mirada puesta en María es para el pecador el inicio de la salvación.
- La purificación del corazón es la obra que María, Virgen y Madre purísima, realiza en el alma que a ella se entrega: la sostiene en el desapego del mal y en el combate contra las malas inclinaciones que todavía la dominan y la obstruyen. Con María los gustos cambian, de carnales se vuelven siempre más espirituales.
- El don del corazón es el verdadero y auténtico ingreso en la entrega, y le permite a María revestir y adornar el alma con su santidad, Llegando a ser toda de María, el alma llega a ser toda de Jesús.
Entrados en el corazón de María, he aquí los trazos concretos de la entrega, dirigidos todos ellos a la actitud y decisión de una entrega total de la propia persona. El Montfortano los ilustra con sencillez y claridad; La consagración a María consiste en darse enteramente a la santísima Virgen con el fin de ser, por medio de ella, totalmente de Jesucristo. Hay que darle: 1. nuestro cuerpo, con todos sus sentidos y miembros; 2. nuestra alma, con todas sus facultades; 3. nuestros bienes externos, llamados de fortuna, presentes y futuros; 4. nuestros bienes internos y espirituales, es decir nuestros merecimientos, nuestras virtudes y nuestras buenas obras pasadas, presentes y futuras... esta devoción exige que se den sin reserva a Jesús y a María todos los propios pensamientos, palabras, acciones y sufrimientos y todos los momentos de la propia vida .
La primera consecuencia de la entrega es que María contribuye maternalmente a purificar y a transformar los pensamientos, los afectos y las obras, para volverlos agradables a Jesús y hacerlos disponibles a la fecundidad espiritual que Dios espera: Con esta devoción se ofrecen todas las obras buenas a Nuestro Señor a través de las manos de su santa Madre. Así esta amable dueña las purifica, embellece, presenta y hace aceptar a su Hijo. 1. Las purifica de toda mancha de amor propio y del imperceptible apego a la criatura que se insinúa insensiblemente en las mejores acciones; 2. Las embelleces, adornándolas con sus merecimientos y virtudes; 3. Las presenta a Jesucristo. María nada se queda para sí de lo que se le ofrece, sino que todo transmite fielmente a Jesús; 4. María hace aceptar estas buenas obras a Jesús, por más pequeño y pobre que sea el don ofrecido a Él .
Del acto de entrega brotan luego algunas inconfundibles actitudes de vida:
- Todo por medio de María significa obrar según el espíritu de la Madre, por tanto renunciando al orgullo, a la propia forma de pensar y de querer.
- Todo con María significa obrar imitando a la Madre, por tanto tratando de hacer la voluntad de Dios con humildad y obediencia, con prontitud y valentía.
- Todo en María significa obrar profundamente unidos a la Madre, por tanto en su presencia, refiriéndonos a ella e invocándola con frecuencia en la hora de la prueba y en el momento de la necesidad.
- Todo por María significa obrar al servicio de María, con la actitud obediente y reconocida de un hijo hacia su propia Madre, y con la actitud deferente del siervo hacia su Reina .

Para la oración y la vida



Me detengo en oración para contemplar el rostro de la Madre. Me detengo en el rasgo de María que más admiro, en la virtud de María que quiero imitar, me entrego a sus cuidados con corazón de hijo, pido su ayuda para mi debilidad.
Uno contempla, imita y se entrega a María para contemplar, imitar y entregarse mejor a Jesús. 1. ¿Cómo vivo la primacía de la Palabra? ¿Sé permanecer a los pies de Jesús cotidianamente, con cuidado, con amor? ¿En qué por el contrario mi alma sigue todavía agitada y preocupada por muchas cosas? 2. ¿Cómo practico la caridad? ¿Amo a Dios con todo el corazón y al próximo como a mí mismo en la forma en que Jesús me ha amado? ¿Cómo crezco en humildad, gratuidad, misericordia? ¿Cómo me empeño en acoger y servir, en agradecer y pedir disculpas? ¿Sé hacerme amar y dejarme amar? 3. ¿Qué cosa paraliza la oración y obstaculiza la caridad? ¿Qué cosa no he entregado todavía de mí al Señor, qué cosa detengo inútilmente para mí?
Recemos por las conversiones, para que a través de María el Espíritu toque los corazones más alejados, los más perdidos, los más heridos, los más endurecidos y los más desalentados, y les obtenga la gracia del encuentro o del regreso a Dios y a la Iglesia. Por esto preparemos cuidadosamente nuestro acto de entrega a María, poniendo a su disposición todo lo que somos y tenemos.

La bienaventuranza de los pequeños
Bienaventurada Eusebia Palomino (1899-1935)
Es María Auxiliadora quien desde el primer encuentro marca la historia vocacional de Eusebia, como ella misma cuenta: "Un domingo, mientras salíamos de la iglesia de los Jesuitas (la famosas iglesia de la Clerecía en Salamanca), adonde habíamos ido a escuchar un sermón con muchas otras chicas, vi pasar una procesión y pregunté qué procesión fuera. Me dijeron que era María Auxiliadora que salía de la casa de los Salesianos. Entonces esperé para verla. Cuando llegó donde yo estaba, la colocaron delante mío y al ver a María Auxiliadora me sentí atraída hacia ella. Me puse de rodillas y con gran fervor le dije: "Tú sabes, Madre mía, que lo que yo deseo es darte gusto, ser siempre tuya y hacerme santa". Y eso lo dije con tanto fervor que las lágrimas bajaban por mis mejillas. "Tú sabes, Madre mía, que si yo pudiera y tuviera dinero entraría en alguna casa y me haría religiosa para servirte mejor, pero soy pobrecita y no tengo nada". Pero en mi interior sentía algo muy grande, el consuelo y la satisfacción que experimentaba me hacían derramar lágrimas en abundancia. No habían pasado ni siquiera quince días de este hecho cuando me encontré donde las Salesianas y, cuando ingresamos, la portera Sor Concepción Asencio nos acompañó a la capilla. Al entrar me encontré allí con María Auxiliadora: al verla sentí una cosa grandísima que no sé explicar y caí de rodillas a sus pies.

Entonces sentí en mi interior que me decía: "Es aquí donde te quiero". El deseo secreto de Eusebia, de consagrarse enteramente al Señor, enciende y sustancia ahora más que nunca toda oración suya, todos sus actos. Dice: "Si cumplo con diligencia mis deberes daré gusto a la Virgen María y lograré ser un día hija suya en el Instituto". No se atreve a pedirlo, por su pobreza y su falta de instrucción; no se juzga digna de semejante gracia; es una congregación tan grande, piensa. La Superiora visitadora, a la cual se confía, la acoge con materna bondad y la tranquiliza: "No te preocupes por nada". Y con gusto, en nombre de la Madre general, decide admitirla..
Es destinada a la casa de Valverde del Camino, pequeña ciudad que en ese momento tiene 9.000 pobladores, en el extremo sur-oeste de España. Las jóvenes de la escuela y del oratorio, en el primer encuentro, no esconden una cierta delusión: la nueva llegada es una figura más bien insignificante, pequeña y pálida, no hermosa, con manos gruesas y, además, un feo nombre. Ella se alegra di "hallarse en la casa del Señor todos los días de su vida". Es ésta la situación "regia" de la cual se siente honrado su espíritu, que habita las esferas más altas del amor.

Las pequeñas niñas que frecuentan la casa de las hermanas son captadas empero muy pronto por sus narraciones de hechos misioneros, o de vidas de santos, o episodios de devoción mariana, o anécdotas de Don Bosco, que recuerda gracias a una feliz memoria y sabe volver atrayentes e incisivos con la fuerza de su sentir convencido, de su fe sencilla. A las niñas se unen, poco a poco, las adolescentes más inquietas, las jóvenes más criticas y exigentes, que perciben junto a esa monjita una fascinación inexplicable, una irradiación de santidad que las transporta a una realidad desconocida. Y ya se habla en forma explícita de santidad, incluso afuera del oratorio. Al patio llegan, y se detienen con interés, también los padres de las oratorianas, otros adultos, después los jóvenes seminaristas buscando consejo. Algunos años más tarde muchas de esas chicas se encontrarán entre las postulantes de Barcelona-Sarriá. Y a madre Covi, la inspectora sorprendida por tantas vocaciones: "¿Pero, que hay en Valverde?", responderán que hay una cocinera con asma, que cuenta a las chicas lindos cuentos.

Después serán también sacerdotes quienes acuden a esta humilde monja, desprovista de doctrina teológica pero con el corazón rebosante de la sabiduría de Dios. A estas alturas es todo un florecer de hechos y anécdotas que corren de boca en boca. Seminaristas, hermanas, sacerdotes, chicas, van a consultar a sor Eusebia acerca de su porvenir en la huerta donde ella pone a secar la ropa blanca de la comunidad que acaba de lavar o en la cocina donde está pelando las papas para la cena. Y ella, tranquila, aconseja, predice el futuro, anima una vocación auténtica, desaconseja una que no lo es. A quien le pregunta cómo sabe estas cosas, responde con una frasecita que Don Bosco ha usado muchas veces: "He soñado".

Todo en sor Eusebia refleja el amor de Dios y el fuerte deseo de hacerlo amar. La santas Llagas de Jesús son el libro que lee cada día, y de él trae inspiraciones didascálicas a través de una sencilla "pequeña corona" que a todos aconseja. En sus cartas se transforma en apóstol de la devoción al Amor misericordioso, según las revelaciones de Jesús a santa Faustina Kowalska. El otro "polo" de la piedad vivida y de la catequesis de sor Eusebia está constituido por la "verdadera devoción mariana" enseñada por san Luis M. Grignon de Montfort. Cuando, al inicio de los años '30, España está entrando en las convulsiones de la revolución por la rabia de los sin-Dios votados al exterminio de la religión, sor Eusebia no duda en llevar a las últimas consecuencias ese principio de "disponibilidad", lista literalmente a despojarse de todo. Se ofrece al Señor como víctima para la salvación de España, por la libertad de la religión. La víctima es acepta a Dios.

Eecadores y la perseverancia de los justos (San Juan Bosco).

VI Congreso Internacional de María Auxiliadora - TOTUS TUUS
Czestochowa (Polonia) 3-6 agosto 2011.

CONGRESO DE LA FAMILIA SALESIANA
PROMOVIDO POR EL ADMA Y LAS INSPECTORÍAS FMA Y SDB DE POLONIA.
Para conocer el programa, para información e inscripciones
               
http://www.kongresadma.pl./

     CRONICA DE FAMILIA


AVISO IMPORTANTE.


A fines de febrero se cierra el tiempo para las inscripciones al Congreso. Conviene por tanto que quien desea participar se inscriba: cf. sitio web www.kongresadma.pl Para informaciones particulares o algo más que haga falta saber, favor escribir a pcameroni@sdb.org
ROMA - JORNADAS DE ESPIRITUALIDAD DE LA FAMILIA SALESIANA - "Era la primera vez que tomábamos parte a las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana y ha sido una experiencia realmente muy rica. El tema era muy sugestivo y de grande actualidad, así para los jóvenes en búsqueda vocacional, como para quien la vocación ya la encontró pero desea vivirla en plenitud, testimoniando cada día la grandeza del SÍ a la voluntad de Dios. "Venid y veréis. Eran las 4 de la tarde". Palabras directas: un lugar, una hora ... Un testimonio muy bello, del padre Erino Leoni, de la pastoral vocacional lombarda, que nos ha quedado en el corazón: "No hay falta de vocaciones... más bien hay falta de testigos creíbles y alegres de la propia vocación... los jóvenes buscan estos testigos". Lo hemos sentido tan verdadero, a todo nivel: sacerdotes y monjas, pero también papás y mamás, esposas y esposos... Es indispensable ahondar todos los ámbitos propuestos por el Rector Mayor y que hacen cultura vocacional: la búsqueda de sentido, el cuidado de la interioridad, la elaboración de una 'cultura ética', el proyectar y la solidaridad. Otro testimonio muy cautivante ha sido el músical sobre Nino Baglieri. La suya es una historia de sufrimiento y al mismo tiempo de grande valentía: él transmitía a todos la fuerza recibida un día tras otro de Dios, atestiguando concretamente que toda existencia puede y debe ser gastada hasta lo último para realizar la vocación que el Padre ha escrito en nuestra historia" (Rosana y Daniel de Turín).

TURÍN-VALDOCCO:


Sábado 5 de febrero de 2011, más de 300 personas de los diversos grupos de la Familia Salesiana de Piamonte y Valle de Aosta se han encontrado en Valdocco para la "Nueva entrega de las Jornadas de Espiritualidad". Un fuerte clima de comunión ha caracterizado la Jornada, que se ha desarrollado con un momento de oración inspirado en el tema del aguinaldo, la visión del video de presentación del mismo, una relación sobre "Valdocco como laboratorio vocacional" y los apreciados testimonios de algunos de los participantes de las jornadas de Roma, que han comunicado los contenidos y su experiencia personal. La conclusión con la Eucaristía en la Basílica de María Auxiliadora ha comprometido a todos en la petición de gracia para asumir como grupos y como Familia Salesiana un renovado empeño en la animación y en el acompañamiento vocacional.

TURÍN-VALDOCCO, ADMA JUVENIL:


Domingo 6 de febrero de 2011, una veintena de jóvenes del ADMA Juvenil han compartido una jornada de retiro asumiendo el mensaje del Rector Mayor entregado en ocasión de la fiesta de Don Bosco. La visión de algunos pasos de la vida de Don Bosco, los momentos de reflexión, de oración, de participación al almuerzo, al juego en el patio del primer oratorio y a las reflexiones personales han tocado el corazón de todos, creando un clima de alegría y de fraterna comunión donde, con la ayuda de María, hemos experimentado la presencia de Jesús entre nosotros. En particular hemos acogido el mensaje de ser perlas preciosas, metáfora de una vida cargada de sentido y de pasión, típica de jóvenes que no se conforman con vivir al día.

ADMA DE MONTREAL Y DE TORONTO (CANADÁ)


Recuerdo de la Jornada de la Familia Salesiana celebrada el 24 de mayo de 2010. Han participado: Cooperadores de nuestro barrio, el grupo ADMA, una Voluntaria de Don Bosco, el padre Richard Authier responsable de los Salesianos de Canadá, el padre Dominique Britchu director espiritual de ADMA, nuestra Inspectora y Hermanas Salesianas (Sr. Roberta Johnson).

El grupo ADMA de Caracas-Sarría (Venezuela) festeja a Don Bosco, padre y maestro de la juventud, apóstol de la Auxiliadora y nuestro amado fundador.

SAN BENIGNO CANAVESE (TURÍN) --


Domingo 30 de enero de 2011, durante los solemnes festejos en honor de san Juan Bosco, el grupo ADMA de S. Benigno Canavese ha celebrado la agregación a la Primaria de Turín Valdocco. En el marco maravilloso de la Abadía de Fruttuaria, nacida en 1700 sobre los restos de una iglesia del año 1000, se han reunido los grupos de la Familia Salesiana con los jóvenes y todos los parroquianos. El abad padre César Gallo ha expuesto las preciosas reliquias de san Juan Bosco y el padre Pedro Mellano, director de la obra salesiana, en su homilía ha recordado como todas las buenas semillas, en el campo de Dios, pueden producir frutos abundantes. Hace falta no trabajar sin miedo a la fatiga, y tener fe en Aquel que todo lo puede. Constancia en sembrar y cultivar, perseverancia en esperar la cosecha: ¡al final habrá para todos la alegría de recoger el buen grano! El diploma ha sido entregado, por parte del presidente del ADMA Primaria Tulio Lucca, en manos del presidente del nuevo grupo ADMA Sergio Luis Rocca.


 **  Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
           La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.

            Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
            Edición Hispana    /   TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377
          Web Site: www.maria-auxiliadora.org - Email: revista@maria-auxiliadora.org
          Josephine Modesto - Directora Edición Hispana - Email:josephinemodesto@gmail.com


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ADMA Primaria, Torino-Valdocco:

ADMA PRIMARIA | Santuario di Maria Ausiliatrice
Via Maria Ausiliatrice 32 / 10152 TORINO-VALDOCCO / ITALIA
Tel.: 0039-011-5224216 / Fax.: 0039-011-52224213 |
E-mail: adma.torino@tiscali.it 
                  Presidente ADMA:
                  
Señor LUCCA TULLIO (encargo hasta 2014) | E-mail:  Tullio.Lucca@gmail.com  
    
Animador Espiritual ADMA

    Don Pier Luigi CAMERONI |Istituto Salesiano / Via S. G. Bosco 1 - 25075 NAVE / Brescia / Italia
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