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       ADMA :  ASOCIACIÓN DE MARÍA AUXILIADORA  
       ADMA-on-Line      |    Mensaje mensual :  24  de diciembre 2010    |   Version T  
 

María nos lleva la esperanza y la alegría

María conoce bien nuestra situación espiritual, ve cómo somos realmente delante de Dios, Hoy, por desgracia, gran parte de la humanidad vive una situación existencial donde falta la fe, la caridad, la oración, la confianza en Dios, una tierra árida en dónde habitan "corazones endurecidos, corazones de piedra", es una situación infernal, que señala la separación del hombre de Dios, la pérdida de toda esperanza. La vida alejada de Dios es una vida sin el sol, un hielo infernal, una vida en la cual no estamos contentos de nosotros mismos; al contrario, nos odiamos a nosotros mismos, nos despreciamos a nosotros mismos y odiamos y despreciamos a los otros. La Virgen ve esta inquietud que está junto a la expresión de hambre de Dios, hambre de fidelidad, hambre de inmortalidad, hambre de santidad, hambre de pureza interior.
De cara a esta situación de esclavitud de las tinieblas, Dios ha decidido de hacernos Misericordia, Dos nos da a María para llevarnos la esperanza y la alegría. La esperanza, porque Dios nos puede rescatar, nos puede liberar, romper las cadenas de la esclavitud del mal y nos puede dar de nuevo la alegría, que es la alegría de hacer el bien, la alegría de la cercanía de Dios. Dios es alegría, es una alegría que experimentan todos aquellos que se convierten a Él. María es fuente de esperanza, fuente de alegría, porque Ella nos lleva a Jesús, que es la paz, que es la esperanza y la alegría.
Tenemos que abrir nuestros corazones a la misericordia de Dios, porque tenemos necesidad del perdón de los pecados, de la Gracia que santifica, tenemos necesidad de las purificaciones del corazón, tenemos necesidad de la paz, tenemos necesidad de la alegría, de la fuerza, de la luz. Todos debemos afrontar de cuando en cuando situaciones difíciles, dolorosas, sea en nuestra vida personal, sea en las relaciones con los demás. Y experimentamos a veces toda nuestra impotencia, porque advertimos en nosotros de los apegos a cosas personales que nos hacen esclavos, de ataduras de las que nos quisiéramos liberar. Nos encontramos con frecuencia de cara a los muros de la indiferencia y del egoísmo y nos sentimos que se nos caen los brazos de cara a acontecimientos que parecen superarnos.
Jesús ha dicho que cualquier cosa que pidamos al Padre en su nombre, él nos la concederá. Probemos pues a pedirle lo que está más en nuestro corazón con la certeza de fe de que a él nada es imposible: de la solución de casos desesperados, de la paz en el mundo; de la curación de enfermedades graves, a la recomposición de conflictos familiares y sociales. Y si después somos con otros a pedir la misma cosa, en pleno consentimiento de amor recíproco, entonces es Jesús mismo, en medio de nosotros, quien ruega al Padre, y según su promesa, lo obtendremos.
La Virgen es como Juan Bautista que en tiempo de Adviento quiere allanar el camino de Dios, para que pueda llegar a nuestros corazones, para que nos conceda aquello que es el don de la Navidad, la paz; Jesús es nuestra paz.

                                                          Don Pier Luigi Cameroni SDB , Animador Espiritual


Oración por la vida

Señor Jesús,
que fielmente visitas y colmas con tu Presencia
la Iglesia y la historia de los hombres;
que en el admirable Sacramento de tu Cuerpo y de tu Sangre
nos haces participes de la Vida divina y nos haces pregustar la alegría de la Vida eterna;
nosotros te adoramos y te bendecíos.
Postrados delante de Ti, fuente y amante de la vida,
realmente presente y vivo en medio de nosotros, te suplicamos.
Despierta de nuevo en nosotros el respeto por toda vida humana que nace,
haznos capaces de percibir en el fruto del seno materno la admirable obra del Creador,
dispón nuestros corazones a la generosa acogida de cada niño que se asoma a la vida.
Bendice las familias,
santifica la unión de los esposos,
haz fecundo su amor.
Acompaña con la luz de tu Espíritu las elecciones de las asambleas legislativas,
para que los pueblos y las naciones reconozcan
y respeten la sacralidad de la vida, de toda vida humana.
Guía la obra de los científicos y de los médicos,
para que el progreso continúe al bien integral de la persona
y nadie padezca supresiones e injusticias.
Da caridad creativa a los administradores y a los economistas,
para que sepan intuir y promover condiciones suficientes,
para que las jóvenes familias puedan serenamente abrirse al nacimiento de los nuevos hijos.
Consuelas las parejas de esposos que sufren
a causa de la imposibilidad de tener hijos,
y en tu bondad provee.
Educa a todos a tener cuidado de los niños huérfanos o abandonados,
para que puedan experimentar el calor de tu Caridad,
la consolación de tu Corazón divino.
Con María tu Madre,
la gran creyente, en cuyo seno has asumido nuestra naturaleza humana,
esperamos de ti, nuestro único y verdadero Bien y Salvador,
la fuerza de amar y servir la vida,
en espera de vivir siempre contigo, en la Comunión de la Bienaventurada Trinidad.
Amén.
(Benedicto XVI, 27 de noviembre de 2010).

El Consejo de Presidencia
y toda el ADMA Primaria de Turín-Valdocco

auguran a todos los socios de ADMA del mundo y a todos los grupos de la Familia Salesiana
la gracia de una Santa navidad y de un fecundo 2011,
acompañados y bendecidos por María Auxiliadora.

 

      CAMINO HACIA CZESTOCHOWA 2011


4. María es Madre dulcísima (don Roberto Cerelli sdb).


María es Madre, Madre de Dios y Madre nuestra. La maternidad es lo que más caracteriza su perfil y el final inmediato de nuestra entrega a ella. En el orden de la gracia, como dice el Montfort, en verdad hay sólo una sola Madre: "la cabeza y los miembros nacen de una sola madre" (VD, 371). Y si hay una sola Madre, entonces habrá un solo amor: "la medida del amor que María nutre por su Hijo es también aquella de su amor por los hombres, por cada hombre. Su corazón ama por el amor de Jesús, del cual somos su místico Cuerpo (L. Fanzaga, L'affidamento, 41). María nos ama con el mismo amor que ha amado a Jesús: ¡nada podría animar más nuestra entrega a él! Por eso la imagen más querida y más común que la tradición evangélica entrega a la memoria del corazón es la escena navideña de la Madre con el Niño, la centralidad del Niño, la unidad del Niño y la Madre, las inspiraciones de José en su confrontación: Entrados en su casa, vieron al Niño con María su madre, y postrándose lo adoraron. Después abrieron sus cofres y le ofrecieron como dones oro, incienso y mirra. Y avisados después en sueños de no volver a Herodes, se fueron por otro camino a sus países respectivos. Habían marchado éstos, cuando un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que te lo diga yo, porque Herodes está buscando el Niño para matarlo. José despierto, tomó consigo el Niño y a su Madre, durante la noche y huyó a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que se había dicho del Señor por medio del profeta: "de Egipto he llamado a mi hijo"…Muerto Herodes, un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge contigo al niño y a su madre y vuelve a Israel; porque han muerto aquellos que deseaban la muerte del niño". Él, levantándose, cogió consigo al niño y a su madre, y entró en el país de Israel (Mt. 2,11-15. 19-21).
Para comprender la preciosidad de la entrega a la maternidad de María, es útil hacer un breve reclamo a la experiencia creatural del amor materno. El amor materno es el primer amor, y es un amor especial: está en nuestro origen y es original, es único y es insustituible. Es el amor que nos engendra y nos nutre, que nos da la vida y acoge nuestra vida, que nos ofrece la vida y ofrece la propia vida, es el amor más visceral y la experiencia más universal. A buen ver, es la forma de amor más cercana al amor trinitario de Dios, donde las personas son una sola cosa. En efecto, la relación de simbiosis entre madre-hijo, el caso máximo en el cual hay dos en uno y uno en dos, es el tiempo en el cual, según la expresión de Balthasar, "la conciencia materna abraza todavía los dos cuerpos.. en los cuales la madre es todavía ella misma y el niño" (H. U. Balthasar, Gloria 1. La percepción de la forma. Jaca Book, Milán, 1971, 314).

Ahora bien, María es todo esto para Jesús y también para nosotros: de un modo singular para Él, porque lo engendra según la naturaleza humana, y de una manera universal para nosotros, porque nos engendra a la vida divina. Esta doble maternidad de María viene expresada programáticamente en las hermosas palabras del Concilio, donde la maternidad es diseñada como itinerario y como realidad hecha de muchas dimensiones: La Bienaventurada Virgen , concibiendo a Cristo, engendrándolo, nutriéndolo, presentándolo al Padre en el templo, sufriendo con su Hijo, muriente en cruz, ella cooperó en un modo totalmente especial a la obra del Salvador, con la obediencia, la fe, la esperanza y su ardiente caridad, para restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por esto ella se ha convertido para nosotros en madre en el orden de la gracia (LG 61).

El otro elemento de la maternidad que no puede ser callado es, que después del pecado original, la experiencia materna viene señalada por el dolor: como a causa del pecado el don de la vida divina comporta la cruz del Hijo, y como el don de la vida natural no acontece sin los dolores de la madre, así María, como Madre de Dios y Madre nuestra, paga el altísimo precio del amor en un modo único, con un más de amor y con un más de dolor. Toda madre viene llamada a ver nacer y a ver partir el propio hijo, a tenerlo por mucho tiempo entre sus brazos, o a perderlo sin poder hacer nada, pero María, como Madre de la divina gracia y Madre de misericordia, ha vivido el amor materno con una intensidad insuperable: como ha dado a luz y ha ofrecido en sacrificio al Hijo, así nos hace nacer a la vida de gracia y nos hace renacer del abismo del pecado. ¡Se trata de una colaboración íntima y directa al drama de la salvación! Es una maternidad mística, que más que otra, participa de la íntima ligazón de Cruz y de Gloria, que caracteriza la salvación cristiana: "como la Encarnación gravita sobre la Pascua, así la maternidad mesiánica gravita sobre la maternidad espiritual de la Pascua, como su plenitud" (S. Perrella, Affidamento/Consecrazione, en Aa.Vv., Mariologia, San Paolo, Cinisello 2000, 16-24).

El carácter dramático de la maternidad de María se encuentra perfectamente en las palabras del Montfort: Se pueden aplicar a María, con más razón que San Pablo se las aplique a sí mismo: estas palabras son:"¡Hijitos míos!, por quien sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros" (Gal. 4,19). "Yo engendro cada día los hijos de Dios hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado del hombre perfecto, a la plena madurez de Cristo" (Ef. 4,13). San Agustín, superándose a sí mismo y cuanto yo he dicho, dice que todos los predestinados, por ser conformes a la imagen del Hijo de Dios, están escondidos (ocultos), mientras viven aquí, en el seno de la Santísima Virgen" (VD 372).

Un último elemento útil para comprender la densidad de la experiencia materna, aquella que nos muestra toda la proximidad a la creatividad de Dios, es su carácter de don: "en cada hombre que viene al mundo refulge un poco de la unicidad de Dios. El abismo (la diferencia) de la procreación y de la concepción, se empuja en la profundidad de la vida eterna" (H. U. von Balthasar, El rosario, 23). Toda mujer que llega a ser madre siente que su niño no es una conquista, sino un don, que no se pone en el orden del cálculo, sino en el orden de la gracia, que no es el fruto de la evolución, sino el prodigio de la entrega. Y todo hombre que llega a ser padre prueba (experimenta) un profundo silencioso estupor por el milagro de la vida que acontece en su mujer y lleva a la luz un hijo. En María. y a su lado en San José, esta experiencia llega a su máxima profundidad, porque su Niño es todo un milagro: aquel niño es el Hijo de Dios, y ella es su Madre; aquel Hijo no viola la integridad de su Madre, ¡y aquella Madre tiene entre sus brazos a su Creador! Entregándonos a María, nosotros nos entregamos a Aquella, en la cual la maternidad es rescatada, elevada, convertida plenamente en disponible a las grandes obras de Dios. Aquí la entrega (el affidamento) no es una simple protección, custodia, referencia moral, sino concebimiento de vida, de amor, de dignidad, de destino: María se ha entregado a Dios, Dios le ha entregado Jesús, Jesús aprenderá de María a entregarse y enseñará a los Apóstoles a hacer otro tanto (lo mismo). La maternidad de María y la filiación de Jesús manifiestan todo el realismo de la entrega: ésta se pone en el orden de la generación, donde la persona viene tejida, plasmada, conformada, y donde la libertad aprende a ser escogida, y a escoger, a ser investida y a investir, a recibir en consigna y a consignarse, a recibir en don y a hacerse don.

1. Modelados sobre María.

La Iglesia tiene en María su verdadero origen, en su Cabeza y en su Cuerpo: es Madre de la Cabeza y Modelo del Cuerpo; es Madre también del Cuerpo. Como Madre de la Iglesia, ella desea hacerse semejante a sí y a Jesús. Quiere engendrar en nosotros los rasgos del Hijo, y por esto quiere ofrecernos sus mismos rasgos, aquellos que una vez ha ofrecido al Hijo y que del Hijo, en fin de cuentas, ha recibido. Su amor materno para nosotros, que es el mismo amor que tiene para su Hijo Jesús, se expresa en esto: en el hacerse como Él, haciéndose como ella. Darse a María es pues, en primer lugar, decidirse a dejarse modelar por ella. Dice eficazmente Grignion: Los santos son modelados en María… María ha sido llamada por san Agustín, y lo es efectivamente, forma Dei, viva figura de Dios. Esto significa que solamente en ella el Dios-hombre ha sido formado al natural, sin que haya perdido algo de la divinidad: y que todavía, solamente en ella, el hombre puede ser formado en Dios al natural, cuánto lo permita la naturaleza humana. (VD 497 y SM 309).
Hay una página de Fausto de Riez que expresa de una manera sorprendente la capacidad de María de modelar los corazones según Dios. Hace falta pensar que también lo ha hecho con Cristo, que del amor recibido desde su nacimiento, aprendió a amarnos hasta el final: ¡Oh María, amamanta a tu Creador! Amamanta el pan del cielo, el rescate del mundo. Ofrece el pecho a él que mama, para que él por ti ofrezca su mejilla a quien la sacude. Que el pequeño niño se nutra con la leche de tu seno, para que de adulto acepte por ti la bebida del vinagre. Que lo lleven ahora tus manos, para que después, por ti, sus brazos sean clavados en la cruz. Y tú, como madre, dale el alimento del cuerpo, para que él, a nosotros y a ti, junto con el Padre y el Espíritu Santo, de la vida eterna (Discursos, 2, cit. en Maria. Testi teologici e spirituali 544).

2. Engendrados en María.

María nos es verdadera Madre en el orden de la gracia. Nosotros nos entregamos a Ella para serle más hijos. Ahora bien, para que crezcan en nosotros sentimientos filiales, debemos convencernos que María nos engendra verdaderamente, que es para nosotros todo aquello que es una madre para su hijo, que nos da dones mucho más grandes y eficaces de cuanto sabremos reconocer. Pero sobre todo, María es para nosotros una Madre maravillosa, digna de toda nuestra confianza, porque nos ama con un amor que es todo caridad. María nos ama porque ama a Jesús, y por Jesús, nos ama con un amor inmenso, porque ama inmensamente a Dios: La primera razón del gran amor que María tiene por los hombres es el gran amor que ella tiene para Dios… Por esto, así como no hay entre todos los espíritus bienaventurados quién más que María ame a Dios, nosotros no tenemos ni podemos tener, quien después de Dios, nos ame más que esta nuestra Madre, tan llena de amor. Si se pusieran juntos el amor de todas las madres por sus hijos, de todos los esposos por sus esposas, de todos los santos y de los ángeles por sus devotos, no se lograría el amor que María tiene por una sola alma… Otro motivo por el cual somos tan amados por María, es que Ella ve que nosotros somos el precio de la muerte de Jesús (Las glorias de María, 57).
Aquí va considerado que el amor materno es la primera y radical forma de donación. Un hijo es entregado radicalmente a los cuidados de su propia madre. La donación es la primera forma de experiencia, el primer modo de existir de un hijo, algo que debe permanecer para siempre indeleble. Esta primera experiencia no es anónima, lleva el nombre de madre, y "mamá" es el primer nombre que todo pequeño pronuncia. Hay una introducción materna en el mundo de la lengua, y la lengua es para el pequeño la "lengua madre"; lo ha sido también para Aquel que es la "Palabra". Y la entrega a la madre son tantas cosas: es experiencia de seres pasados, acogidos, amados, afirmados, sujetos de cuidado, de apresuramiento, dirigidos a la libertad, preparados para cosas más grandes. En los seres confiados, se entiende que no hace falta que sean conocidos, entendidos del todo enseguida, que no se pueden controlar, ni garantizar del todo, porque la fe es, en todo sentido, algo originario. Sin embargo, a partir de Jesús y de María, todo el espacio cristiano se llena por la lógica de la fe, experimentada en todas sus dimensiones: el fiarse, el confiar y el darse; el reconocer, el obedecer y el agradecer. Hay que pensar que Jesús, habiendo tenido a María como Madre suya, y habiendo hecho experiencia de su excelencia, no puede no recomendarla a nuestra entrega, con todo el amor que nutre por ella y con todo el reconocimiento que su corazón divino prueba por su madre humana.

3. Educados por María.

María ha dado a Jesús todo aquello que una madre da a su hijo: no sólo la vida, sino también el sentido de la vida, no sólo los lineamientos físicos, sino también aquellos espirituales; no sólo la carne, sino también todo aquello que del alma viene condicionado por la carne: costumbres mentales y prácticas, dotes de imaginación e inclinaciones de la sensibilidad, un determinado carácter y un cierto temperamento. María ha introducido humanamente a Jesús, propiciando todas sus resonancias divinas, a la lengua de su pueblo, a la oración de Israel, a la lectura y al amor por la Torah, a los usos y costumbres de los padres.
María es la mejor educadora, porque no sólo ha educado al Hijo, sino que ha sido educada después por su Hijo. En el recíproco darse - cierto, vivido a título diverso: primero Él como Hijo y después Ella como Madre, después Él como Señor y ella como Discípula - Jesús y María han aprendido a vivir todo aquello que pasa en un ligamen de donación según la voluntad de Dios: ser responsable y ser dócil, tener cuidado y dejar de cuidar, vivir con equilibrio los apegos y también los desapegos, interpretar y soportar toda aquella carga de alegrías y de penas, inevitables en la vida, pero también educables, porque es una carga que puede hacer crecer y rendir ensayos, o paralizar y convertir en estúpidos, que puede rendir maduros o dejar inmaduros. Debemos imaginar que cuando Jesús explica la lógica del amor, se servía de las palabras y de los ejemplos recibidos por María: sus invitaciones a no entretenerse para encontrarse de verdad, a caer en tierra y llevar fruto, como el pequeño grano, a permanecer y a obrar en Él, como los sarmientos unidos a la vid, se inspiraban en la persona de su Madre, a su modo de obrar, y de expresarse, de considerar y valorar, de avanzar y ponerse apartada, de solicitar y de atender.
Nadie como María podrá educarnos a lo que se refiere a cumplir la voluntad de Dios, en su doble aspecto de vocación y misión. Como María somos llamados a "apropiarnos" de nuestra vocación acogiéndola y escuchándola como el centro absoluto de nuestra identidad, y a "expropiarnos" de nuestra misión, no considerándola una posesión personal, pero remitiendo a Dios y a la Iglesia toda obra nuestra y todo fruto nuestro.
En la obra educativa de María se injerta toda la obra materna y educativa de la Iglesia, que viene comprendida como la prolongación de los cuidados que la Madre ha tenido por el nacimiento y crecimiento de Jesús y por los orígenes y los primeros pasos de la Iglesia. Los cristianos son llamados a comprender vitalmente de ser al mismo tiempo Hijos de la Virgen a cuya regeneración y formación espiritual ella colabora con amor materno, e hijos también de la Iglesia, porque nosotros nacemos de su parto, de su leche somos nutridos y de su Espíritu somos vivificados. Las dos concurren a engendrar el cuerpo místico de Cristo: la una y la otra es madre de Cristo, pero ninguna de éstas engendra todo (el cuerpo) sin la otra: y se debe percibir, más claramente que la acción de la Iglesia en el mundo es como una prolongación de la solicitud de María (MC 28).

Para la oración y la vida.

Me inmerso con la mente y el corazón en la escena natalicia de la Virgen con el Niño. Considero como Jesús y María se asemejan, como el uno ha asumido del otro los rasgos del cuerpo y la fisionomía del alma. Medito sobre la humildad de María que se convierte en Madre de Dios y sobre la humildad de Dios que se hace Hijo del hombre.
¿Reconozco a María como mi Madre? ¿Me siento de verdad su hijo? ¿Tengo la humildad y la alegría de entregarme (de confiarme) a Ella con la confianza de un niño, de confiarle alegrías y dolores, sin vergüenza ni reticencia, de pedirle las gracias que me son necesarias, con ánimo infantil? ¿Cómo lucho contra las tentaciones de la cerrazón y de la autosuficiencia, de la desesperación y de la presunción, de la superficialidad y de la dureza de corazón?
Confiamos a María, Madre de Dios y Madre nuestra, los padres y los educadores, para que todos los que están investidos de deberes y de responsabilidades educativas, los padres y las madres de familia, los padres y las madres espirituales, los sacerdotes y los obispos, con su cabeza el Papa, los enseñantes y los catequistas, sepan dar a conocer y a gustar la verdad de un Dios que se ha hecho carne, llegando a ser el "Dios con nosotros".

VI Congreso Internacional de María Auxiliadora.
TOTUS TUUS
Czestochowa (Polonia) 3-6 agosto 2011.

CONGRESO DE LA FAMILIA SALESIANA
PROMOVIDO POR EL ADMA Y LAS INSPECTORÍAS
FMA Y SDB DE POLONIA.
Para conocer el programa,
Para información e inscripciones
              
http://www.kongresadma.pl./

  CRONICA DE FAMILIA


  CHILE - VIII CONGRESO NACIONAL DEL ADMA.


Del 22 al 24 de octubre se ha tenido en Valparaíso la VIII edición del Congreso Nacional de la Asociación de María Auxiliadora (ADMA). La inauguración ha empezado con una Misa en la iglesia "San Juan Bosco", y después con una velada cultural en el auditorio del Instituto salesiano, organizada y guiada por jóvenes de la Pastoral juvenil y de la Banda de la obra. Al congreso estaban presentes 210 miembros del ADMA, llegados de todo el país - de Iquique hasta Punta Arenas - y acogidos por los fieles de la comunidad salesiana de la Parroquia y del Instituto de Puerto. El tema escogido para este año, "Con María Auxiliadora, discípulos misioneros del Señor", ha sido profundizado gracias a las relaciones de tres conferenciantes. El obispo auxiliar de Valparaíso, mons. Santiago Silva, ha desarrollado el tema: "Discípulos misioneros en el signo de Aparecida"; después Rafael Silva, responsable nacional para la Misión Continental, ha presentado el significado, los objetivos y las etapas necesarias para la misión. Finalmente, don Patricio Álvarez, ha expuesto su intervención sobre el título "María modelo del discípulo misionero".

El congreso ha concluido el domingo 24 con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia parroquial "San Juan Bosco", presidida por el Inspector, don Leonardo Santibáñez, y concelebrada por don Vicente Socors, Animador Nacional del ADMA, y por don José López Verdugo y don Augusto Aliaga, de la comunidad salesiana de Valparaíso. Durante el Congreso los miembros del ADMA han tenido también las elecciones de la Asociación. Después los discernimientos y el diálogo.
Ha sido confirmado Presidente Nacional, Ricardo Ortíz, que, por derecho resulta también Coordinador del Área Metropolitana. Para la zona de Valparaíso ha sido elegida Coordinadora, Elsa Villaroel; para el Área de Maule, el encargo ha ido a la pareja de Gabriel y Loreto Letelier; mientras Lydia Avendano, será la coordinadora para el área de Puerto Monti, Valdivia. Urriaza Gladys la zona sur. En los saludos finales, el Presidente Nacional de ADMA, ha remarcado la cualidad y la atmósfera de fraternidad con que se ha desarrollado el Congreso, así como la acogida y la disponibilidad de la comunidad salesiana, y ha concluido recordando a todos la cita del congreso Mundial ADMA, previsto para 2011 en Polonia.

Luanda, Angola - noviembre de 2010.



Del 7 al 10 de noviembre, don Adriano Bregolin, Vicario del Rector Mayor, está en Visita de animación a la Visitaduría de Angola (ANG). Durante el primer día don Bregolin, acompañado por don Filiberto Rodríguez Martín, Superior ANG, ha celebrado la Eucaristía en la iglesia de San Pablo y ha encontrado el grupo de la Asociación de María Auxiliadora (ADMA) de la parroquia y de la capilla "Buen Pastor".

PRIMERA ASAMBLEA DE LOS GRUPOS ADMA PUGLIA - BASILICATA.



El domingo 14 de noviembre de 2010, junto al Centro de espiritualidad Mamre de Santeramo (Bari), ha tenido lugar la Primera Asamblea Regional de los grupos ADMA de la Puglia y de la Basilicata. Han participado cerca de 120 socios, en representación de los diez grupos activos en la Región, que han contestado con entusiasmo a la invitación del Vicario Inspectorial Don Guido Errico y del Delegado Regional de la Familia Salesiana don Tomás De Mitri a participar del primer Convenio Regional. Estaban presentes a la llamada los grupos ADMA de Bari, Bisceglie, Cerignola, Foggia, Lecce, Manduria, Martina Franca, Molfetta y Potenza. La circunstancia de la convocatoria se ha presentado de una manera providencial, gracias a la presencia en la zona del Animador Espiritual Mundial, Don Pierluigi Cameroni. En la apertura de los trabajos, un hermoso subsidio de oración, preparado por el ADMA de Martina Franca, del título "A Jesús a través de María", ha ambientado la entera jornada, orientando la atención de los presentes al tema anual del ofrecimiento a María, al argumento tratado por el Relator Don Pierluigi, sobre "Identidad y misión del ADMA" y al mensaje del domingo 33 del Tiempo Ordinario, "Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida" (Lc. 21,19).

Después de los saludos de acogida por el Delegado Regional FS y del Vicario Inspectorial y seguido de unas apasionadas palabras de bienvenida por parte del nuevo Presidente Regional, el Señor Nino Macario. La palabra de Don Cameroni ha literalmente conquistado el auditorio en varios momentos del Convenio: las dos asambleas, la primera de carácter formativo y la segunda de talla organizativa. El discurso de Don Cameroni ha recorrido por el mundo salesiano, presentando la variada y fuerte vitalidad de las ADMAS, visitadas recientemente por él en Venezuela y en Filipinas. Las características comunes a todas las asociaciones son la profunda espiritualidad mariana y un valeroso compromiso apostólico en plena sintonía con el carisma de Don Bosco. En todas las asociaciones marianas se advierte un gran interés por el acontecimiento del VI Congreso Internacional Mariano, en programa a Cheztokowa en Polonia del 3 al 6 de Agosto de 2011. Por todas partes se extiende el asociacionismo del ADMA, también entre los jóvenes y a las jóvenes parejas.

La Asamblea conclusiva se ha desarrollado a modo de conversación, tocando varios aspectos operativos, con referimientos sobre todo, a los Cuadernos ADMA y a los subsidios mensuales, disponibles en la Asociación, a los cuales se puede acceder para sacar material de formación, puntos de organización, noticias sobre las diversas ADMAS de Italia y del mundo. La Santa Misa ha sido concelebrada, en la Capilla del Instituto Salesiano, por todos los animadores espirituales de los grupos ADMA presentes y participada, además de los asistentes al Convenio, también por la Familia Salesiana de Santeramo. El momento del ágape fraterno ha terminado la intensa mañana, que por todos ha sido considerada una preciosa oportunidad para relanzar la vida asociativa en las diversas sedes y para concretizar una coordinación regional, gracias a la animación del nuevo Consejo Regional que hoy ha sido oficialmente erigido. Se han despedido todos con el compromiso de revivir anualmente esta experiencia inolvidable y el querer, de parte de algunos, de encontrarse en Polonia (Don Tomás De Mitri, SDB. Animador espiritual Regional del ADMA Puglia).


 *** Invitamos calurosamente a todos los grupos de habla hispana, a conocer y a difundir  
           La edición hispana de la Revista María Auxiliadora.

            Rivista del Santuario Basílica Maria Ausiliatrice, Torino-Valdocco, Italia
            Edición Hispana    /   TEL (809) 537-7483 (809) 530-5377
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Señor LUCCA TULLIO (encargo hasta 2014) | E-mail:  Tullio.Lucca@gmail.com  
Animador Espiritual ADMA

    Don Pier Luigi CAMERONI |Istituto Salesiano / Via S. G. Bosco 1 - 25075 NAVE / Brescia / Italia
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